Armas no letales (parte II)

MARTÍN FABLET

En defensa hay para todos los gustos. Esta no es para nenes. Se trata de un anillito que conjuga elegancia con el poder del spray de pimienta. Ante la más ligera señal de peligro, basta deslizar un seguro para tener a disposición un gatillo capaz de rociar el rostro de un atacante, provocándole incapacidad por 45 minutos. Su precio: U$S 30.

Si lo que busca no es elegancia sino algo práctico, recomiendo unas linternas de plástico reforzado con fibra de vidrio, capaces de encajar flor de garrotazo, disparar una potente alarma, y lanzar descargas de entre 80 mil y 220 mil voltios. Ideales para guardias de seguridad, y cuestan entre U$S 90 a U$S 140.

Aún si no matan, las balas de plástico y goma pueden cegar, herir seriamente y/o desfigurar a sus víctimas. Tanto las de plástico como las de goma están siendo seriamente cuestionadas en el mundo. Por ejemplo las fuerzas inglesas cambiaron a las de plástico en Irlanda del Norte en 1975. Pero en 1983 el diario inglés Lancet reportó que las plásticas son peores que las de goma, que hacen más daño al cráneo y cerebro, y causan más muertes. Aquí hemos tenido un par de tristes experiencias. En nuestro país, se pueden adquirir balas recargadas con punta de goma. Los calibres más solicitados son el 38 y el 357 Mágnum. El costo es de U$S 1.

Los popes en investigación y desarrollo de armas "no letales" en Estados Unidos se encuentran en los laboratorios federales Lawrence Livermore, Oak Ridge y Los Alamos. Según un informe del Parlamento europeo, están desarrollando generadores de ultrasonido que afectan el oído interno, causando náuseas, desorientación, vómito y hasta defecación involuntaria. Usan dos bocinas, lo que permite triangular posiciones y dirigir sus ondas a individuos particulares en una multitud. También trabajan en mi preferida: la pistola que dispara espuma pegajosa que se expande 30 a 50 veces al secarse. Ideal para paralizar personas y dejarlas pegadas al piso.

Los ingeniosos muchachos de HSV Technologies están perfeccionando un stun gun que dispara un rayo ultravioleta que puede paralizar una persona a una distancia de 100 metros. El rayo crea un tramo por el cual viaja una carga de 100 hertz. Con 25 miliamperes puede hacer que los músculos de una persona se contraigan, impidiendo que se mueva. No es letal, a no ser que le suban el poder a 250 mili amperes.

Estas armas están en franco ascenso. Para algunas el verdadero dilema consiste en determinar si es mejor armarse en serio o procurarse alguna de estas alternativas. Personalmente preferiría no armarme con nada. De todas maneras, la decisión está en nosotros.

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