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Salud
El mal de las piernas "locas"
El síndrome de los pies inquietos afecta al 5% de la población; cada vez más los jóvenes padecen la afección que impide controlar el movimiento; también duele.

MARÍA INÉS LORENZO

Y a casi no duerme y está deprimida. Desde hace más de una semana que todas las madrugadas María siente una picazón tan fuerte en las piernas que, se levanta de la cama cada cinco minutos, y las sumerge en un balde con agua fría para aliviar la molestia.

Aunque es común que a simple vista muchas personas asocien el episodio con algún trastorno de ansiedad o estrés, lo cierto es que refleja una enfermedad que afecta a más del 5% de la población mundial y que en Uruguay casi duplicó las consultas médicas en los últimos años: el síndrome de piernas inquietas (SPI).

El médico neurólogo Carlos Oehninger señala que se trata de un trastorno que se produce cuando el cerebro recibe poca cantidad de dopamina (sustancia que transmite las señales entre las células de ese músculo). Así, la persona comienza a sentir un fuerte dolor y una picazón u hormigueo desesperante en las dos piernas por lo cual tiene la necesidad de sacudirlas todo el tiempo y ponerlas en contacto con zonas frías: el piso o dentro de recipientes con agua o hielo.

El síndrome no debe confundirse con el acto reflejo de mover las pies debajo de la mesa o en el escritorio, que son más bien síntomas de ansiedad y muy comunes entre jóvenes y adolescentes.

Para el caso del mal, "los síntomas suelen aparecer durante la noche o en las primeras horas de la mañana, ya sea mientras se duerme o en estado de reposo, y la persona puede estar acostada o sentada", dice Oehninger.

A su vez, las molestias en las piernas pueden ser más o menos fuertes dependiendo de la intensidad del esfuerzo físico y psíquico que se haya realizado en las horas previas. Los episodios duran como mínimo media hora y suelen estar presentes durante al menos una semana, aclara el neurólogo, y agrega que los dolores se manifiestan en los tejidos musculares, es decir, en la parte interna de las piernas, entre la rodilla y el tobillo.

MÁS MUJERES. Aunque el síndrome de piernas inquietas puede iniciarse a cualquier edad, generalmente aparece luego de los 45 años y siempre en personas que son diestras. Afecta tanto a hombres como mujeres, pero ellas lo padecen con mayor frecuencia, expresa el neurólogo Oehninger.

Se distinguen dos tipos de síndrome: el primario, que es el más frecuente (entre 50 y 90%) y se transmite genéticamente, y el secundario, que se asocia al bajo nivel de hierro, ácido fólico y magnesio en el organismo, así como también a la presencia de várices en ambas piernas, estrés, artritis, el embarazo, distintas enfermedades respiratorias o insuficiencia renal.

En ambos casos, el trastorno genera insomnio en el 70% de los casos y hasta fatiga diurna, disminución de la memoria, trastornos de ansiedad e incluso depresión en el 65% de los pacientes, asegura el neurólogo.

De ahí la importancia de prevenir la enfermedad. Según estudios médicos, lo primero que se debe hacer para que no aparezcan los síntomas es consumir poca cantidad de cafeína (no más de dos tazas por día), así como de alcohol (menos de tres vasos a la semana), dejar de fumar y realizar ejercicio al menos tres veces cada siete días.

Una de las características del síndrome de piernas inquietas es que las personas suelen confundirlo con calambres musculares (por el dolor), trastornos de ansiedad (por la necesidad de levantarse de la cama), estrés, o problemas dermatológicos pasajeros porque a veces las piernas toman un color rojizo.

"De ahí que tampoco consulten al médico e intenten aliviar los dolores por su cuenta. Algo engañoso porque los malestares luego vuelven a aparecer a la siguiente noche", dice Oehninger.

PASTILLAS. Si bien el síndrome es un trastorno que no tiene cura, sí se mejora notoriamente realizando los tratamientos adecuados. Según el neurólogo, los fármacos más efectivos para aliviar los síntomas son los dopaminérgicos, también utilizados para tratar la enfermedad del Parkinson. Además, se recomiendan los sedantes como por ejemplo el Clonazepán o el Diazepam, que si bien no alivian del todo los síntomas, ayudan a dormir mejor.

"Una vez que la persona comienza a tomar los medicamentos -siempre bajo supervisión médica-, ya en la primera semana disminuyen los dolores en las piernas", dice el neurólogo Oehninger, y aclara que los mismos deben tomarse en un tiempo mínimo de entre seis meses a un año.

Más jóvenes que lo sufren

Una investigación publicada por la revista Pediatrics, reveló por primera vez la incidencia del Síndrome de piernas inquietas en personas entre 8 y 17 años. Científicos estadounidenses estudiaron a 10.523 familias, y constataron que en el grupo de jóvenes entre 8 y 11 años el 1,9% sufría el trastorno. El porcentaje ascendía a un 2% en los que tenían entre 12 y 17 años. En Uruguay no existen cifras, pero para el neurólogo Carlos Oehninger cada vez más jóvenes consultan por el trastorno.

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