Cuando hace más de 20 años la chef Alexandra Magariños incursionó en el arte culinario jamás imaginó que tiempo después su vida se transformaría en un constante pregrinaje y que su experiencia multicultural en la gastronomía dejaría más tarde sus frutos en Uruguay.
Magariños ha recorrido, nada más y nada menos, que Rusia, Japón, Brasil, Australia, Estados Unidos, e incluso viajó diez veces a India. Todas esas experiencias le permitieron conocer más en profundidad el perfil de los comensales uruguayos, en comparación con los del resto del mundo.
La chef recuerda que al principio no fue fácil incursionar en el país con la fusión de platos hindúes. Pero con el pasar del tiempo la situación cambió.
Por estos lares, el mercado culinario creció mucho en los últimos tres años. "Hoy ya es bastante común encontrar por aquí restós de comida peruana o japonesa. Cada vez más la gente se interesa en probar las especies de otros continentes", explica Magariños.
Para ella no es una moda efímera, todo lo contrario. Uruguay está atravesando un proceso de apertura culinaria que promete expandirse.
La chef ofrece servicios de catering, con menús variados y originarios de la India: desde curry de tomate con cuadraditos de ricotta frita, panes semi integrales, crocantes e inflados, hasta empanaditas triangulares rellenas de cuadraditos de papas, arvejas, especias y limón. el servicio ronda entre $ 300 y $ 700, según la propuesta
A la hora de recomendar, la chef sugiere un menú fino y muy original: Spicy fruits.
RECETA. Se lava y corta medio kilo de frutillas a la mitad -si son pequeñas no-, y se troza medio mango en cubitos. Luego se prepara una masala en el mortero con cardamomo, canela y pimienta, se colocan las frutillas y el mango en un recipiente profundo (no de aluminio), se agregan unas gotas de aceto balsámico y una pizca de tamarindo o cáscara naranja. Se adiciona dos cucharas grandes de azúcar, de a poco, y se revuelve hasta que se forme el almíbar. Se agrega el masala, más azúcar y se revuelve hasta que queden brillantes. Se deja reposar y se sirve con hojas de pimienta picada por encima.