La huella vascular

MARTÍN FABLET

Salir hoy a la calle con plata en el bolsillo, es un acto propio de un alienado o de un fugado de la quinta del reloj. Pagar con dinero real no es prudente ni está de moda.

Por varias razones, básicamente porque muchos puedan sentir envidia de la no sana, y pretendan quitárselo; por otro lado al Big Brother hoy llamado Estado le gusta saber cuánto usted gasta, y si paga en efectivo no le será posible conocer al dedillo cuáles son sus "necesidades".

El dinero virtual está ganando terreno como loco, dado que implica una mayor seguridad y comodidad tanto para el comprador como para el vendedor.

Hoy es posible pagar con tarjetas inteligentes, a través de la red y hasta con teléfonos celulares. Siempre hay un periférico intermediando, lindo sería poder pagar utilizando una parte nuestro cuerpo (que no se mal entienda).

La biometría es una herramienta que permite el reconocimiento de un individuo por sus huellas digitales, el tono de su voz, el iris del ojo, o la forma de la cara. Estos protagonistas están cediendo el paso a un parámetro mucho más seguro. Hitachi Japón anunció que experimentará un nuevo sistema que pretende regular todas las compras sirviéndose de un nuevo tipo de biometría. La misma permite comprobar la identidad del comprador, con sólo pasar el dedo por un lector digital.

Esta tecnología a diferencia de los lectores de huellas convencionales, se basa en el reconocimiento de la red de vasos sanguíneos del dedo.

Si la experiencia resulta exitosa, entonces quien declare poseer una tarjeta de crédito cualquiera, no tendrá necesidad de llevarla encima y sólo acreditará su propiedad con su huella vascular. Al parecer la configuración de las venas en los dedos permanece inmutable durante toda la vida, y además como es una parte interna del organismo humano, su falsificación resulta imposible.

La unidad lectora desarrollada por Hitachi detecta la configuración de las venas del dedo a través de un lector infrarrojo. Luego procesa la imagen recibida mediante un algoritmo y, posteriormente, la convierte en información digital.

Es posible que las aplicaciones de esta novedosa biometría sean innumerables, ya que puede ser utilizada para la seguridad bancaria, la identificación médica, e incluso con niños en las escuelas.

Lo único que pido es que no se convierta en una herramienta más para que los estados conozcan con mayor precisión todos nuestros movimientos. Me parece que ya saben bastante.

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