EL PAÍS DE MADRID | IKER SEISDEDOS
Llegados al punto en que se acaba antes recitando los nombres de las celebridades que no han creado una línea de ropa que listando las que sí lo han hecho, Penélope y Mónica Cruz aterrizan en las tiendas de la multinacional española Mango con su colección para mujer. Kate Moss, Madonna o Milla Jovovich han pasado antes por el trance, y Sienna Miller o Chloë Sevigny lo harán en el futuro.
El pasado julio en Ibiza, y en medio de un circo mediático de proporciones míticas (más de 400 periodistas e invitados VIP llegados de todo el mundo), Penélope Cruz justificaba la asociación fraterna con la marca de ropa en algo más que brindar un nombre.
-¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con la moda?
-Encerrarme en el cuarto de baño con mi hermana y con las revistas de la peluquería de mi madre. Nos metíamos a cortar las imágenes y a componer nuestros propios vestidos. Ya ve, ya como diseñadoras… Eso debió de ser a los seis o siete años.
-¿Sabe coser bajos de pantalones?
-Creo que sí. Al final todo es cuestión de ojo. Aunque, por suerte, el éxito de la colección no dependerá de nuestra destreza con el hilo. Tenemos un equipo que nos ayuda. Nosotros les expresamos ideas, las proponemos, y ellos nos ayudan a hacerlas realidad. Es nuestra colección, pero con la fortuna de contar con equipo.
-Es curioso que se alíe con su hermana en algo como la ropa… ¿No le habría venido mejor a ella una mano con el cine?
-Mis hermanos han querido mantener las cosas bien separadas. Y por eso es por lo que creo que se les ha respetado. Tanto a Mónica como a mi hermano (el cantante Eduardo Cruz) con su música. Lo están consiguiendo los dos por sus propios méritos. Mi hermana y yo hemos dicho que no a películas para que la gente no se confundiese con lo nuestro.
-¿Por qué ahora sí?
-Alguna vez nos habían ofrecido diseñar ropa, pero nunca nos había convencido porque nos hacía falta algo que tuviera una estructura fuerte y armada. Además de poder hacerlo con una empresa española, pero con una estructura y una campaña mundial. La colección primavera-verano, en la que ya estamos trabajando, saldrá en Estados Unidos también. Cuando llega el proyecto apropiado, hay que saber reconocerlo. Ya era hora de que hiciésemos algo juntas. Y con nuestro hermano, con suerte, también lo haremos. Hemos querido salir en el pasado en algunos de sus videos, pero no nos ha dejado.
-Son las hermanas mayores. Seguro que podrán obligarle…
-¿Pues sabe que de pequeña yo era muy mala? Era una tirana. Luego, un buen día, le pedí perdón a Mónica. A los 13 años. De repente me di cuenta. ¡Pero qué cabrita! En cambio, ahora, trabajando en esto, no hemos discutido nada.
-¿Les será más fácil hacerse un hueco en la moda o en el cine?
-Esto llega como consecuencia de nuestras carreras. Si no me hubiese dedicado al ci-ne probablemente hoy sería una diseñadora.
-¿Tiene algún vestido de Kate Moss para Top Shop?
-Sí, tengo varios. Me encanta la colección. Es mucho de su estilo. Me gustó mucho lo que hizo Madonna y tengo bastante interés de ver lo de Sienna Miller.
-¿Y de Milla Jovovich?
-Me parece una gran diseñadora. Tiene talento. Yo creo en el ojo de cada uno. Por muchas clases que des no puedes llegar a ser un buen diseñador si careces de él. Nosotras hacemos este trabajo desde la pasión. Y porque, en cierto modo, estamos muy relacionadas con la moda, a través de nuestros personajes. Estamos en contacto permanente con muchos grandes diseñadores. Asistimos al proceso desde el principio. Estamos en todo, desde el dibujo de los bocetos, la confección, entre tantos otros.
-¿Es como cuando un actor se sienta con el director para aprender el oficio?
-Exacto. Pasas miles de horas en un rodaje. Sólo tienes que tener los ojos abiertos… y aprendes.
-¿De quién ha aprendido?
-De Galliano, de Ralph Lauren, de Oscar de la Renta, de Dolce & Gabbana.
-Ahora en serio… ¿Qué es un corte al bies?
-Ahí me has pillado…
Los Oscar y un cierre roto
-¿Qué sucedió en los Oscar? ¿Por qué vestirse para una ceremonia puede parecer tan complicado?
-Yo tenía previsto llevar ese vestido que llevé (de Versace; con él se convirtió en la mejor vestida, según People). Lo único que sucedió fue que se rompió el cierre. Nada que ver con lo que se dijo en los medios. Hay por lo menos diez versiones de la historia y ninguna es real. Me lo arreglaron enseguida. Pero me puse muy nerviosa, llamé a demasiada gente y lo hice sonar todo más dramático… Luego me lo pasé muy bien.
-¿Aguantó el cierre?
-El vestido acabó impecable. Me comí una hamburguesa con él y todo.