Voluntad a toda prueba

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Fernando Pena

CATERINA NOTARGIOVANNI

Cuando se pronuncia el nombre de Alejandra Forlán el comentario se repite: "pobre, qué destino". A los 17 años sufrió un accidente automovilístico que la dejó cuadrapléjica y ese mismo día perdió a su novio, Gonzalo. En un instante se truncaron todos su sueños adolescentes y tuvo que aprender a vivir para siempre en una silla de ruedas.

Sin embargo, esa imagen de pena y tragedia se desmorona al minuto de conocerla. Ella no se vive a sí misma como "pobre" ni mucho menos. En lugar de preguntarse ¿por qué a mi?, ella siempre se pregunta: "¿por qué yo no?" Además, transmite una fortaleza de carácter contundente y un optimismo contagioso. La autocompasión no forma parte de su vocabulario ni de su estilo de vida.

Esa actitud no sólo la sacó del respirador artificial después de cinco meses de pelear por su vida, si no que la impulsó a estudiar psicología, a recibirse, a trabajar con adolescentes y ahora, a diplomarse como la primer mujer agente FIFA de Uruguay.

Así es, parecería que no existen obstáculos para esta mujer de 33 años cuando se propone algo. Esfuerzo, dedicación, confianza y amor propio son las características de su personalidad que explican los logros obtenidos, y que se reflejan en su mirada de rasgos felinos. El apoyo incondicional de sus seres queridos que la acompañan día y noche también colaboraron en forma fundamental en la recuperación. "Estoy orgullosa de la familia que tengo", afirma.

PRESENTE. Tres meses atrás Alejandra se presentó al examen que la habilitaría como primer mujer Agente FIFA del Uruguay. Para ello dedicó cuatro meses de estudios. Aprendió al detalle los reglamentos, el estatuto del jugador, los contratos y todo lo concerniente a derechos y obligaciones de las partes involucradas. Con este título quedó habilitada a hacer transacciones de jugadores. En Uruguay hay otros 20 agentes FIFA como ella.

En la nueva empresa, los Pablo Forlán (padre e hijo), serán los encargados de seleccionar a los futuros talentos, en tanto que Alejandra llevará adelante la contención y asesoramiento psicológico. "A los jugadores hay que prepararlos para los éxitos y fracasos. ¿Cuántos deportistas hay y cuántos llegan? ¿Cuál es la vida útil del jugador? Por eso mi consejo es que sigan estudiando y buscando cosas que les gusten para trabajar el día de mañana. Pretendo que estén preparados. Que no sientan que, si no llegan, se acaba el mundo", explica.

Alejandra confiesa tenerse mucha fe porque su especialidad son los adolescentes. Incluso su tesis de grado en Psicología abordó la temática de la depresión de esa generación. "Elegí adolescencia porque fue una de las etapas que más me gustó. Me encanta la idea de poder ayudarlos a disfrutar ese momento de la vida tan difícil", afirma.

El ingreso de una mujer en un mundo marcadamente masculino no le da miedo a Alejandra (según dice, nada le da miedo). "Creo que ahora me es más fácil porque estoy en silla de ruedas. Lo veo objetivamente. La silla les pone un límite a las personas, incluso creo que la mayoría no me ve como mujer", afirma sin dramatizar. "Es la realidad y a mi no me molesta ni me duele, porque yo sé que soy mujer", agrega.

En cuanto a su opinión sobre los colegas contratistas, Alejandra afirma que "es un tema difícil porque todos tienen su filosofía y su forma de ver el mundo. Y existen códigos, algunos los comparto y otros no. Lo importante es que los agentes no deben olvidarse que fueron jugadores de fútbol y que ante todo hay un ser humano atrás".

El accidente cambió su forma de ver el mundo: "me marcó física, psicológica y socialmente. A veces uno se preocupa por banalidades y no es capaz de ver las cosas buenas. Desde que me accidenté disfruto más de la naturaleza. Incluso, cuando te cae una lágrima por la mejilla quiere decir que estás vivo. Aprendí a minimizar lo que me pasa para poder vivir".

FUTURO. En un mes, Alejandra estará lanzando una campaña de toma de conciencia y prevención de accidentes. "Era algo que me lo debía", cuenta. Todavía no tiene nombre, pero se trata de un proyecto que surge por su propia iniciativa y que cuenta con el apoyo de importantes firmas de plaza. La idea es realizar una difusión masiva, complementada con charlas en clases de sexto año de liceo.

