Ana Pais
(desde Buenos Aires)
1. LA PREVIA. A medida que la tarde del 4 de diciembre avanzaba, más de 55 mil fanáticos de AC/DC llegaban al estadio de River Plate. Quienes estaban en la zona para ver a la banda de origen australiano se diferenciaban a simple vista del resto de los peatones y vendedores. Casi la totalidad del público del concierto vestía de negro. Si el rock además de un género musical es una pose, en el caso de AC/DC, que tiene 36 años de trayectoria y una renovación casi nula en su sonido, lo que abunda es actitud.
En los alrededores del estadio había mucha gente haciendo el precalentamiento para el espectáculo con diversos cánticos. Pero al pasar el primer puesto de control, el público caminaba casi en silencio. Como en una peregrinación, los espectadores aprovechaban esas cuadras para concientizarse de que verían uno de los pocos conciertos contemporáneos tras los cuales se puede decir: "Yo estuve ahí".
2. PRESENTE E HISTORIA. Insultos y botellazos recibieron las bandas teloneras de AC/DC, Héroes del Asfalto y Las Pelotas. El único sonido que podía bajar la tensión del público era la primera guitarra de Angus Young y la segunda de su hermano, Malcolm Young, la voz de Brian Johnson, el bajo de Cliff Williams y la batería de Phil Rudd.
El motivo de la gira mundial de AC/DC fue la promoción de su último disco, Black Ice (2008). Por eso, los primeros acordes en sonar fueron los del corte de difusión, "Rock and Roll Train". Johnson aclaró en inglés: "No hablamos muy bien español, pero hablamos rock and roll bastante bien".
Pero la verdadera explosión del público llegó con "Back in black", del disco homónimo (1980), un homenaje a Bon Scott, quien murió ahogado en su propio vómito a los 33 años.
3. EL ROCK NO ENVEJECE. A los 62 años, Johnson sigue saliendo en escena con boinas y camisas sin mangas, mostrando sus brazos de viejo atleta. Sigue cantando con el mismo tono agudo y poco trabajado, en un espectáculo de dos horas que a muchos dejaría rogando por un tanque de oxígeno.
Sin embargo, en julio el cantante de AC/DC dio una entrevista a la revista Classic Rock en la que dijo estar "cansado" y querer retirarse al final de esta gira, que empezó en 2008 y terminará en 2010. Johnson es el mayor de los cinco y Angus es el menor, con 51 años. Por lo pronto, el cantante aseguró que seguirá siendo la voz de AC/DC. De todos modos tras la muerte de Scott el líder natural pasó a ser Angus.
4. CATORCE MINUTOS. Eso es lo que duró el solo de Angus en el segundo concierto que dieron en el estadio de River. Minutos más que suficientes para que el guitarrista de metro y medio corriera por la pasarela que iba hasta la mitad de la cancha, con una plataforma hecha a su medida para que tocara tirado en el piso girando en círculo.
El guitarrista, nacido en Escocia pero criado en Australia, es de por sí una marca registrada: uniforme antiguo de escolar, cuernos rojos y la forma de boquear mientras toca su Gibson SG.
5. LA SEXTA ESTRELLA. La mayoría del público era joven. No obstante, también había roqueros de los que se llegaron a emborrachar al enterarse de la muerte de Scott y padres con niños sobre los hombros, que miraban atónitos, se tapaban los oídos o se dormían a pesar del volumen de la música
Pero lo que hace tan atractivo a los conciertos en Argentina no son las edades de los espectadores, sino su comportamiento en masa, es decir, el pogo. Como en una barra brava de fútbol, los fanáticos de AC/DC no pararon de saltar y cantar. Es por eso que la banda filmó los tres conciertos para después editar el DVD en vivo.
6. GIGANTES. El concierto comenzó con un video donde Angus en dibujo animado descarrilaba un tren y lo estrellaba contra las pantallas de unos 5 metros de alto. La que estaba en el centro del escenario se dividió en dos y un tren negro igual de alto y con un par de cuernos, irrumpió entre el fuego y el humo. El tren sirvió de montura para Rosie, la protagonista de la canción "Whole lotta Rosie", del disco Let there be rock (1977). La muñeca inflable, como dice la letra, no era "piel y huesos", sino una rubia voluminosa con lencería erótica y numerosos tatuajes, marcando el ritmo con su pierna.
A cada lado del escenario coronaban las pantallas dos gorros rojos con cuernos y la letra "a" mayúscula de Angus. Colgando de la mitad del escenario, había una campana dorada, quieta hasta que Johnson dejó el micrófono, fue hasta el final de la pasarela, corrió hacia la campana ya baja y se colgó de la cuerda para hacerla tañer. "Hells bells" empezó a sonar con el cantante agarrándose con una mano de la cuerda, mientras alentaba al público con la otra.
7. LAS CHICAS. En la animación, antes de que el tren se "estrellara" contra las pantallas gigantes, dos chicas intentaron evitarlo con sus cuerpos sensuales y escasas ropas, pero no pudieron. En AC/DC el sexo femenino sólo aparece como parte de alguna anécdota sexual, sin un real protagonismo. Alexis Petridis, crítico de música del periódico The Guardian, escribió que "nadie mayor a los 12 años o por fuera de las oficinas de Viz (revista de humor británica) ha hecho alguna vez tanto dinero de las palabras `grande`, `duro`, `tieso`, `arriba` y `bolas" como ellos.
8. STRIPTEASE. En "The Jack", Angus también se desnudó, como lo hace desde hace décadas. Mientras sonaban la segunda guitarra, el bajo y la batería, se fue sacando el uniforme escolar corriendo a lo largo de todo el escenario, colocando cada prenda prolijamente al lado de la batería.
Como el striptease es más sarcástico que erótico, Angus le pedía al público que lo alentara para ir dejando su cuerpo flaco y pálido a la vista. Para terminar, se bajó los pantalones cortos y mostró un calzoncillo con el logo de la banda. Luego, con sólo los pantalones y la guitarra, siguió el show.
9. EL CIERRE. Con "Highway to hell", tema del disco de igual nombre (1979) y último con Scott como cantante, empezó el final. Al terminar esta canción, casi sin tiempo para detectar la aparición en escena de seis cañones, arrancó el tema de cierre de AC/DC por excelencia, "For those about to rock (we salute you)", del álbum homónimo (1981). A cada grito de Johnson de: "¡Disparen!", los cañones sonaban. La voz de la banda dio un breve saludo previo a retirarse, sin sentimentalismo alguno. Unos breves fuegos artificiales detrás del escenario vacío sirvieron para desalentar algún distraído pedido de "bis".
10. LO QUE QUEDA. La cantidad de metros a los que estuvieron de Angus o Johnson y los dolores musculares por el pogo son algunos de los relatos de quienes fueron a verlos. Pero si de sensaciones se trata, una de las mejores descripciones de lo que significa escuchar a la banda australiana fue pronunciada por Steven Tyler, líder de Aerosmith: "AC/DC se convirtió en la prueba de fuego de lo que el rock es. ¿Te hace apretar el puño cuando cantás? ¿Asusta a tus padres hasta el infierno y molesta a los vecinos? ¿Te hace bailar tan cerca del fuego que te quemás los pies sin que te importe? ¿Hace que te den ganas de pararte y gritar por algo de lo que ni siquiera estás seguro todavía? (…) Si no lo hace, entonces no es AC/DC".