¿Tecnología aumenta la desigualdad?

MARTÍN FABLET

Lo seguro es que la tecnología aumenta la diferencia entre los que quieren trabajar y los que no. Gracias a un buen tractor, un chacarero con voluntad de hacer su labor puede arar seis veces más terreno de que con caballos. Ahora, si nuestro amigo agricultor fuera un vago, los resultados serían más bajos que a sangre equina. La diferencia son las ganas y no el tractor.

Muchos dicen que el avance tecnológico hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Es cierto que aumenta los ingresos, pero en contra de lo que opinen los "tecnoglobalfóbicos", los avances consiguen disminuir atávicas desigualdades. Los ricos de antes, llevaban un tipo de vida muy diferente al de la gente normal. Vivían en casas abarrotadas de sirvientes, gustaban de vestir incómodas y elaboradas prendas y viajaban en carruajes tirados por caballos. Hoy día, gracias a la tecnología, la vida de los ricos se parece más a la de la gente como uno.

Los automóviles son un magnifico ejemplo. Es posible comprar coches costosísimos fabricados a mano, que cuestan cientos de miles de dólares. Pero a pesar de ello, las plantas de armado ganan mucho más dinero fabricando modelos básicos, que dedicándose a un pequeño número de coches ultra caros. Aquellos que fabrican automóviles en serie pueden permitirse gastar más en diseño. Si compramos un coche hecho a medida, siempre habrá algo que no funcione. Es muy típico de lo exclusivo.

¿Qué ha pasado con los relojes? Hace 50 años, gastar un montón de dinero en un reloj suponía obtener el mejor rendimiento combinado con vida eterna. El reloj pulsera era para siempre y solía pasar de generación en generación.

La sofisticada mecánica de estas piezas les permitía llegar a una aceptable precisión. Por desgracia todo esto perece cuando el cuarzo aparece. El más atorrante de los relojes Timex es más preciso que un Rolex Daytona (perdoname, Rulo, pero es cierto). Un reloj Timex cuesta 5 dólares y un Daytona 15.000. Hoy, los relojes más caros no son los más precisos. Antes sí lo eran.

Lo único que la tecnología no ha conseguido abaratar es la marca y realmente me alegra. La marca es el deshecho restante luego de evaporarse las diferencias sustantivas entre ricos y pobres. A principios del siglo pasado, si alguien tenía un carruaje nadie le preguntaba de qué año era, o si era full, o si tenía llanta 19. El que conseguía tener uno era rico, y el que no, andaba a caballo o a pie. Hoy en día, incluso gente de estratos económicos bajos, conducen automóviles y sólo porque estamos muy bien entrenados por la publicidad, podemos llegar a reconocer que no son especialmente caros.

Lo mismo viene pasando en toda la industria. Si hay buena demanda de algo, la tecnología lo hará suficientemente barato como para que pueda venderse en grandes cantidades; y las versiones producidas en masa podrán ser mas berretas, pero resultan sumamente prácticas.

Con esto no quiero decir que sea imposible diferenciarnos, no hay nada mas lindo que "customizarse". La gente sigue tendiendo de alguna forma a la segregación, pero basándose especialmente en la educación y no en la riqueza.

Por lo tanto, la tecnología parece estar disminuyendo las diferencias entre ricos y pobres.

Si el viejito Lenin pudiera pasearse por las oficinas de Yahoo, Intel o Google, seguramente pensaría que el comunismo consiguió imponerse. Funcionarios vestidos con la misma clase de ropa, oficinas idénticas, y vería a los CEO tratarse de che por che. Todo sería tal cual él imaginó, quizás el único detalle que no pudo predecir sea la cantidad de ceros de sus cuentas bancarias.

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