La población se hunde

Los gobiernos están preocupados con la caída de las tasas de fecundidad. Se instrumentan políticas para fomentar la maternidad, y dilatar las jubilaciones.

THE ECONOMIST | LONDRES

La población de bacterias cultivadas en un laboratorio habitualmente aumenta con una curva en la forma de letra S. Para comenzar, la línea es plana, debido a que la colonia apenas crece. Después la cuesta sigue subiendo de manera más empinada a medida que las bacterias proliferan hasta llegar al punto de inflexión. Luego, la curva se achata a medida que la colonia deja de crecer.

El apiñamiento y la falta de recursos constriñen a las poblaciones de bacterias. El motivo del crecimiento de la población humana puede ser diferente, pero el esquema es sorprendentemente similar. Durante miles de años, creció el número de personas. Luego, hubo súbita aceleración durante la revolución industrial, que provocó, entre 1900 y 2000, la casi cuadruplicación de la población mundial.

Las cifras siguen creciendo. Pero, en tiempos recientes -resulta imposible saber el momento exacto- parecería que se ha llegado al punto de inflexión. El ritmo de incremento comenzó a enlentecerse. En creciente número de países, las mujeres empezaron a tener menos hijos que el número requerido para mantener la población estable.

Cuatro de cada nueve personas ya viven en países, en los cuales la tasa de fertilidad cayó por debajo de la tasa de reemplazo. El año pasado, Naciones Unidas estimó que la fertilidad promedio en el mundo caería por debajo de la tasa de reemplazo en el año 2025. Los expertos en demografía esperan que la población global llegue a su punto máximo de alrededor de 10.000 millones (ahora es de 6.700 millones) a mediados del corriente siglo.

A medida que los pronósticos han cambiado en los últimos años, también lo han hecho las actitudes. El pánico sobre la falta de recursos que prevaleció en las décadas de los `70 y `80, cuando la población creció en la parte más empinada de la curva de la S, dejó lugar a una nueva preocupación: el número probablemente comience a disminuir.

SITUACIÓN. Algunos consideran que es motivo para festejar, porque parten de la base de que, obviamente, hay demasiadas personas en el planeta. Pero, ¿demasiadas para qué? No parece existir el riesgo de una catástrofe maltusiana. La humanidad se apropia de un cuarto de lo que se conoce como la producción primaria neta de la Tierra (son los tejidos de las plantas creados por la fotosíntesis) y aunque es mucho, no se sitúa siquiera cerca del punto de agotamiento.

Los precios de las materias primas reflejan la escasez de éstas y pese a recientes incrementos, los precios cayeron de manera aguda en términos reales durante el último siglo. Si se toma esa medida, las materias primas se han hecho más abundantes y no escasas.

Sin duda, el impacto que la gente tiene en el clima es un problema, aunque la solución se encuentra en consumir menos combustibles de origen fósil y no en manipular los niveles de la población.

Tampoco el problema opuesto -la población disminuirá tan rápido que la civilización está amenazada- parece ser un peligro real. Las proyecciones sugieren que ésta se aplanará y luego habrá una leve declinación en el futuro previsible.

Si la población no parece crecer ni disminuir a niveles inmanejables, por cierto, ¿los gobiernos pueden ver este progreso con ecuanimidad? No tanto. Ajustarse a la disminución plantea problemas, que Europa Central y Oriental, desde Alemania hasta Rusia, el Mediterráneo Norte y partes del Este de Asia -incluyendo Japón y Corea del Sur- ya están enfrentando.

Si se toman los veinteañeros como fuerza de trabajo -son los que tienen mejor educación- se advierte que en Japón ese sector se reducirá en una quinta parte en la próxima década, lo que constituirá considerable pérdida de conocimientos y habilidades.

En el otro extremo, los sistemas jubilatorios estatales enfrentan dificultades en la actualidad, cuando hay cuatro personas en edad de trabajar por cada una en retiro. En el año 2030, Japón e Italia tendrán solo dos activos por cada jubilado. En 2050, el ratio será de tres a dos.

Una población que envejece y disminuye, crea problemas de otras maneras sorprendentes. El Ejército de Rusia tuvo que ajustar el servicio militar, debido a que no hay suficiente cantidad de jóvenes. En Japón, las zonas rurales han sobrellevado el peso de la declinación de la población, que ha llegado a tal extremo que una localidad quiere desaparecer para convertirse en zona de desechos industriales.

BARRERAS. Los Estados no deberían presionar a la gente para que tenga hijos. Si las mujeres optan por la diversión nocturna en lugar de criar niños, y gastar su dinero en carteras en vez de pañales, ello queda librado a su decisión. Pero, la transición hacia una población más reducida puede resultar difícil y es tarea de los gobiernos aliviarla. Hay varias maneras de hacerlo, la mayoría de las cuales involucran cambios sociales.

La mejor forma de suavizar la transición hacia una población más pequeña sería alentar a las personas a trabajar más y eliminar las barreras que les impiden hacerlo, como por ejemplo la jubilación. Debe elevarse la edad para acceder a ella. Habría que eliminar las edades obligatorias de retiro. Son malas no sólo para la sociedad, que tiene que pagar jubilaciones a personas que están en su plena capacidad y que han sido destinadas al ocio, sino para las empresas, que podrían beneficiarse de utilizar el rendimiento, en lugar de la edad, como criterio para contratar gente. Estructuras salariales rígidas, en las que el sueldo aumenta por número de años también deberían reemplazarse por mecanismos flexibles.

