INGRID TEMPEL (Desde París)
LA CASA DE AMÉRICA Latina en París presenta una exposición de artistas miembros del Movimiento Madi Internacional. En esta muestra, que se mantiene hasta el 2 de abril en el Boulevard Saint-Germain, y de la cual fueron comisarios la Directora Cultural de la Casa de América Latina, Anne Husson, y el artista francés Jean Branchet, con la colaboración de Bolívar Gaudin y de Catherine Topall, participan unos 60 creadores procedentes de 12 países. Entre ellos: los uruguayos Carmelo Arden Quin y Bolívar Gaudin, los argentinos Martín Blaszko, Lorena Faccio, Juan Pezzani, Carlos Castro y Armando Ramaglia, los brasileños Joao Carlos Galvao y Jaildo Marinho, y la venezolana Inés Silva. Estos artistas afirman trabajar en conformidad con las reglas originales de Madi: una creación realizada con un espíritu lúdico, inventivo y libre en la elección de los materiales y las técnicas, pero siempre en el mundo de la geometría y de los colores planos.
Una sala está dedicada únicamente a Carmelo Arden Quin (Rivera, Uruguay, 1913), miembro del grupo original surgido en 1946 en Buenos Aires que se escindió en 1947. Todos los otros creadores presentan una sola obra. Arden Quin es el autor del Manifiesto de 1946 que enumera las reglas fundamentales que deben regir la obra Madi.
BRANCHET: CREACIÓN, INVESTIGACIÓN.
-¿Cuál es el aporte estético del Movimiento Madi en Francia?
Jean Branchet -Desde que llegó a París, en 1948, Carmelo Arden Quin promovió los principios estéticos de Madi. Las primeras obras Madi presentadas en el Salón de las Nuevas Realidades a fines de los años `40 y principios de los años `50 tuvieron un impacto real en los visitantes, en particular los artistas de tendencia geométrica. El aporte fundamental era la creación de obras poligonales, obras que rechazaban la simple forma rectangular tradicional, la utilización exclusiva de los medios suministrados por la geometría, la aplicación de colores lisos, de formas curvas, cóncavas o convexas, del movimiento o de la transformación.
-¿Cree que las reglas del Manifiesto Madi de 1946 permiten la invención y la creatividad?
J.B. -Es cierto que algunos artistas, y de los más importantes, ya habían creado obras poligonales. Pero eran creaciones episódicas. El manifiesto Madi fue el que erigió por primera vez el conjunto de esas reglas en principio de creación, de investigación y de invención. Basta ver una exposición colectiva de artistas Madi como la de la Casa de América Latina para darse cuenta del fermento de creatividad que dio este movimiento.
-¿Qué opina de la creación en el arte geométrico como "un surgimiento del deseo"?
J.B. -La creación Madi conduce al artista a buscar, en una primera etapa, nuevas formas, dentro del marco de su expresión personal. Luego a "vestirlas", a pintarlas. El artista realiza todo esto en un estado de ánimo lúdico, alegre.
-¿Cuál es el aporte específico de los artistas franceses al Movimiento Madi?
J.B. -Todas las obras presentadas obedecen a los criterios Madi (poligonalidad, geometría, colores lisos…) y sin embargo permiten que aparezcan o que se adivinen personalidades y orígenes diferentes. Por ejemplo, las obras de los italianos tienen los colores y la exuberancia del mundo mediterráneo, las obras de los franceses son, en general, más "reservadas", más cartesianas, menos coloreadas.
-¿Cuál fue el papel de Carmelo Arden Quin en Francia?
J.B. -Carmelo Arden Quin y Bolívar Gaudin fueron influidos en sus comienzos por Joaquín Torres García, pero luego cada uno de ellos encontró su identidad. Arden Quin realizó una obra de facetas múltiples, de carácter internacional. En las creaciones de Bolívar se adivinan sus orígenes maternos, el rigor de sus orígenes paternos, la sangre india, los colores de la alfarería prehispánica. Galvao es muy europeo, a menudo monocromático, lejos de su compatriota Marinho, quien realiza formas imbricadas, barrocas, de colores contrastados. Aunque vive en París desde hace mucho tiempo, Marinho no puede renegar de sus orígenes, del mestizaje de las culturas brasileñas.
GAUDIN: LOS NUEVOS MATERIALES.
-¿Las reglas del manifiesto del Movimiento Madi de Arden Quin de 1946 siguen aplicándose estrictamente, o hay más libertad para la creación?
Bolívar Gaudin -Libertad para la creación es justamente la intención del manifiesto. Liberar completamente las posibilidades de hacer una obra que puede ir en el muro, en el suelo, sobre un pedestal y sin límites, ni de altura, ni de ancho o de largo. Es decir en tres dimensiones, en dos dimensiones, o en plano único. Y esto sigue desde luego vigente porque es lo que liberó al arte -sobre todo al arte geométrico- de las limitaciones que tenía con el cuadro clásico, con el cual estaba en contradicción. Y lo que allí se anuncia es la creación de la obra Madi, que quería decir "Materialismo Dialéctico". Pero todas las premisas de Madi del manifiesto del `46 siguen vigentes. Se han adjuntado otras en relación con los materiales empleados, como puede ser hoy el acrílico en pintura y el acrílico plástico. Ahora hay una profusión de nuevos metales o por lo menos de nuevas posibilidades de uso de metales, de maderas que son fáciles y sobre todo más seguras.
