Conciencia y ética fashion

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EL MERCURIO | JUAN LUIS SALINAS

"Fashionistas con conciencia": ése es el nombre que utiliza el diario británico The Independent para presentar una suerte de adictos a las tendencias que desde hace temporadas marcan presencia en Europa y Norteamérica. Sin transar la búsqueda de sofisticación, creaciones originales y la inevitable exclusividad, en esa nueva casta de seguidores de la moda, el look también está relacionado con los valores altruistas. Gente trendy, que a los conceptos de vanguardia o glamour que dominan su discurso, ahora también agrega otros como responsabilidad social, protección ecológica y comercio justo. En pocas palabras, sensibilidad y estilo.

Además de ser una de las propuestas más innovadoras de las últimas temporadas, el concepto de moda responsable logró la intersección de dos mundos aparentemente opuestos: la fantasía que rodea a la industria de la moda y la creciente preocupación por los recursos humanos y naturales. Un logro que se está convirtiendo en megatendencia. Especialmente en un negocio que, en las últimas décadas, enfrentó innumerables críticas por explotar a trabajadores del tercer mundo y no cuidar el ecosistema.

Hoy, diseñadores como Giorgio Armani, Katherine Hammet o Ronald Mouret cuentan con líneas para apoyar esas causas. Compañías como Converse o GAP desarrollaron iniciativas para recaudar fondos para luchar contra el sida o desarrollar sus productos en armonía con el medio ambiente. La marca española Camper, además de rescatar elementos rústicos, también destina parte de sus ganancias a financiar el trabajo de huertos escolares para niños pobres.

La tendencia no para ahí. Levi`s cuenta con versiones `bio` de sus modelos más emblemáticos. Levi`s Eco es una colección con tejidos orgánicos y con un proceso de fabricación lo menos impactante posible para el medio ambiente. Otros, como Stella McCartney, deciden ir un paso más adelante y se atreven a reinventar la industria cosmética con productos orgánicos de lujo.

FACTOR BONO. Presentada en 2005, Edun es la marca más sofisticada y comprometida con este discurso social. También es la más mediática, porque sus creadores fueron el rockero Bono Vox y su mujer Ali Hewson. Reconocido activista de derechos humanos, el vocalista de la banda irlandesa U2 apostó por la moda consciente hace dos años. Su idea: diseñar una línea de ropa inspirada en el regreso a la naturaleza y que al mismo tiempo humanizara el negocio del glamour. "No se trata de una revolución. Es una propuesta sencilla, pero que dentro de unos años crecerá a escala", aseguró Bono en una revista española, en la que además recalcó que comprar y seguir la moda es un "acto político".

El cerebro tras la aventura de Bono es el creador neoyorquino Rogan Gregory. Antes de integrarse a Edun, este diseñador ya se había convertido en uno de los precursores de la moda con compromiso ecológico en Estados Unidos.

La escalada de Bono para introducir el concepto de responsabilidad en la moda no se limita a las colecciones de Edun. El rock star es el principal promotor de (Product) RED, un proyecto destinado a juntar fondos para The Global Fund, la organización solidaria líder en programas para combatir el sida, la tuberculosis y la malaria en África.

Con un catálogo de productos y servicios tan eclécticos como exclusivos, esa etiqueta fue lanzada el año pasado en el Foro Internacional de Davos, Suiza, con el apoyo de Armani, Gap y Converse, entre otros. Entonces se presentaron los primeros componentes de la colección: la camiseta roja Gap y una línea de anteojos oscuros Armani.

Además de arrasar en ventas, la camiseta Gap se transformó en el ícono de RED. Primero, por la campaña publicitaria con personalidades como Hillary Swank, Christy Turlington o Penélope Cruz luciéndola en todo su esplendor. Y segundo, porque fue el primero de los artículos RED en ensayar un sistema que resalta su espíritu justiciero, porque se fabricó en África para fomentar la inversión y el crecimiento de la región. El lugar escogido por GAP fue Lesotho, un país cuyo porcentaje de jovencitas con VIH positivo supera el 30%.

En 2006, Armani agregó otra cuota de glamour al presentar en la semana de la moda británica una colección de moda especialmente creada para RED. Algo parecido realizó Converse y luego Apple.

Ecología y política en la moda

Las pasarelas también están cayendo bajo el influjo de la moda ética. Desde hace cuatro años, en forma paralela a la semana parisina, un grupo de activistas presentan el Salón de la Moda Ética en la capital francesa. El evento reúne a 50 diseñadores y sorprende por las propuestas: desde chaquetas de un barrio de Lima, colecciones de joyas de tribus africanas y calzados de pequeñas industrias que trabajan con algodón ecológico.

En cuanto a moda comprometida, nadie tiene tanta autoridad como la inglesa Katherine Hammet. Antes de que The Independent hablara de los "fashionistas con conciencia", esta británica había desarrollado un concepto que partió como político. Basta recordar su debut en 1985 con una colección de camisetas con frases en contra de Thatcher y posteriores creaciones con diseños a favor del uso del condón en África. Durante los `90, desarrolló lo que denomina "ropa socialmente certificada". Su principal colección es la marca E (por ético y ecológico), que garantiza el pago justo a cada trabajador y asegura el origen orgánico.

Parecida es la moral de Stella McCartney, otra británica que demostró su compromiso. No contenta con prescindir del cuero animal y de imponer uno de los contados It Bag sintético, ahora la hija de Paul McCartney presentó Care, una línea de cosméticos que no están probados en animales ni contie-nen ingredientes de origen animal. Como si se tratara de una consigna de guerra, los productos de Stella tampoco utilizan conservantes sintéticos. "La silicona está presente en todas las fórmulas de los productos porque mejora el aspecto y la textura, pero no rejuvenece y no cuida la piel", comentó a Vogue.

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