A quién corresponda

LIL BETTINA CHOUHY

Hace unos días se lanzó en el Solís una maratón de lectura celebrando los 40 años de la primera edición de Cien años de soledad y de los 80 de Gabriel García Márquez.

El notable escritor Tomás de Mattos dio el puntapié inicial. Como se sabe es director de la Biblioteca Nacional, y al encontrarnos en el hall me susurró con angustia y pudor, los horrores a los que se enfrenta cotidianamente.

Hace 30 o 40 años que la Biblioteca carece de recursos y tiene múltiples necesidades que se han ido sobrellevando a ponchazos y a impulsos de gente de buena voluntad. En el discurso, como en tantos otros temas de la cultura, se habla de la importancia del acervo nacional. ¿A quién le importan los libros, los documentos, la preservación de un patrimonio que es invalorable y de todos? Parece que esa pobreza no preocupa, que con pan y circo alcanza, que la identidad y la nación, no se construyen desde allí.

Como no quiero ser apocalíptica, y como los jóvenes en estos días nos están dando lecciones sorprendentes -la participación en la votación del Partido Nacional por ejemplo- les propongo compartir el testimonio de Laura Chalar, quien en el concurso literario "Una puerta abierta a los escritores jóvenes" de B´nai B´rith, dijo: "Todos sabemos que ser escritor es una ardua tarea. Si hay algo más difícil y frustrante que ser escritor en Uruguay, seguramente sea ser aspirante a escritor. Lo digo por experiencia".

Para los muchos jóvenes que se esfuerzan por realizar su vocación en el campo de las letras, al tiempo que siguen con sus carreras, empleos y la diaria lucha en el resto de los ámbitos, no existen muchas oportunidades de obtener un juicio especializado sobre su trabajo. El joven escritor debe habitualmente contentarse con la opinión de sus allegados, y difícilmente alcance a recabar la de un especialista. Tampoco tiene -por más que la obra lo amerite- grandes chances de ser publicado. En esta realidad poco estimulante se destaca el concurso literario que hace más de 10 años organiza B´nai B´rith. Éste permite a jóvenes acceder a la evaluación por parte de los escritores Tomás de Mattos, Rafael Courtoisie y la profesora María Esther Gonzáles.

En la ocasión, Chalar destacó el labor de todos esos motores culturales: "Este año me jubilo del concurso por haber llegado a la egregia edad de 30 años. Soy cuentista, poeta y periodista literaria. Dentro de algunos meses tendré la alegría de que una prestigiosa editorial nacional publique mi primer libro de cuentos. Llegar hasta aquí no ha sido fácil y soy consciente que muchos jóvenes uruguayos tendrán que esperar mucho para alcanzar estas satisfacciones por modestas que puedan parecer. Ojalá que esto siga y que el resto cambie". Hago mías sus palabras.

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