GABRIELA VAZ
Recién cumplido su aniversario número 34, el correo electrónico ha revolucionado los hábitos sociales y laborales en el mundo entero. A través de él, la gente encontró caminos alternos para conocerse, reencontrarse, negociar, informarse, emocionarse, sorprenderse, y mucho más. Cambió los tiempos de comunicación, generó nuevos códigos, reincentivó la tradición de la correspondencia y modificó infinidad de costumbres. Actualmente es además una herramienta sumamente útil para la educación e incluso se ha convertido en un componente esencial del movimiento económico.
La consolidación del e-mail llegó en la década de los 90, cuando Internet comenzó a popularizarse y ya en el 2000, el tráfico diario de mensajes en todo el globo rondaba los 7.000 millones. En Uruguay, sólo Adinet —uno de los servidores más importantes, además de precursor en el país— tiene más de 260.000 casillas registradas, mientras otros sitios, como Netgate, alcanzan las 60.000 direcciones de correo. A estas cifras y las de los demás proveedores nacionales, se deben sumar las miles de direcciones de Hotmail, Yahoo y otros sitios internacionales que también ofrecen servicio de correo gratuito. Tomando en cuenta que aquí hay más de 400.000 usuarios de MSN Messenger, bien puede estimarse que se supera fácilmente el millón de cuentas en el país. Claro que esto no equivale a cantidad de personas, pues no es infrecuente que un mismo usuario utilice más de una dirección.
Por otro lado, la gerencia de Antel Data confirmó que Adinet recibe diariamente cerca de un millón de e-mails, lo que lleva el tráfico total de correos a un número impensado apenas algunos años atrás.
HISTORIA. Lo cierto es que chequear el mail es hoy una actividad cotidiana de masiva aceptación. No obstante, tal integración de una tecnología a la rutina diaria también genera ataques de quienes ven en ella otro paso hacia la impersonalización de la vida (pos)moderna. Sin embargo, algunos analistas entienden que el correo electrónico no viene a suplantar ningún método de comunicación, sino que complementa los anteriores y abre nuevos caminos y oportunidades de transmitir las mismas cosas.
Como sucedió con algunos de los inventos más revolucionarios de la historia, en el momento de su gestación el e-mail ni de lejos se orientaba a satisfacer las múltiples funcionalidades que tiene hoy. Fue creado por el ingeniero inglés Ray Tomlinson, quien residía en Estados Unidos, en setiembre de 1971. En ese entonces, la empresa en la que trabajaba —Bolt Beranek y Newman—contaba con un sistema llamado SNDMSG ("send message") en cada computadora, que permitía enviar mensajes entre los distintos usuarios de una misma máquina. Tomlinson adaptó ese programa para que sirviera también para comunicarse entre diferentes ordenadores conectados a la red Arpanet, precursora de Internet.
Fue en ese entonces cuando salió a luz la otra gran firma de Tomlinson: el signo @ (arroba). Se debía emplear un símbolo para unir el nombre del usuario y el de la computadora que oficiaba de servidor, que estuviera en todos los teclados, pero que se usara poco. "Tuve suerte. Miré el teclado y la verdad es que no hay muchas opciones. Se me ocurrió la @ en solo unos segundos", explica el ingeniero que hoy tiene 65 años.
Tomlinson ni siquiera recuerda cuál fue el primer mensaje enviado por correo electrónico. Extraoficialmente, habrían sido las letras QWERTYUIOP, que no son más que la primera línea del teclado. Pero la real conciencia de lo que se había conseguido llegó varios años después. Y aunque la creación del inglés se convirtió en la herramienta de comunicación más utilizada en todo el planeta, él no cree que vaya a quedar registrado en la historia porque considera al e-mail como un paso previsible en la informática y no un invento genial.