-Pero en el Movimiento Madi también hay objetos, esculturas, y me da la impresión por las obras que han expuesto en esta ocasión que hay varias que son inclasificables. La torre de vidrio azul, de metal y madera, de la artista japonesa Yumiko Kimura, ¿es Madi o no es Madi?
B.G. -Sí, lo es, porque entre las proposiciones del `46 está crear con todos los materiales a condición de presentarlos como elementos plásticos posibles cualquiera sea la materia. El vidrio lo es, lo fue ya entonces. Hubo esculturas de vidrio en el principio de Madi, o a veces combinado con maderas y sobre todo con maderas duras que se utilizaron en Buenos Aires. Ahora nosotros pretendemos aprovechar todos los adelantos técnicos y todos los materiales modernos. El vidrio aquí es tratado por esta artista japonesa de una manera muy particular. Madi se proponía eso también: la invención.
-¿Cuál es el aporte de los diferentes artistas que participaron en esta exposición y cuál es el aporte de los pioneros del Movimiento Madi como tú y Arden Quin?
B.G. -Aquí todos los que participan están convencidos de las premisas del movimiento y de las posibilidades que nos otorga a todos. Entre las cosas importantes para todos los que estamos dentro del movimiento están las puertas que se abren por las exposiciones. Así y todo debo decir que hemos pasado muchísimos años completamente ignorados, siguiendo las líneas de la indiferencia general, primero en América, pero acá también. Nunca fue fácil. Cuando se hicieron estas primeras manifestaciones en Buenos Aires fue con la colaboración y el bien querer de gente amiga, como los psicoanalistas, (Enrique) Pichon Rivière (psicoanalista y psiquiatra argentino, 1907-1977) y otros que hicieron reuniones y exposiciones en sus casas. Después aquí en Francia tuvo un buen recibimiento en los salones, y sobre todo en el Salón de las Nuevas Realidades. Pero en aquel tiempo era solamente arte geométrico, arte concreto, arte construido. El Madi aquí fue un movimiento bastante minoritario, marginal, pero sin embargo conocido de toda la gente iniciada, de coleccionistas y de críticos.
-¿Aparte de los movimientos de arte abstracto que había a partir de principios del siglo XX se consideraba que Madi tenía un lenguaje innovador, una estética diferente?
B.G. -Sí, eso fue reconocido. El primero, antes de que Carmelo Arden Quin saliera de Uruguay, fue Joaquín Torres García, que le dijo: "Este puede ser un camino", cuando le mostró algunas cosas muy elementales pero que pasaron luego a ser Madi cuando todavía Madi no se mencionaba. También Michel Seuphor, que había trabajado aquí con Joaquín Torres García, con el cual había montado el movimiento y la revista Cercle et Carré. Y después, muchos artistas de gran notoriedad en ese tiempo y que han dejado marca en la historia, si no adhirieron saludaron con alegría la llegada de Madi a París.
-Esta exposición ha tenido mucho éxito de público, es una consagración para ustedes.
B.G. -Esto es muy importante porque es en la Casa de América Latina, que tiene resonancia en América pero también tiene mucha importancia para los franceses. Es una exposición consagratoria, pero tenemos antecedentes como por ejemplo una exposición en el Museo Reina Sofía de Madrid en 1997, exposiciones en galerías en Milán, Budapest. En Maubeuge (Francia) se creó también un fondo que es un proyecto de museo. Hay un museo ambulante en Györ, Hungría. También se creó un fondo de museo en La Plata, provincia de Buenos Aires. En 2005 se creó en Brasil el Museo Madi Sobral, que tiene como acervo una colección donada por los Madi del mundo entero, que es bastante amplia, una joya.
-¿Y tú qué estás haciendo ahora?
B.G. -Bueno, yo trabajo en formas, objetos, y también pequeñas esculturas con articulación o a veces sin articulación, pero que se componen en algunos casos de varios elementos que pueden ser cambiados de posición y son en cierto modo lúdicos. Paralelamente trabajo en formas planas, que van en el espacio mural, pero que son siempre de contornos irregulares, de dimensiones también irregulares. Yo trabajo bastante con la regla de oro…
-De Joaquín Torres García. ¿Torres García sigue teniendo una influencia en ti, y en Arden Quin?
B.G. -Yo no sé si influencia actual, pero Torres García para mí fue mi maestro en el sentido de maestro a distancia.
-¿Leíste su obra teórica?
B.G. -Sí, leí todo. Es muy interesante en todo sentido, a veces poético. Me parece que fue y sigue siendo el más interesante de los pintores uruguayos de todo el siglo XX.
-¿Y qué es Arden Quin para ti?
