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Relatos de Carson McCullers
Cuando sopla el talento

Andrea Blanqué

EL ALIENTO del cielo es el sugestivo título de un cuento de Carson McCullers. La protagonista, llamada Constance, es una chica tuberculosa que guarda reposo en una casa de salud esperando que su madre la cuide, cuando en realidad ella está pendiente de sus hijos pequeños. La enfermera le permite salir al aire libre, después que ha pasado meses encerrada entre las paredes amarillas de un cuarto, respirando con dificultad. Cuando pisa el césped y mira la brisa entre los árboles, la enferma experimenta una suerte de epifanía: "Cielo azul. Frescor azul que se podía absorber hasta que toda ella estuviera empapada en su color". Pero la muerte es insinuada al final del relato, indefectible: "nadó sin respirar en un azul tan amplio e indiferente como el del cielo".

Es posible inferir que el itinerario del personaje de Constance bien resume el de la propia autora Carson McCullers, con tantos días de su bastante corta vida pasados en una cama de hospital. A los quince años sufrió neumonía y una peligrosa fiebre reumática, con consecuencias e internaciones a lo largo de toda la vida, hasta que, a los cincuenta, la muerte le llegó después de cuarenta y siete días en coma tras una hemorragia cerebral.

una vida difícil. Su biografía es una historia de caídas y recuperaciones: ataques, fracturas, parálisis, operaciones, imposibilidad de escribir por largos períodos, alternados con la euforia creativa, con la belleza de contar oralmente sus relatos a sus amigos, con el placer del éxito rotundo de sus publicaciones ante el público y la crítica.

Seix Barral titula ahora El aliento del cielo a una recopilación de diecinueve cuentos y tres novelas breves de la escritora sureña. Estas últimas son muy conocidas y fueron llevadas al cine: Reflejos en un ojo dorado, La balada del café triste y Frankie y la boda (titulada en inglés The member of the Wedding). Quedaron afuera las novelas largas: El corazón es un cazador solitario y Reloj sin manecillas, primera y última novelas de Carson McCullers, respectivamente.

La primera mitad del volumen reúne relatos que aunque no alcanzaron la repercusión de sus novelas, las prefiguran y completan. Muchos de ellos fueron publicados en revistas prestigiosas tales como Mademoiselle o Story, y alguno que otro fue rechazado o comprado sin llegarse a publicar. La hermana de la autora, Margarita Smith, luego de la muerte de la escritora, ocurrida en 1967, recopiló cuentos y otros textos inéditos que publicó con el título The Mortgaged Heart (El corazón hipotecado).

Los relatos de El aliento del cielo están ordenados según su fecha aproximada de composición, a continuación de un prólogo y una cronología de vida realizada por Rodrigo Fresán, quien escribió a su vez, para cada uno, una introducción breve sobre el momento de creación del relato y condiciones de su publicación.

Carson McCullers fue una escritora precoz, etiquetada como niña prodigio de las letras americanas. En 1939, con sólo veintidós años, terminó de escribir su maravillosa novela El corazón es un cazador solitario y en dos meses escribió la memorable Reflejos en un ojo dorado. Fue una revelación de la literatura del Sur de los Estados Unidos y se la colocó muy pronto en el pedestal junto a William Faulkner. Por eso, es muy atractivo poder leer esos cuentos escritos durante la adolescencia de quien muy pronto daría textos extraordinarios, así como realizar el seguimiento de su itinerario personal a través de ellos

El primero de estos cuentos es "Sucker", que permanecería inédito durante años. Lo escribió con sólo 16 años, y ya se perfila la singularidad de Carson McCullers con sus personajes y tópicos: un niño absolutamente crédulo, huérfano porque sus padres murieron en un accidente, vive con la familia de su primo y anhela ser tratado como un hermano por él. Entonces convierte al primo en el anhelo principal de su vida, produciéndose la clásica pareja de las historias de McCullers donde "existe el amante y el amado", como postula en una auténtica teoría del amor el pasaje más célebre de La balada del café triste. El narrador se siente abrumado por el amor de Sucker ("Sucker me sacaba de quicio y mi irritación iba en aumento"), pero finalmente el amante logra la independencia y rechaza al anterior objeto de su amor.