TIEMPOS Y CODIGOS. Una de las bondades que se le adjudica al correo electrónico es la vuelta a la escritura como medio de comunicación. Sin embargo, para nada puede decirse que su formato se asemeje en algo al de la epístola tradicional. Más cerca de la oralidad, la nueva herramienta se encargó de crear, casi de forma natural, sus propios códigos. Agilizó la manera de escribir, sintetizó los mensajes y reemplazó muchos términos por nuevas abreviaciones y símbolos. "El mail tiene un código mucho más libre que la carta. Ponés las cosas como si estuvieras hablando. Si bien se utiliza mucho laboralmente, en esencia, es más informal, de relaciones más horizontales. Pero más formal que el chat y los mensajeros, que están en el extremo de la informalidad, y en los que el código prácticamente no es escrito sino icónico. El mail está un pasito después de la carta", explicó el psicólogo uruguayo Roberto Balaguer, autor del libro Internet, un nuevo espacio psicosocial.
Adaptar este código es imprescindible para evitar malentendidos, algo para lo que se prestan los medios escritos, y más aún cuando se trata de mensajes breves y formulados con rapidez. Incluso la corrección gramatical y sintáctica puede llegar a confundirse con distancia o indiferencia. En ese sentido, los símbolos que recrean el cara a cara (como el clásico Smile o el ;) del teclado) ayudan a disminuir la probabilidad de una mala interpretación, a raíz de un chiste, por ejemplo.
Otro aspecto relevante del uso del e-mail es la inmediatez. Como afirma Balaguer, "con las cartas, podían pasar hasta cinco semanas desde que uno se sentaba a escribir hasta que recibía la respuesta. En ese lapso, ya somos dos personas diferentes. Difícilmente estemos viviendo la misma situación que cuando se inició la comunicación. Con el mail se demora una hora, un día, dos, pero no más. Dejar pasar varias semanas es medio grosero". Es que la expectativa de abrir un correo, la ansiedad por ver su contenido, o la decepción por no encontrar un mensaje esperado, valorizan su existencia y lo vuelven una herramienta muy reconocida por los usuarios.
Por otro lado, el psicólogo destaca cómo el e-mail es capaz de afectar las relaciones interpersonales, agregando matices y permitiendo una mayor comprensión de la relación en sí misma y de los contenidos intercambiados en ella. Es que el invento de Tomlinson, además de todo, habilita a tener nuevos tipos de relación que, si no existiera, no se darían. "Cuando hay anonimato, el mail hace que se llegue a un nivel de intimidad en mucho menos tiempo que en el cara a cara, ya que el anonimato potencial desinhibe a la gente, generando consecuencias de dos tipos: mayor número de conductas verbales agresivas, antisociales, y por otro lado, una mayor apertura emocional. El correo electrónico permite superar o soslayar la timidez, expresar aspectos de la personalidad que habitualmente permanecen latentes u ocultos".
En este sentido, algunas investigaciones han concluido que el uso de web-cams entre gente que no se conocía con anterioridad, disminuye el nivel de comunicación en lugar de mejorarla. Ser anónimo y no visto fuerza a la gente a hacer un mayor esfuerzo para expresar sus sentimientos y pensamientos, tornándose más proclive a revelar sus intimidades.
Así como se presta de mejor manera que el teléfono, por ejemplo, a tratar algunos temas o realizar determinadas confesiones, Balaguer —quien estudia el impacto de las nuevas tecnologías en los jóvenes y en diciembre editará su nuevo libro Vidas conect@das.com— asegura que el correo electrónico no llegó para suplir viejos medios, sino que es un método más que sirve de complemento. "Hay medios distintos que habilitan a hacer diferentes cosas. No se puede forzar a que hagan lo que no están formados para hacer. Es difícil tener conversaciones serias en un chat porque no es un medio reflexivo, no está hecho para eso. Hay cosas que uno prefiere escribirlas, otras hablarlas por teléfono, otras conversarlas en persona. La tecnología va aportando medios que faciliten ciertas cosas. Cuántas parejas se han roto telefónicamente, o cuántos habrán cancelado un negocio. Es más fácil que ver la cara del otro, su disgusto, su angustia. Otras cosas es más sencillo o incluso más pertinente decirlas por mail. En los jóvenes no es raro que dos amigos están chateando y llegan a un punto que hubo un malentendido entonces uno llama al otro y le dice ‘¿qué me quisiste decir?’ y sabe que la posibilidad del malentendido es menor, y si no se aclara así, se dicen ‘bueno, vamos a juntarnos’. Son como escalones".