B.G. -Arden Quin también es muy importante. Yo era muy torresgarciano y conocí a un uruguayo en Montevideo, Rod Rothfuss. Fue en 1956 o 1957, en el Subte de Montevideo, en una exposición en la cual él participaba con una obra, la única que yo conocía de él. Ya no pintaba más. Decía que estaba desilusionado. Pero había dejado bastante obra en Buenos Aires. Él me habló de Madi. Él tuvo unos desacuerdos con Arden Quin. Arden Quin también tuvo desacuerdos con Kosice. Eran los tres mosqueteros: Arden Quin, que era el más viejo y el más armado, Rothfuss y Kosice. Rothfuss fue el primero en escribir algo sobre el cuadro Madi, hablaba del marco recortado, como si fuera necesario el marco. Kosice era un húngaro de Buenos Aires. Alguien le presentó a Kosice a Carmelo y ahí se hizo Madi.
-¿Cuándo conociste a Arden Quin?
B.G. -Muchos años después de mi llegada a París yo hacía una exposición en la calle Quincampoix, cerca de Beaubourg (el Centro Pompidou). Fui a recorrer el barrio y descubrí a un artista torresgarciano: era Arden Quin. Esto fue en 1977. Yo había venido aquí en el `63, pero nunca lo había encontrado.
-¿Tu obra tenía similitudes con la obra del Movimiento Madi?
B.G. -Era más bien torresgarciana, de formas muy estrictamente construidas. Me dijeron que él iba al final del día. Volví y Carmelo me dijo: "sí, yo vi tu exposición, muy buena, tenés que venir por el taller, yo estoy organizando una muestra". Y fui a verlo y me entusiasmé con intentar hacer obra Madi. Yo había hecho alguna cosa en ese sentido, pero nunca pensando que iba a ser parte del movimiento.
-A partir de ese momento empezaste a hacer obra Madi.
B.G. -Sí, pero no era una atracción, era una necesidad de hacer eso. Actualmente yo trabajo en eso, trabajo mucho con acero también, hago esculturas con alambre de acero de un metro o de mayor estatura. En Pinamar hay una colección muy importante de escultura y ahí tengo una. Después tengo otra en el museo de Sobral y otra en un museo de esculturas en Hungría. He hecho muchas, desde cosas muy pequeñitas de 30 centímetros hasta otras de cinco o seis metros.
TOPALL: LO LÚDICO Y ALEGRE.
-El manifiesto de 1946, que no es el único manifiesto, tiene reglas muy estrictas. A pesar de esas reglas, los artistas tienen una gran libertad de expresión.
Catherine Topall -Sí. Los tiempos han cambiado, afortunadamente. En esa época tenía que haber reglas estrictas debido al contexto. Tenemos muchas discusiones. Bolívar está más en la línea del manifiesto del `46. Pero como hay artistas franceses jóvenes que pasan por la galería, creo que hay que darles la posibilidad y la libertad. Quizás están sólo de paso por Madi. Pero hay obras que corresponden. Hay coincidencias extraordinarias. Para Bolívar y Branchet, que son muy estrictos, una obra Madi es una obra que corresponde a los criterios, sea buena o mala.
-¿Cómo definiría el aporte de los artistas latinoamericanos puros y duros y el de los franceses, los húngaros, los italianos?
C.T. -Carmelo nos enseñó la invención, lo lúdico. Yo me inclino más hacia ese aspecto lúdico, alegre, que permite abrir puertas. Bolívar y los otros pintores latinoamericanos son quizás más estrictos y menos lúdicos. Los italianos son cálidos. Pero hay que respetar ciertas reglas.
-¿Hay un renacimiento en el Movimiento Madi en este momento?
C.T. -Yo diría que sí. Me parece que ese era quizás uno de los objetivos de Carmelo. Porque cuando yo llegué a la galería todo el mundo me decía que Madi era un movimiento histórico. Y yo veo la riqueza de algunos artistas, que a veces sólo son invitados. La exposición en blanco y negro (que forma parte de esta muestra) es una exposición que ha viajado, que me parece muy hermosa. Y allí hay gente que es simplemente invitada. Carmelo trabaja como un loco, a pesar de su edad (95 años) y está muy presente. A él le hace mucho bien ver que el movimiento continúa.
-¿Le parece que la obra de Carmelo ha cambiado desde que vive en París?
C.T. -Hay quizás una evolución, pero sigue siendo el mismo. Actualmente retoma algunos temas que había trabajado y profundizado hace algunos años, esas formas blancas, negras. Siempre está en el interior de Madi.
-¿Y Bolívar?
C.T. -Bolívar tiene una obra aparte. Para mí es un gran artista.
-Me parece una lástima que no haya esculturas de Bolívar en esta exposición. Tiene esculturas magníficas.
C.T. -Un artista que yo conozco bien, que vio esta exposición, me dijo que Bolívar es un gran colorista. Tiene un sentido del color extraordinario. Y estaba acompañado por un científico que estudia el color, y este científico afirmó que la relación entre los diversos matices es formidable. Bolívar es un artista de la forma, del color, y un escultor. En este caso hay que hablar de universalidad. Carmelo lee mucho, es un gran poeta y un filósofo. Él siempre reflexionó sobre la pintura, la escultura. Hemos tenido largas conversaciones al respecto.