EL PAÍS DE MADRID Y AGENCIAS
Sebastián es miope y de pequeño era especialmente torpe. A menudo se le caían los lentes o rompía los cristales. Mientras esperaba a que se las repararan, intentaba arreglarse experimentando algunas técnicas para ver mejor. Un día descubrió que mirando a través de un pequeño agujero en una hoja o cartón conseguía enfocar los objetos y leer. Se lo contó a Nacho Martí, diseñador barcelonés, y el tema le quedó dando vueltas en la cabeza.
Con el resultado de sus pensamientos convertido en producto -lentes estenopéicos hechos de plástico troquelado- viajó hace 15 días hasta Copenhague (Dinamarca) para competir con los proyectos finalistas de los premios INDEX: el concurso de diseños más innovadores del mundo patrocinado por la Corona danesa que otorga premios de 100.000 euros (un poco más de U$S 136.000) a cada ganador. Se compite en cinco categorías: Casa, Cuerpo, Trabajo, Juego y Comunidad.
Los cinco primeros premios han sido seleccionados por un jurado internacional de una lista de 110 diseños que fueran presentados en febrero.
UTILIDAD. Los lentes estenopéicos de Martí no ganaron, pero comparten la misma filosofía de los proyectos galardonados: ayudan a vivir mejor. Se acabó aquello de las creaciones bonitas, pero inútiles.
Uno de los ganadores fue un curioso dispositivo de primeros auxilios parecido a una seta creado por cuatro jóvenes diseñadores de Imperial College y del Royal College of Art de Londres: el Tongue sucker (o ventosa para la lengua). El invento permite a cualquier persona sin nociones de primeros auxilios reabrir con rapidez alguna vía respiratoria de víctimas inconscientes antes de que lleguen los servicios médicos profesionales. La idea surgió como inquietud por los minutos que se pierden esperando a la emergencia móvil en un accidente. Los atentados suicidas de Londres en 2005 fueron la inspiración de estos muchachos: "Si no se abre una vía respiratoria antes de que lleguen los servicios de emergencia, no tiene ningún sentido que lleguen", explicó Graeme Davies, uno de los inventores.
Otro de los premiados fue una "botella solar" que cuando está expuesta a la luz del sol consigue purificar el agua y eliminar las bacterias gracias a un plástico especial y a un sistema open source elaborado por una empresa suiza. La idea es del argentino Francisco Gómez Paz y el italiano Alberto Meda. "Se nos ocurrió el año pasado, durante un viaje por Etiopía", cuenta Gómez. Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud, cada día mueren en el mundo unos 4.500 niños por beber agua no purificada. En cambio, con seis horas de exposición al sol la botella promete eliminar las bacterias y los gérmenes que provocan la hepatitis A o la fiebre tifoidea.
Otro de los diseños galardonados ha sido una prótesis extremadamente resistente que costará sólo seis euros y un coche deportivo -Tesla Roadster -completamente eléctrico con autonomía de más de 300 kilómetros y capaz de alcanzar una velocidad de más de 200 kilómetros por hora. También fue premiado el diseño del ordenador portátil de U$S 100 que el estadounidense Nicholas Negroponte, director del Media Lab del Massachussets Institute of Technology, pretende producir para las escuelas de los países del tercer mundo. Según el autor del diseño, Yves Béhar, el reto consiste en convertir el ordenador en un objeto amable y divertido. "La mayoría de los niños de África, por ejemplo, no ha visto nunca una pantalla, lo que puede convertirse en una barrera comunicativa. Para que puedan comunicar con el ordenador, he convertido las antenas que reciben las señales wi-fi en unas especies de orejas de conejo", explicaba antes de recibir el premio.
Los 110 proyectos presentados quedarán expuestos hasta el 24 de de setiembre en la Plaza del Rey de Copenhague.