Políticas para alentar a las mujeres a trabajar, mediante mejores normas para el cuidado de hijos, ayudarían a restablecer el equilibrio entre trabajadores y jubilados. Algunas de esas medidas pueden tener efectos colaterales interesantes. Estados Unidos y el noroeste de Europa, en un tiempo, enfrentaron la declinación demográfica, pero están creciendo de nuevo, no sólo por la inmigración. Diversidad de factores pueden estar involucrados. Un candidato obvio son los esfuerzos realizados para facilitar la tarea de ser padre o madre trabajadores.

La mayoría de los cambios no tuvo relación con una política poblacional, sino que se hicieron más eficientes los mercados laborales y se avanzó hacia la igualdad de género. Pero, tuvo la consecuencia de un incremento de la fertilidad. A medida que las sociedades se modernizan, la fertilidad disminuye. En las tradicionales con economías modernas -Japón e Italia- la fertilidad cae. En cambio, en las sociedades que hacen compatible la procreación y el trabajo, las mujeres tienden a hacer las dos cosas.

China e India, los únicos del selecto club

El club de los mil millones, por ahora, sólo tiene dos miembros: China con 1.319 millones de habitantes (representa el 20,1% de la población mundial) y la India con 1.122 millones (el 17,1% de los que pueblan el planeta).

De acuerdo con las investigaciones realizados por Naciones Unidas, el número de habitantes de la Tierra crecerá en 2.500 millones en los próximos 43 años, pasando de los actuales 6.700 millones a 9.200 millones para 2050.

Los especialistas de la institución internacional señalan que ese incremento es equivalente a la totalidad de la población mundial en 1950.

Se estima que el mayor aumento del planeta tendrá lugar en las regiones de menor desarrollo, que sumarán 7.900 millones de personas (en la actualidad son aproximadamente 5.700 millones). En contraste, la población de las regiones más desarolladas se mantendrá, en gran medida, incambiada, en 1.200 millones y disminuiría, si no fuera por la inmigración.

FERTILIDAD EN DECLIVE. Naciones Unidas señala que la fertilidad sigue declinando en los países en vías de desarrollo y se espera que disminuya de 2.75 hijos por mujer entre 2005 y 2010, a 2.05 entre 2045 y 2050.

En las 50 naciones menos desarrolladas, la caída será aún más aguda: de 4.63 hijos por mujer se pasará a 2.5 hijos.

Otro aspecto de la realidad demográfica en el mundo es la mayor expectativa de vida. Naciones Unidas apuntó en su último informe que en las regiones más desarrolladas, la población de más de 60 años de edad casi se duplicará, pasando de 245 millones en 2005 a 406 millones en 2050. También se indicó que el número de personas con menos de 60 años se reducirá de 971 millones en 2005 a 839 millones en 2050.

Uno de los mayores riesgos que enfrentan los habitantes de la Tirra es la epidemia Sida. Naciones Unidas sostiene que las tendencias poblacionales dependerán de que se logre un gran incremento de la proporción de pacientes de Sida que reciben terapia antiretroviral y en el éxito que se alcance en los esfuerzos para controlar la enfermedad. Cuarenta de los 62 países más afectados por VIH-Sida están en África.

Uruguay tiene insuficiencia de hijos

En Uruguay, la fecundidad descendió paulatinamente en la última década, y actualmente es de 2,04 hijos por mujer, según cifras de 2006 publicadas en el suplemento Economía y Mercado y proporcionadas por la socióloga y demógrafa Carmen Varela.

Hasta 1985 esta tasa era de 2.8 hijos, y descendió ese año a 2,5 manteniéndose estable hasta 1996, que fue cayendo hasta 2,04, la menor tasa de toda la historia del país e "insuficiente para el reemplazo de la población".

"En nuestro país, nacen 105 varones cada 100 niñas; por lo tanto, se requiere que nazcan algo más de dos hijos por mujer para que cada fémina sea sustituida por otra. Con esa cifra una sociedad se halla en el límite necesario para el reemplazo poblacional", expresó al experto al suplemento económico de El País.

La investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, Carmen Varela, interpretó que esos "valores promedios ocultan comportamientos según las características socioeconómicas y culturales de la población. Los estratos sociales bajos tienen un promedio de entre tres y cuatro hijos por mujer, mientras que los medios ya estaban por debajo de los dos hijos por madre en los `80".

Según Varela , como en los países desarrollados, se observa un Uruguay envejecido que va en camino a consolidarse como tal debido, básicamente, al comportamiento que han mostrado los componentes de la dinámica demográfica, vale decir la fecundidad, la mortalidad y la migración. En particular, el bajo promedio de hijos que tienen las mujeres, cuya caída se registra desde inicios del Siglo XX, aunado a los continuos procesos emigratorios, dan como resultado una estructura por edad de la población en donde los niños y la población en edad de trabajar, se reducen paulatinamente.

Las cifras

2,3 Son los millones de personas, en promedio, que emigran cada año de los países en vías de desarrollo al mundo industrializado, según se desprende de los estudios realizados por Naciones Unidas.

245 Son los millones de personas mayores de 60 años que habitan el planeta. Naciones Unidas prevé que esa cifra se duplicará en 2050 pasando a 406 millones, dada la mayor expectativa de vida actual.

971 Millones de habitantes del mundo tienen menos de 60 años. Se pronosticó que para 2050, ese número se reducirá en casi 100 millones, hasta llegar a 839. Reduce significativamente la fuerza laboral.

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