Juan de Marsilio
EVA FIGES ES una narradora británica de origen judeoalemán. Su familia, laica y de clase media alta, emigró a Inglaterra en marzo de 1939, cuando Eva tenía seis años. Su obra lo refleja en el punto de vista: su condición judía le permite tomar distancia crítica de lo británico y de lo europeo, y su laicismo la ayuda a juzgar sin concesiones al pueblo judío, el sionismo y el Estado de Israel.
La anécdota de este libro es simple: en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, la familia de Eva recibe, desde Palestina -donde acaba de crearse el Estado de Israel- una carta de Edith, su antigua criada de Berlín, que pide volver a su puesto. La antigua criada es todo lo que sobrevive de la infancia de Eva, quien será la única que tratará a Edith como a una persona.
Judía, huérfana, inculta, condenada a ser doméstica y solterona, Edith sobrevivirá a la guerra escondiéndose. Reclutada para la causa sionista por una antigua compañera del orfanato, la estancia en Palestina será terrible para ella: en el kibbutz la despreciarán los inmigrantes judíos de Europa oriental, y mucho más los colonos sionistas llegados a Palestina antes de la Guerra.
El intento de volver al pasado, recuperando su puesto de criada, también fallará. Basta leer unas páginas para caer en la cuenta de que la vida de Edith ya era un viaje a ninguna parte antes de la Guerra y el Holocausto.
En el aspecto político y social el libro es polémico y removedor. Figes plantea que hubo judíos pudientes arreglándoselas -a fuerza de sobornos- para escapar de lo peor de la barbarie nazi hasta tan tarde como 1944. Cuenta además que los alemanes que ayudaron a judíos pobres, con riesgo de su vida, fueron bastantes más de los que se supone.
Pero lo más fuerte es su enfoque del Sionismo y la creación del Estado de Israel. Figes plantea que en los años `30 había una alianza entre nazis y sionistas para favorecer la emigración de judíos alemanes a Palestina. Halla tan arrogantes y dogmáticos a los nazis como a los sionistas. Sostiene que fue injusto no consultar a los árabes antes de otorgar soberanía sobre un territorio en el que vivían desde hacía siglos. Llega a comparar el actual estado de cosas en la Franja de Gaza con los campos de concentración.
Es interesante el análisis de la intervención británica y norteamericana en la creación de Israel. Plantea, además, que el primer lugar al que querían emigrar los judíos europeos tras la guerra eran los Estados Unidos, que no quisieron aceptarlos. Ese y no otro más noble habría sido según Figes el principal motivo del Presidente Truman para apoyar la creación del nuevo Estado.
VIAJE A NINGUNA PARTE, de Eva Figes. Edhasa, Barcelona, 2009. Distribuye Océano, 192 págs.