ELVIO E. GANDOLFO
CONSIDERADO UN "maestro del siglo XX", el "señor Shoshani" de esta breve biografía fue un factor clave en la formación de dos grandes intelectuales y filósofos judíos del siglo XX: Elie Wiesel y Emmanuel Levinas. El libro, investigado y escrito por Salomón Malka, francés de origen marroquí, está todo el tiempo a punto de ser un típico relato borgeano. No sólo cada dato concreto que consigue empieza a casi desaparecer en el mismo instante: incluso una fuente esencial como Elie Wiesel (y varias otras de su recorrido) aceptan el mandato impreciso de Shoshani: borrar sus huellas. La fecha y el lugar del nacimiento, el contorno nítido de sus enseñanzas, la dificultad para distinguir entre un sabio y un hombre áspero y nada atenido a las convenciones incluso de vestimenta, son datos fluctuantes.
Se conoce en cambio el lugar donde descansan sus restos: el cementerio judío de La Paz, Uruguay. En un último salto mortal, Shoshani decidió pasar muchos de sus últimos años en Montevideo y en Durazno, donde daba clases, y donde falleció bruscamente. El "maestro talmúdico de Levinas", como lo denomina el prologuista Alberto Sucasas, era un conocedor del Talmud hasta lo inverosímil: bastaba citarle cualquier línea para que desarrollara de inmediato una disertación sobre el tema, que podía durar varias horas.
Los primeros cinco capítulos son conversaciones con Elie Wiesel, que lo recuerda reemplazándolo en una conferencia: "¡menudo shock! (...) cómo enseñaba, cómo desconcertaba y lo hacía a uno pedazos, pero al mismo tiempo cómo fascinaba. ¡Era un acróbata!". Y más adelante: "Se decía de él: es un personaje peligroso; sabe demasiado. Le gustaba que se dijese eso. Se quería solo, extranjero e inaccesible".
El señor Shoshani era iracundo, erudito, desaseado. Y a la vez llevaba consigo riquezas materiales concretas: en una maleta que vio Wiesel guardaba oro, joyas de oro y plata. También recuerda que era como el zen: le gustaba "destrozar antes de construir", y se alteraba sobre todo con los ignorantes. Dominaba como nadie la literatura rabínica que interpreta pasajes bíblicos (o midrash). La propia evanescencia de su enseñanza, confiada casi exclusivamente a lo oral, hacía que asombrara por su dominio del lenguaje: en sus larguísimas tiradas sobre un solo elemento manejaba "siglos y figuras, podía hablar durante horas, sin nunca repetirse, sobre la misma frase (...). Todos los libros estaban a su disposición, en su cabeza".
Wiesel recuerda su aspecto de vagabundo y aclara: "era un rey disfrazado, (...) un príncipe exiliado". Y se pregunta: "¿Por qué rechazó cuanto la vida podía ofrecerle: honores, riquezas, amigos o admiradores? ¿Por qué? ¿A qué se debe que Shoshani el grande haya seguido siendo Shoshani el oscuro y Shoshani el ausente?".
Los trece breves capítulos siguientes están dedicados a la "Indagación". En ellos Malka va y viene, cree apresar algún dato concreto, lo ve contradicho en el paso siguiente. Hasta alguna fotografía que le dan es discutida por un entrevistado posterior, y al fin decide ilustrar el libro sólo con un dibujo de memoria de alguien que lo conoció.
La primera definición de Montevideo es precisa: "Algo lánguido y anacrónico hace pensar en la Europa de ayer". Después, en cambio, habla de Maldonado como de "la calle más larga de Montevideo". Entrevista a dos rabinos, a Daniel Béhar (hijo de Lisa Block de Béhar), a un peluquero que conversaba con Shoshani, a Leopoldo Müller, a León Schimmel, a Isaac Margulies. Y al "señor Pedro", librero, más conocido como "Pier", que hoy sigue vendiendo libros en la feria de Tristán Narvaja, y que aún recuerda a Shoshani, más conocido para él como "Juancito".
Cuando Malka come con la familia Béhar, inevitablemente establecen el paralelo entre Shoshani y el Funes de Borges, condenado a recordar todo. Lo curioso es que quien recordaba todo no dejó casi recuerdos perceptibles, tocables de su vida. Todo fluye y se va: incluso al ser enterrado se le descubren tres nombres distintos en sus documentos. Un misterio, un gesto de prestidigitador, un personaje a la vez fascinante y vacío, zen.
MONSIEUR SHOSHANI. EL ENIGMA DE UN MAESTRO DEL SIGLO XX, de Salomón Malka. Lilmod, Buenos Aires, 2007. Distribuye Gussi. 145 págs.