Estética

Fellpe Pollerl

CON LA pobreza o, diríamos, la marginación de buena parte de la sociedad uruguaya (fenómeno cuyo alarmante crecimiento hemos ido observando desde hace unos 35 años) también se creó un severo problema estético cuya solución se encuentra en una antología titulada De la Belle Époque aDada. Que el Ministro de Salud no se sorprenda, porque de estética nos ocupamos en esta columna, tanto de la del cuerpo como de la del alma. E, incluso, de la estética literaria.

En la pág. 183, Gaston de Pawlowski (1874-1933), entre otros inventos no menos trascendentales, incluye la así llamada "Dentadura postiza para familias pobres", que pasa a describir: "Esta dentadura, formada por treinta y dos dientes artificiales, está montada sobre encías de caucho rojo. Puede ser utilizada en forma alternativa por los miembros de una familia con bocas de diferentes tamaños. Según las necesidades del día, los trámites o las visitas que se deban efectuar, la dentadura pasa de boca en boca y de adapta exactamente a las respectivas exigencias. Advertimos, además, a la gente de recursos aun más escasos, que no pueden comprar la dentadura postiza para familias pobres, que por un precio ínfimo puede adquirirse el modelo reducido para familias muy pobres. Sólo tiene seis dientes", etc.

No somos partidarios, aunque comprendamos su necesidad, del "modelo reducido": es antiestético. Aunque, a fin de cuentas, basta con mirar para otro lado como de costumbre.

Lo que nos indigna y asombra, como dadaístas de última hora, es que dicho invento data de 1916. ¿Acaso debemos pensar que nuestros Ministros no leen y, por lo tanto, no leyeron que la marginación cultural es la peor de las marginaciones ya que produce todas las demás? ¡En qué manos hemos caído, señores! Seguramente, aunque me niego a creerlo, tampoco leyeron a Sebald o a Petronio. No les interesa la estética y, menos que menos, lo estético. ¡Triste!

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