Los dientes de Eros

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Carina Blixen

EL LIBRO se inicia con una nota editorial de Edgardo Russo en la que cuenta su primer encuentro con Marosa y la entrega de un manuscrito de más de 700 páginas con el título general de El Gran Ratón Dorado, el Gran Ratón de lilas. Incluía Reina Amelia (que fue editado en forma separada en 1999) y los relatos breves de El Gran Ratón y Rosa Mística. Director de Interzona a fines de 2002, Russo decidió publicar El Gran Ratón y Rosa Mística. Marosa agregó algunos relatos a los originales y cambió el título de El Gran Ratón por Lumínile. En 2003 este libro se publicó con el título Rosa mística. Lo que publica ahora El cuenco de plata es una reedición de Misales, Camino de las pedrerías, Lumínile y Rosa Mística para la que Russo aceptó la sugerencia de Nidia di Giorgio, la hermana de Marosa, de recuperar el título original El Gran Ratón Dorado, el Gran Ratón de lilas.

En el mundo tan original y coherente de Marosa, siempre distinto y siempre igual a sí mismo, la crítica ha señalado la inflexión que significó la publicación de Camino de las pedrerías por Planeta Uruguay en 1991 y Misales. Relatos eróticos por Cal y Canto en 1993. Es un cambio de tono múltiple del que interesa destacar dos aspectos: por un lado los fragmentos en que se manifiesta desde el comienzo la escritura marosiana se vuelven más narrativos y en ocasiones más extensos; por otro, las figuras femeninas pasan a ser más devoradoras que devoradas. Durante casi cuarenta años la poesía de Marosa creó unas presencias femeninas sujetas por el miedo, que vivían la sexualidad con un placer derivado en gran medida de la violación, de la situación de víctima. La iniciación en una prosa más narrativa fue acompañada por unas protagonistas femeninas tan deseantes e insaciables como antes, pero más impositivas y demandantes.

Las señoras, las reinas, las mujeres niñas, persistentemente en los trece años, a partir de Misales son mujeres feroces, llenas de "dientes picudos", de pelo rojo, varias enaguas, voluntariosas y permanentemente erotizadas, en comunión lasciva con todos los elementos de la naturaleza, y también con Dios. Este es un mundo profundamente irreverente. Dice la voz de "Misa de Pascua", el relato que abre Misales: "Ella era grandota, mujer dura, con leve bigote, grave dentadura. Llevaba la voz cantante...". Una escena de "Misal de la novia" sintetiza con intensidad la inversión de los papeles de víctima y victimario: "Cumplido todo, cuando él ya empezaba a decir: Adiós, adiós, señora feroz, ella actuó de golpe, poniendo en movimiento todos los dientes desparejos, le segó el fruto jugoso y oscuro como una mora y lo devoró".

La lectura conjunta de estos relatos eróticos revela de qué manera Marosa fue desatando y explorando sin inhibiciones su fantasía erótica al mismo tiempo que seguía apostando a la omnipotencia del lenguaje. La ambigüedad, el doble sentido, el juego con los sonidos y los significados dentro y fuera de la unidad de la palabra, potenciados, son una fuente infinita de la que mana gran parte de la autonomía y la audacia de este mundo. "Prendió una vela y le vio el sexo todo de felpa, negro y rojo como una achira y como una achura", dice, por ejemplo, en Rosa Mística. Otro rasgo notable es que este mundo visionario en incesante metamorfosis está cargado de un humor a un tiempo perverso e ingenuo y de una finísima ironía.

Roberto Echavarren en el prólogo a la reedición de Misales (2005) señaló que "el cuerpo autónomo en Di Giorgio alcanza una libertad más allá de los condicionamientos de una vida en común, de una correspondencia erótica de pareja entre dos personas. Es una máquina célibe. Sustrae al cuerpo del dominio masculino y familiar". Hay una fatalidad de no descendencia en este mundo fascinado por el nacimiento y la gestación, en la imagen del huevo, y en el que continuamente suceden abortos. El libro puede ser un estupendo encuentro con la obra de Marosa y una peligrosa inmersión en su erotismo desenfrenado.

EL GRAN RATÓN DORADO, EL GRAN RATÓN DE LILAS. RELATOS ERÓTICOS COMPLETOS, de Marosa di Giorgio, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2008. Distribuye Gussi. 349 págs.

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