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Crece anorexia varonil

Llegó a pasar más de una día sin comer. Y cuando almorzaba apenas una ensalada de lechuga, se sentía tan lleno que luego salía a caminar o andar en bicicleta para quemar las calorías. Nicolás quería adelgazar a toda costa y lo consiguió; con 1.60 de altura llegó al extremo de pesar 40 kilos. Lo que él nunca imaginó fue que detrás de la obsesión se escondía una enfermedad que terminaría condicionando su juventud: la anorexia nerviosa.

Historias como las de Nicolás se repiten cada vez con mayor frecuencia en Uruguay, donde la anorexia y bulimia es también cosa de hombres, pese a que las chicas siguen siendo mayoría.

En los últimos dos años, los casos de varones jóvenes con algún trastorno alimenticio creció un 44%, según cifras de la Asociación de lucha contra la bulimia y la anorexia (Aluba). Mabel Bello, médica y fundadora de esa organización, explica que en los hombres es más frecuente la anorexia que su prima.

Pasaron seis años duros para Nicolás desde el inicio de la enfermedad; estuvo durante meses deprimido en una cama y casi "esquelético". Pero hoy, con 20 años, está totalmente recuperado. "Como de todo y no estoy pendiente de mi cuerpo", cuenta mientras se ríe.

La anorexia nerviosa es un trastorno mental que se caracteriza por ser curable sólo si detecta a tiempo y se origina por el miedo a aumentar de peso. La persona se ve gorda aunque luzca flaca, por lo cual realiza dietas todo el tiempo para adelgazar, explica Bello a la vez que agrega que se distinguen dos tipos de anorexia: la restrictiva, que es cuando la persona se desespera por bajar y bajar kilos, se deprime, no come y tiende a aislarse de sus amigos, familia y hasta de su entorno laboral o educativo (como en el caso de Nicolás); y la purgativa, en la que se consumen laxantes o diuréticos todos los días para desechar la comida del cuerpo.

En ambos casos, los síntomas de la enfermedad se manifiestan de igual manera tanto en hombres como en mujeres, aclara Bello.

Generalmente, aparecen problemas para conciliar el sueño, desmayos y mareos, el carácter se irrita con facilidad, se pierde mucho peso y se inventan excusas para no comer, como por ejemplo dolores de estómago o cabeza. La única diferencia entre la anorexia masculina y femenina es que ellos tienen comportamientos más obsesivos y se exceden con el ejercicio físico (trastorno de vigorexia), a tal punto de llegar a realizar hasta seis horas diarias de gimnasia, finaliza la doctora Bello.

Exigencia a ser cada vez más delgado

De 2005 a ahora, el número de varones con bulimia o anorexia creció un 44% y no por casualidad, sino que está relacionado con las exigencias que impone la vida moderna a los varones.

Como explica el psicólogo Luis Correa, el protagonismo que ha adquirido la mujer en la sociedad en los últimos años, sumado a los estereotipos de belleza -personas flacas, bellas y con músculos extremadamente marcados- que se observan a diario en la televisión o en las revistas, ha llevado a que también los hombres se preocupen y hasta se obsesionen por su apariencia física.

"De alguna manera, ellos sienten que no son tan dominantes o poderosos como antes justamente porque los roles de la mujer cambiaron. De ahí que la necesidad de los hombres por querer verse mejor físicamente tenga hoy mayor importancia en su vida", analiza Correa, especialista en patologías adolescentes.

Cuando comer es problema

La diferencia entre anorexia y bulimia es que en ésta no se baja tanto de peso sino que aparecen sentimientos de culpa luego de comer por lo cual la persona suele provocarse vómitos. Además, puede pasar más de diez horas sin haber ingerido ningún alimento en el estómago y después sufrir episodios de atracones compulsivos durante un mínimo de tres meses y más de una vez a la semana, señala la doctora Mabel Bello.

El tratamiento para curar tanto la bulimia como la anorexia puede llegar a durar más de cuatro años (dependiendo de la gravedad de la enfermedad y la predisposición de la persona) y requiere no sólo de atención médica sino también psicológica. "Se trata de enfermedades que tienen bastantes recaídas por lo cual es importante que el paciente esté siempre controlado por ambos profesionales", explica Bello.

La bulimia y la anorexia son patologías que tienen serias consecuencias para la salud como osteoporosis, hemorragias digestivas, insuficiencias renales y parálisis intestinal, explica la doctora, y agrega que todo ello influye luego en la vida social de la persona porque presenta trastornos depresivos y se autoexcluye de la sociedad.

Algo bastante común tanto en hombres como en mujeres es negar la existencia de la bulimia o la anorexia. Ellos no son conscientes de que se están autodestruyendo física y mentalmente porque están enfermos. Justamente por eso los especialistas exhortan que aunque la persona no quiera saber de nada con ir al médico o al psicólogo, hay que llevarlo igual. "La contención familiar o de algún ser querido juega un rol fundamental tanto en el momento de prevenir como de curar esas enfermedades", dice Bello.

Prevención es vital

Entre el 15 y 20% de las personas que sufren algún tipo de trastorno alimenticio mueren, según la Organización Mundial de la Salud.

En los últimos años aumentaron más del 20% las consultas por problemas de bulimia y anorexia en chicos menores de 10 años, según Aluba (Asociación de Lucha contra la bulimia y anorexia).

De ahí la importancia de prevenir esas patologías en edades tempranas, explica el psicólogo Luis Correa. Las primeras relaciones que se dan entre padres e hijos pueden determinar el desarrollo de la bulimia y la anorexia ya que la niñez es la etapa en la que se comienzan a forjar los vínculos con la comida. Por ello, la familia debe inculcar buenos hábitos alimenticios a su hijo y también contenerlo emocionalmente. "La ausencia de una figura materna o paterna produce un vacío que genera angustia y muchas veces se compensa con comida generando trastornos alimenticios", expresa Correa.

Además, los padres deben estar pendientes de sus hijos, no hacerles bromas hirientes sobre su imagen física, ni sobreexigirlos con actividades o estudios. "Deben reafirmar su autoestima", resume la doctora argentina Mabel Bello.

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