El escritor controvertido

C. M. D.

LAS RELACIONES DE KIPLING con sus colegas ingleses no fueron fáciles. Su carácter reticente, su cosmopolitismo -además de vivir en Inglaterra residió en India, en Estados Unidos, en Sudáfrica-, y su idea de que el hombre blanco tenía la responsabilidad de dominar otros pueblos, le granjearon fuertes críticas de escritores como George Bernard Shaw y G. H. Wells, ambos socialistas. Las polémicas intelectuales lo ubicaron del lado conservador y sin embargo, Kipling rechazó su nombramiento como Caballero de la Orden del Imperio Británico y otros importantes honores.

Admiró a Stevenson. Apenas casado, planeó un largo viaje de bodas que debía llevarlo a encontrarse con él en la isla de Samoa, pero al llegar a Japón la pareja recibió la noticia de que el banco donde tenían sus ahorros había quebrado y debieron regresar a Vermont.

Recordó Borges que George Moore decía que Kipling era, después de Shakespeare, el único autor inglés que escribía con todo el diccionario, y acotó que "sabía administrar sin pedantería esa profusión léxica". Pero a inicios del siglo XX el valor de su obra era controvertido. Lo ilustran estos juicios de G. K. Chesterton, que le dedicó un capítulo en su libro de ensayos Herejes:

"Ahora, lo primero y más honesto que hay que decir sobre el señor Rudyard Kipling es que ha desempeñado un papel brillante en la recuperación de provincias perdidas de la poesía. No lo asustó el aire brutalmente materialista que se adhiere únicamente a las palabras: él lo ha atravesado penetrando hasta la materia romántica e imaginativa de las cosas mismas. Ha percibido la significación y la filosofía del vapor y del slang. El vapor puede ser, si se quiere, un sucio producto secundario de la ciencia. El slang puede ser, si se quiere, un sucio producto secundario de la lengua. Pero, al menos Kipling, ha estado entre los pocos que vieron la ascendencia divina de esas cosas, y supieron que donde hay humo hay fuego: es decir, que dondequiera que está la cosa más sucia está también la más pura. Y por encima de todo, tenía algo que decir, una visión definida de las cosas que expresar, y eso siempre significa que un hombre es valiente y se enfrenta a cualquier cosa. Porque en el momento en que tenemos una visión del universo, lo poseemos. (...)

Con frecuencia ha escrito mala poesía, igual que Wordsworth. Con frecuencia ha dicho tonterías, igual que Platón. Con frecuencia se ha entregado a la mera historia política, igual que Gladstone. Pero ninguna persona razonable puede poner en duda que constante y sinceramente se propone decir algo, y la única pregunta seria es: ¿qué es lo que ha tratado de decir? (...)

Lo que falla en su mente es lo que podríamos llamar aproximadamente la falta de patriotismo. Esto quiere decir que carece por entero de la facultad de adherir a cualquier causa o comunidad de forma final y trágica; porque toda finalidad debe ser trágica. Admira a Inglaterra, pero no la ama; porque admiramos cosas por razones, pero las amamos sin razones. Kipling admira a Inglaterra porque es fuerte, no porque es inglesa".

T. S. Eliot fue el primero que reivindicó la legitimidad de la "poesía de circunstancias" que escribió Kipling, sin despertar entusiasmo en la crítica. Pero el Times lo llamó "el poeta del pueblo" y en Sudáfrica lo recibieron como "el poeta del imperio". Fue el primer escritor inglés en recibir el Premio Nobel de Literatura, pese al repudio de los liberales ingleses, que aguardaban el galardón para Hardy, Meredith o Swinburne.

Durante años Kipling grabó en sus libros una cruz gamada con los brazos en sentido anti horario, denominada sauvástica, que en la antigua india significaba buena suerte y bienestar. La mandó quitar cuando irrumpió el nazismo por temor a que la identificaran con la esvástica de Hitler.

Murió el 18 de enero de 1936 con la convicción de que una decadencia amenazaba la gloria de Inglaterra.

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