Despedidas y reconocimientos

LIL BETTINA CHOUHY

El mes de marzo nos ha dejado a los uruguayos más solos y más tristes. El primero de marzo muere Nelly Goitiño, gran actriz, personalidad singularísima de la cultura uruguaya. Unos pocos días después Eduardo Darnauchans también se va. Ese excepcional trovador como lo dice Washington Benavídes, maestro, entrañable amigo y gran poeta él mismo. En estos últimos días se suma la muerte de Eduardo Espalter, capo cómico, humorista, mimo, comediante, representante de lo mejor del humor uruguayo en televisión. Goitiño y Espalter pertenecían a la misma generación, tenían más de 80, el Darno, como le dicen sus amigos, tenía 53. Tres uruguayos que seguramente se cruzaron infinitas veces en los caminos de este país nuestro. Diferentes, únicos, insoslayables.

Espalter y sus famosos Toto Paniagua, El Ruso, Pinchinatti, moviéndose en la popularidad que da la televisión. A menudo disconforme, acaso amargado, serio sin soslayarse en el aplauso, no complaciente con el éxito fácil o el humor ramplón. Severo con los valores en que creía.

Dolorido, trágico a menudo, precoz e inspirado creador, Darnauchans se desvivió por la poesía, la música y el dolor de ser hombre. Militante de sus convicciones, consciente de la poquedad del destino humano, derramó lirismo, rigor, inteligencia y sensibilidad. Signado por la tragedia de la muerte de sus familiares más cercanos hasta el final, vivir para él fue un oficio de tinieblas. La noche era su ámbito, allí el alcohol, las dudas, el amor, las infinitas preguntas podían entregarlo vacilante y a menudo maltrecho al abrazo del día. Un caballero de otros tiempos podía ser este anti rutinario cultor de lo inesperado.

Todavía me parece sentir su voz, ver sus ojos claros, su sonrisa, la gracia de los movimientos que lució en el escenario y que conservó en la enfermedad. Luminosa y positiva Nelly, apasionadamente vivió y trabajo hasta el final. Me gusta recordarla en el escenario haciendo Chejov y hablando de él en la vida. Inteligente, rigurosa, amable pero sin concesiones, estaba absolutamente convencida de que no sólo de pan vive el hombre. Ocupándose afanosamente y desde los más diferentes lugares en desafiar y enriquecer nuestra alma, nuestro intelecto o nuestro espíritu. Maestra para tantos, privilegiada alumna de Bayerthal, abogada, política y directora del SODRE, apostando siempre a más, a lo profundo, a lo que a veces da trabajo comprender pero seguramente vale la pena, los autores más difíciles, los textos más complejos, en buena medida los conocemos gracias a ella.

Otras voces, como Jorge Abbondanza desde estas mismas páginas, Benavídes y Marianela Morena desde Brecha, y otros muchos los han recordado con mayor propiedad y sutileza. Creo que vale la pena señalar sin embargo una o dos cosas más.

Ninguno murió rico, en algún caso todo lo contrario. Ninguno traicionó sus convicciones ni éticas ni artísticas. Apostaron desde lugares distintos a valores que hoy no están de moda.

No les hemos agradecido lo suficiente, no los hemos valorado lo suficiente, no nos hemos dado cuenta todavía -como en tantos otros casos- de la importancia de sus vidas y sus talentos. Un país es sobre todo su gente. Los que desde la cultura y el espectáculo apuntan alto suelen desconocerse, acaso olvidarse. En tiempos de liviandad creyeron en la profundidad.

Espalter nos dio el regalo de hacernos reír con inteligencia. Nelly Goitiño y Eduardo Darnauchans nos desafiaron a no tener miedo de asumir el lado oscuro, complejo, difícil de toda experiencia vital. La vida y su trabajo se la tomaron en serio. Muchas gracias por eso.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar