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El velo de la polémica
En algunos países, las mujeres del Islam se van descubriendo el rostro, lo que genera enérgica reacción de los ortodoxos; el debate no es menor y ya se ha generado un atentado a un juez en Turquía y promete crecer en intensidad

THE ECONOMIST

"¿Todo esto es por mi?" Perpleja e indignada, la potencial primera dama de Turquía le solicitó a sus compatriotas que dejen de juzgarla a ella y a su marido sólo por las apariencias. "El velo cubre mi cabeza, no mi cerebro", insistió Hayrunisa Gul, esposa de Abdullah, actual ministro de Asuntos Exteriores, del que se habla sobre su candidatura a la presidencia.

"Soy una mujer moderna y puedo sostenerme por mis propios medios ante los líderes extranjeros y sus esposas", aseguró la señora Gul, locuaz madre de tres hijos, considerada la más animada de todas las recientes esposas de dirigentes políticos. "Solía conducir a Abdullah al trabajo y a los niños a la escuela. No puedo imaginarme viviendo en un país donde las mujeres no pueden manejar", afirmó.

La apariencia y vestimenta de esta mujer desafía la estricta constitución secular turca. Hasta ahora, ni ella ni cualquier otra esposa de destacados miembros del Partido Justicia y Desarrollo (AK) han sido recibidas en el Parlamento, el Palacio Presidencial o en cuarteles militares debido a que- como devotas mujeres musulmanas- cubren sus cabezas con un velo. La sola idea de una mujer cubierta dentro del recinto presidencial, custodiadas por soldados entrenados para defender el secularismo, es la delicia de algunos, y la furia de otros.

La controversia sobre el uso del velo por parte de las mujeres está creciendo en el mundo entero.

Turquía y Tunisia se ubican al extremo del espectro musulmán. En ambos países se exime del uso del velo a las sirvientas, y estudiantes de las escuelas estatales. Recientemente un juez turco casi fue asesinado luego de decretar que las maestras deberían cubrir sus cabezas, por lo menos con una bufanda, incluso cuando van de camino al trabajo.

En Arabia Saudita e Irán las cosas van por el carril opuesto: allí ninguna mujer puede aparecer en público con su cara y manos descubiertas.

Ni siquiera eso estaba permitido en Afganistán, bajo el régimen talibán, que obligaba el uso de la "burqa", la forma más extrema de vestimenta femenina. Mientras tanto en el Irak actual las opiniones están divididas. Por un lado se ubican los partidarios de Al-Qaeda que pretenden que las mujeres usen guantes y "niqab" (que difiere de la "burqa" en que consta de orificios para los ojos) y los moderados que permiten a las damas la utilización de la "hijab", prenda que cubre cabello y cuello.

Los ataques contra el modo de vestir de las mujeres se han intensificado en los países vecinos.

En Irán la policía se encuentra en plena campaña anual de primavera contra el uso del "hijab malo", recorriendo parques públicos y deteniendo el tráfico para difundir los correctos códigos de vestimenta. Este es el año más estricto en ese sentido, en una década. Miles de mujeres reciben advertencias de policías que hacen guardia en la puerta de los shopping centers.

Esta situación representa un quiebre, que incluso alcanza a los hombres que visten pantalones cortos o extravagantes cabelleras con geles, en la relativa flexibilización de los códigos de vestimenta que se vivieron en los primeros año del régimen del presidente Mahmoud Ahmadinejad. Sin embargo la determinación de las mujeres iraníes (y de las diseñadoras de moda) las impulsan a interpretar los códigos con creatividad. En otros países, no cumplir con esos códigos puede llevar a la muerte.

El año pasado en Pakistán una ministra del gobierno provincial fue asesinada por considerarse que su velo transparente no era lo suficientemente islámico. En Tunisia, durante el mes de enero, se produjo un choque entre la policía y rebeldes islamistas que dejó un saldo de 12 personas muertas. En la ocasión los rebeldes alegaron que estaban "defendiendo a sus hermanas de la opresión", en referencia a la decisión del presidente de terminar con la "hijab" por considerarlo una vestimenta sectaria al tiempo que envió policías a las tiendas de juguetes para retirar muñecas que las vestían.

Entre los musulmanes que viven en esos extremos han surgido dos grandes tendencias. Por un lado un movimiento general hacia formas más abiertas de piedad que incluyen los trajes islámicos tradicionales. Eso se constata en países como Egipto, Jordania, Malasia, Marruecos, Sudán y Yemen, donde los modernos atuendos cubrecabellos se han convertido en el estándar general reemplazando tanto a los tradicionales velos como a las "tocas" expuestas, consideradas inofensivas para las anteriores generaciones.

En las calles de El Cairo (capital de Egipto), las mujeres con velos en la cabeza son una visible mayoría. En el interior del país, donde el género solía trabajar descubierta, los velos son ahora universales. Incluso los guantes son muy comunes. "De hecho se ha vuelto complicado adquirir ropa ordinaria en las tiendas. El vestido islámico es barato y más accesible", dijo Hania Shlkamy, una antropóloga egipcia.

Del otro lado se ubica una tendencia a rebelarse contra las reglas sartoriales de cualquier tipo. La última moda de las mujeres saudíes es hacer deporte en calzas ajustadas o embellecer la tradicional túnica negra con tiras de colores. El hecho de que 27 años después de la revolución islámica, la imposición por parte de las autoridades iraníes de cumplir con la vestimenta, forzaría a desafiar aún más la tradición.

En ciudades apartadas como Damasco y Casablanca, algunas mujeres utilizan maquillaje debajo de los velos mientras otras compiten por lucir las faldas cortas que ven a menudo en los videos pop árabes.

De todas maneras, el severo secularismo de Turquía y Tunicia está encontrando resistencia. Usar velos, algo que una década atrás estaba tradicionalmente destinado a los pobres, ha regresado para la clase media en ambos países. Como un sutil desafío a la prohibición de los velos, para fotografías de identidad oficiales, algunas mujeres turcas se rapan el pelo, vía digital, y cubren sus cabezas con sustitutos similares.

Las formas de juzgar las apariencias representan distintos modos de leer los textos sagrados. Un pasaje del Corán que se pronuncia a favor de la hijab afirma: "impuesto para desviar los ojos de la tentación y preservar la castidad; no para exponer sus adornos (excepto los que se dejan ver normalmente)..."

Una minoría de musulmanes argumentan que la modestia no implica necesariamente tener que cubrirse la cabeza. Otras escuelas, en cambio, citan la tradición oral de la temprana comunidad musulmana e insisten en que la hijab no es suficiente.

En Egipto, frente a la presión de aclarar el tema, recientemente se estableció dos reglamentaciones. Una señala que la vestimenta modesta, incluyendo cubrir la cabeza, es un deber islámico. La otra declara que se permite el velo que deja al descubierto la cara, aunque no es obligatorio.

Eso puede satisfacer a ciertas personas, pero puede no agradar a otros que piensan que las regulaciones son muy suaves, o por otro lado a aquellos devotos que piensan que a Dios poco le importa el cabello femenino.

Las cifras

4% Del total de bancas en el Parlamento de Irán eran ocupadas por mujeres. Sólo el 6,7% de los altos cargos de gobierno están en manos de mujeres. Estos son datos del año 2005.

2004 Año en el que Francia introdujo la prohibición de usar velos musulmanes y otros símbolos religiosos en las escuelas públicas estatales. Allí el 10% de la población es musulmana.

20% Era la proporción mundial de seguidores del Islam en el año 2005, según el World Factbook de la CIA. En base a este dato el Islam sería la segunda religión con más adeptos.

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