MAS USOS. Pero los cambios que introdujo el correo electrónico en la vida de la gente se extienden mucho más allá de las relaciones personales. Como indica el ingeniero Juan Grompone, "al contar con un sistema de comunicación gratuito, instantáneo, internacional, que permite enviar documentos, fotografías, sonidos y videos, se han modificado múltiples aspectos sociales, económicos y culturales".
Entre sus beneficios, Grompone resalta la comunicación regular entre personas en diferentes países y la posibilidad de enviar trabajos de un lado a otro. Asimismo, destaca la comunicación "en forma registrada y con validez de convicción: el correo tiene una cierta forma de firma, fecha, hora y otros datos identificatorios que hacen que tenga un importante valor de registro. Se lo emplea dentro de una empresa, en el ámbito de una ciudad o aún enviándose un correo a uno mismo para recordar algo más tarde".
El profesional también recuerda que el correo ha cambiado algunos aspectos de la comercialización, de la misma manera que es hoy una herramienta muy útil para la educación. "Prueba de ello es su origen universitario. Todavía se debe difundir mucho más. Una de las aplicaciones más interesantes es la posibilidad de realizar trabajos de maestría o de doctorado en forma remota a los tutores del trabajo. Esto es sumamente valioso".
A su vez, apunta que se ha convertido en un componente esencial del movimiento económico. "Mucha información comercial se maneja por correo y ha reemplazado buena parte del uso del teléfono o el fax por sus ventajas en costo y prestaciones".
Uno de los riesgos del abuso del e-mail, así como el principal argumento de quienes disparan contra estas tecnologías, es la progresiva "virtualización" de la vida social, reduciéndola a encuentros on-line y postergando el cara a cara. Sin embargo, el psicólogo Balaguer considera que, lejos de distanciar, el correo electrónico tiende a acercar a las personas. "La vida social actual lleva a que los encuentros personales sean menores. Hay menos tiempo. Por ello, el mail facilita algunas cosas. Aunque a veces sí son sustitutivos del encuentro, otras son la única manera de encontrarse. El caso más claro es con los emigrados".
Para el experto, esta herramienta no reemplaza el encuentro personal. "Antes las formas de encuentro eran únicamente presenciales. Cada vez se van ampliando más. Todas son diferentes y se ajustan más a determinados temas o momentos. El teléfono no hace que la gente se vea menos, sino que podés hablar con gente que de otra forma no hablás. También es cierto que de repente te contentás simplemente con hablar por teléfono. La desventaja se ve cuando la gente queda atada a una vida virtual y se olvida de salir a la calle. Pero ese es un porcentaje mínimo".
PRIMEROS SERVICIOS EN URUGUAY
Según explica el ingeniero Juan Grompone, en Uruguay los primeros servicios de correo electrónico comenzaron a utilizarse hacia fines de 1980 y fueron universitarios. La Facultad de Ingeniería tenía un enlace con la Universidad de Buenos Aires y por allí se salía al mundo. "En aquel entonces ya se había creado el sistema de direcciones, pero no se usaba todavía la @ que tanto se popularizó posteriormente. El correo era un servicio de Unix y era bastante más engorroso de usar que ahora".
Hacia 1990 Antel implementó Urupac, un proyecto de ingeniería nacional, diseñado y programado en el país, que fue dirigido por Grompone. En el servicio de paquetes que ofrecía, se incluía el correo electrónico. "La idea era seguir las recomendaciones de la UIT (Unión Internacional de las Telecomunicaciones). Posteriormente se implementó el correo X.400 de la UIT, pero todo esto fue desplazado por el correo electrónico sobre Internet hacia 1994. Todavía se conservan algunos elementos del anterior pero su uso es marginal".
