MARCO ANTONIO CAMPOS
Declaración de inicio
"Cada uno de mis poemas pretendió
ser un instrumento útil de trabajo"
Pablo Neruda (Estocolmo, 1971)
Las páginas no sirven.
La poesía no cambia
sino la forma de una página, la emoción,
una meditación ya tan gastada.
Pero, en concreto, señores, nada cambia.
En concreto, cristianos,
no cambia una cruz a nuevos montes,
no arranca, alemanes,
la vergüenza de un tiempo y de su crisis,
no le quita, marxistas,
el pan de la boca al millonario.
La poesía no hace nada.
Y yo escribo estas páginas sabiéndolo. Los poetas modernos
¿Y qué quedó de las experimentaciones,
del "gran estreno de la modernidad",
del "enfrentamiento con la página en
/blanco",
de la rítmica pirueta y
del contrángulo de la palabra,
de ultraístas y pájaros concretos,
de surrealizantes con sueños de
náufrago en vez de tierra firme,
cuántos versos te revelaron un mundo,
cuántos versos quedaron en tu corazón,
dime, cuántos versos quedaron en tu
/corazón?
Contradictio
El ajedrez de la muerte
se quedó en una pieza
Arrojo los naipes, trémulo, incendiado,
y no dicen mi suerte
Y tuve una bestia de orgullo
que arrastró mi bestia
Moribunda,
una mujer pasea triste, descalza en la
/calle
Y es tarde para ser otro hombre
Salgo de mi casa, pontífice, ajeno,
con el crucifijo - una mujer-
colgado en mi tristeza
Si regreso, Señor,
quiero ser otro pero no Campos
¿Para qué vivir agarrado como loco al
/reloj?
Ya la gula de vivir se detuvo en mi
/garganta
Y mísera mi perra más odiada fue la
/angustia
Pero, Señor, yo converso en voz alta,
en voz baja converso, sí,
cosa distinta es que no oigas
Antes, en otro océano,
arrepentí, modifiqué el pasado
Y tus ojos caminaron tristes, inmensos,
en las páginas de mis libros
Mañana partiré, me iré del todo
Aunque hoy puedo decir:
tengo amigos, no amo a mujer alguna,
el tétano del sol duerme en la ciudad de
/México. El país
Donde quiera que vayas o vivas,
de modo sorpresivo o secreto,
algo llamará para llevarte
a un país más hermoso que es el tuyo,
a una ciudad tan hermosa que era casa.
Ningún reino o república dará lo
/suficiente
para olvidar lo suficiente mares
/despoblándose,
montañas altas, desiertos claros que son
/como
fotografías que iluminan leves, pero
que ahondan la piel, el corazón, el alma.
México será el dragón que devora
las doncellas del reino que perdiste. Los viejos
Los viejos son insoportables. A menudo
creen que la edad les amerita todo y
buscan ser amados y comprendidos
por su sola edad.
Con los años les crecen los defectos de tal
/forma
que parecen ramas doliéndose del nudo.
Suponen una obligación, o casi,
/tolerarlos,
porque simbolizan, según creen, el
/conocimiento
y la experiencia de ciprés numeroso, que /de poco
o nada les sirvió para su emblema o vida.
Ven desde engañosas cumbres de años
/vividos
y creen ser memoria de un tiempo y de un /país.
Qué insoportable, irrita, desconcierta,
cuando quieren mostrarles la vía y luz
a los más jóvenes, cuando los jóvenes
/poseen
fuerza y tiempo para equivocarse,
cuando es tarea fructuosa equivocarse /solo.
Los viejos son de tal forma insoportables,
que olvidamos siempre, siempre,
que ya llega el enemigo, nos alcanza,
que empezamos a ser insoportables.
Sitios para un poeta
Mingo Ferreira
El autor
MARCO ANTONIO CAMPOS (Ciudad de México, 1949) es poeta, narrador, ensayista y traductor. Ha publicado una veintena de libros. Destacan en poesía Muertos y disfraces, Una seña en la sepultura, Monólogos, La ceniza en la frente, Los adioses del forastero y Viernes en Jerusalén; las novelas Que la carne es hierba y Hemos perdido el reino; y los volúmenes de cuentos La desaparición de Fabricio Montesco y No pasará el invierno. Es también autor de varios libros de ensayo. Los poemas de esta página integran Ningún sitio que sea mío, (2006).