los parias y los raros. La cuestión del rechazo es una obsesión de Carson McCullers: muy pronto escribiría otro cuento sobre el desamor y el amor, "Poldi". Allí un hombre ama a una violonchelista que no permite que él interrumpa sus ensayos y que, cuando están juntos, le habla de otros hombres. En el relato "Así", dos hermanas, una de dieciocho y otra de trece años, mantienen una relación sin peleas pero éstas podrían estallar en cualquier momento, dado que la mayor está obsesionada con un chico y la menor con su propia hermana. Ese triángulo esbozado se repetiría en la esencia de la novela Frankie y la boda, donde una niña de casi trece años pretende que su hermano se la lleve a ella también con la novia a la luna de miel y para siempre.

El humor alcanza también los relatos de McCullers en "Correspondencia", donde una adolescente intenta un intercambio epistolar con un chico brasileño. Pero pese a las preciosas cartas con una ansiedad in crescendo que le envía, él jamás se da por enterado. Ese humor dará paso al horror cuando en la novela corta La balada del café triste el jorobado primo Lymon traicione a la hombruna Miss Amelia y ayude en la gran pelea al ex marido de ésta, Marvin Macy, para después huir con él dejando el tan querible café destrozado.

En el cuento "Un árbol. Una roca. Una nube" un viejo, durante años empapado en alcohol, está sentado solo en una mesa de un café, como en un cuadro de Hopper, y toma a un chico repartidor de periódicos como escucha de su historia. Explica su ciencia del amor y el enamoramiento: "Todo lo que siempre había sentido estaba reunido alrededor de esta mujer. Ya no había más cosas sueltas dentro de mí, todo estaba concluido en ella". Pero el hecho de haber sido rechazado y abandonado tiene una explicación: su propio error, el hecho de haberse enamorado de una mujer en lugar de empezar por hacerlo de un árbol, una roca, una nube.

Como en todo McCullers los cuentos están llenos de parias, de fracasados, de sueños rotos. El sueño roto adquiere una dimensión poética excepcional en el cuento Sin título, donde un hermano y una hermana, Andrew y Sara, construyen un planeador e intentan volar lanzándose con él desde un columpio. Los adolescentes insisten, quedando llenos de chichones y con el planeador destrozado.

Otro paria es el protagonista de "Los extranjeros", donde un judío recorre en un ómnibus las carreteras americanas al parecer infinitas: convida con comida a su locuaz compañero de asiento, un chico sureño, pero nunca le llega a decir de dónde es, sino que menciona adónde va, qué anhela hacer. Y luego están los raros, los personajes deformes, como los fenómenos de feria que Frankie va a visitar. En el cuento titulado "El jockey", el personaje principal -un hombre diminuto de cincuenta quilos sentado frente a tres ricachones que consumen abundante alcohol- es pariente de los hombres bajitos de la obra de Carson: el filipino Anacleto de Reflejos en un ojo dorado, y el propio jorobado de La balada del café triste.

Varios cuentos impactan por la cuestión del alcoholismo, tan trenzada a la vida de Carson McCullers y de su marido Reeves. Formaron una autodestructiva pareja, que se emborrachaban juntos, pero además se amaron, se casaron, se divorciaron y volvieron a casarse, y continuaron unidos de mil maneras hasta que Reeves se suicidó en París con barbitúricos y alcohol. En el cuento "Dilema doméstico", un hombre regresa a su casa y encuentra a su mujer borracha, y debe ocuparse de los niños. Devastado por la situación, parece que todo está perdido, pero cuando se mete en la cama y siente la cercanía del cuerpo de su mujer: "sus manos buscaron la carne inmediata y la pena igualó al deseo en la inmensa complejidad del amor".

EL ALIENTO DEL CIELO, de Carson McCullers. Prólogo y comentarios de Rodrigo Fresán, Seix Barral, Barcelona, 2007. Distribuye Planeta. 539 págs.



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