Opiniones
Iván Posada, diputado. "Para quienes actuamos en la actividad política, el correo electrónico ha sido una notable innovación que nos permite un contacto directo y permanente con mucha gente, sean éstos integrantes de nuestro Partido, adherentes o simplemente ciudadanos. Es también vital para difundir nuestra actividad en la Cámara de Diputados, especialmente en la comunicación con los medios. En consecuencia, el uso del e-mail ha pasado a ser imprescindible para el mejor cumplimiento de la representación que nos confió la ciudadanía. Diariamente, bajamos y diligenciamos con la ayuda de mis secretarias la correspondencia que nos llega, y por cierto, también eliminamos (no todo es color de rosas) el spam que esta nueva forma de comunicación humana genera abundantemente. La comunicación persona a persona sigue siendo la mejor forma de comunicarnos entre los seres humanos, e insustituible para quienes ejercemos funciones de representación de todos los ciudadanos, pero el correo electrónico nos permite comunicarnos y hacer un uso más eficaz y eficiente de nuestro tiempo".
Javier Castro, productor radial. "Yo siempre trabajé con correo electrónico y por lo tanto no sé cómo es trabajar sin él. De hecho, no me imagino cómo hacían antes de que apareciera el e—mail o la Internet. Estas dos herramientas se han hecho hoy un instrumento que, ante todo, facilita el trabajo y acelera los procesos de búsqueda y adquisición de información. Utilizo el correo electrónico todos los días. A través de él recibo comunicados que pueden interesarme, materiales importantes que solicito a distintas personas o instituciones (documentos, proyectos de ley, declaraciones, etc), hasta materiales internos que nos enviamos con compañeros de oficina que tengo a un metro de distancia. Definitivamente me resulta imprescindible. Es posible que pueda trabajar igual sin él. Pero sin dudas, que el uso del correo electrónico hace el trabajo mucho más sencillo y eficiente".
Ramón Pampín, economista. "Con el correo electrónico se reducen los costos, en tiempo y en recursos, de trasmisión de la información. En nuestro caso, y gracias a los mecanismos de seguridad que existen hoy en día, algunas consultas de clientes pueden evacuarse mediante este medio. Por ejemplo, adjunto al mensaje de texto se puede incorporar un archivo de planilla de cálculos donde se incorpora la respuesta a la interrogante del cliente. Posteriormente un correo electrónico del propio cliente puede confirmar el grado de satisfacción del mismo ante nuestra respuesta. Lo utilizamos permanentemente. Desde realizar la invitación para un evento a un importante grupo de personas, recibir la publicación de un dato estadístico de otro país, hasta contactar a un compañero de trabajo que, estando ausente, preferimos dejarle constancia en su correo electrónico de nuestra necesidad de comunicarnos con él. Es prescindible para las tareas que necesitan del contacto personal como un insumo importante. Pero, sí es imprescindible en cuanto a otro tipo de procedimientos, dada la magnitud del ahorro en tiempo y en recursos que implica su utilización. Hasta tal punto es imprescindible en esos casos que, ante la ausencia del correo electrónico, se deberían reformular muchos de los procesos de trabajo que realizamos habitualmente".
Pablo Pera, médico. "Una de las ventajas que ha traído el uso masivo del e-mail es la facilidad con la que nos podemos conectar con colegas, incluso de otras partes del mundo, que son referentes en determinados temas. Basta tener su dirección electrónica para hacerle llegar una historia clínica junto con fotografías o imágenes de estudios paraclínicos de un paciente, y de esa forma conocer su opinión. También ha aumentado la velocidad con la que se transmiten las novedades científicas que se producen en cada especialidad, así como las noticias sobre cursos y congresos. Es una gran herramienta de comunicación, que junto con Internet ya se ha vuelto parte de nuestra actividad profesional cotidiana. Pero es importante destacar que, como en otras áreas del conocimiento, no todo lo que llega por e-mail o se lee en la web es información veraz y científicamente comprobada. Por eso, en la práctica de la medicina sigue siendo fundamental e insustituible el contacto humano, persona a persona, con el paciente".