"Quiero que haya menos accidentes y que los chicos tomen conciencia. Por más que el mensaje le quede a unos pocos, vale la pena. Que se den cuenta que tienen un arma en el auto, en la bicicleta o en la moto. Que es peligroso y que el día de mañana si uno tiene un accidente el problema y las secuelas no son solamente del chico, si no de la familia y el entorno".

Se dice de ella

JORGE DE PAULA. Intensivista, cardiólogo y desde el accidente, es médico cabecera de los Forlán. Conoció a Alejandra diez días después del accidente, en el momento en que sufrió un paro cardiorespiratorio que obligó a conectarla al respirador artificial. "Desde el inicio ya se mostraba como una joven de una personalidad fuerte que pese a todas las dificultades que se fueron presentando mostró gran espíritu de lucha y tesón, y que estuvo acompañada por una familia notable que día y noche está a su lado. Es una paciente obediente, que se adhiere a los tratamientos demandando siempre una explicación, como persona muy inteligente que es. Para mí es como una hija".

GUSTAVO NIKITIUK. Ex jugador de fútbol, agente FIFA e impulsor de la presentación de Alejandra en el examen. "Es un ejemplo por todo lo que ha hecho, lo que quiere seguir haciendo, la fuerza que tiene para salir adelante y la voluntad que pone para cumplir las cosas. Es una excelente mujer que, con todas las dificultades que le tocó vivir, siempre supo salir adelante. Conocerla es todos los días un aprendizaje de vida; por las cosas que te demuestra y como encara la vida mientras uno vive haciéndose problemas por cosas que no debe. Te volvés menos quejoso porque aprendés y te das cuenta de que te quejás por lo que no vale la pena. Como agente FIFA, no tendrá problema alguno y que seguramente su emprendimiento será exitoso".

MARÍA LUISA BLANCO. Psicóloga y responsable de la Licenciatura en Psicología de la Ucudal. "Es una persona con gran fortaleza, muy inteligente y en general muy animada, con una capacidad extraordinaria para las relaciones interpersonales. Muy decidida y voluntariosa, con mucho sentido del humor y cuando quiere puede ser algo testaruda. También creo que es muy generosa. Fue una estudiante que llamó la atención de los profesores ya que difícilmente encontraba obstáculos que no pudiera o por lo menos que no intentara a toda costa superar. Siento mucha admiración por ella, su familia y amigos. Me dejó un gran ejemplo de cómo uno siempre es libre de encarar la vida con alegría y dignidad, a pesar de todo".

Una noche imposible de olvidar

El 14 de septiembre de 1991 Alejandra y su novio Gonzalo volvían de bailar. Era de madrugada y lloviznaba. Cuando bajaban por la calle Coimbra, rumbo a la rambla, Gonzalo perdió el control del vehículo. "Parpadeó, fue menos que un segundo", cuenta ella. El coche dio varias vueltas en trompo y terminó incrustado contra una palmera. En ese instante supo que Gonzalo había muerto porque vio que tenía sangre en un oído. También fue consciente de que no podía mover su cuerpo. Llegó a indicar la sociedad médica a la que pertenecía antes de desvanecerse. Cuando despertó, estaba en la emergencia de Impasa. Diez días más tarde su estado empeoró y fue necesario realizarle una traqueostomía para conectarla a un respirador. Cinco meses duró la batalla por vivir. Pasada la etapa de shock espinal, recuperó motilidad de brazos, pero con imposibilidad de movimiento de puños y anulación completa de la posibilidad de mover sus manos. Tampoco mueve tríceps. En agosto de 1992 viajó a San Pablo para realizar su primer tratamiento de rehabilitación. También estuvo en Cuba y Argentina, años posteriores.

Desde el accidente hasta hoy realiza ejercicios diarios de rehabilitación con "gran dedicación y profesionalismo", según su médico.

Las limitaciones postraumáticas le impiden vestirse, higienizarse y alimentarse sin ayuda de terceros. Tampoco puede pasarse de la cama a la silla o realizar cambio de cúbito en la cama. Las manos y el amor de su familia compensan estas dificultades cotidianas.

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