Ma. de los Ángeles González
CUARTO LIBRO de narraciones de Juan Introini (Montevideo, 1948), Enmascarado es también el título del último relato de este volumen. A su vez, puede ser una clave para leer el conjunto, porque los cuentos -aunque muy distintos en tema y estilo- abordan desde diversas perspectivas el problema de la simulación y la autenticidad, el mundo interior y el ser social, a menudo el choque entre las aspiraciones y las mediocres posibilidades que brinda la vida. Ese conflicto, que está probablemente en la génesis de todo artista, puede atribular sin embargo a quienes no lo son. El primer cuento -quizá el mejor del libro- narra las últimas horas de un senador romano, ante la inminente caída del Imperio. El personaje enfrenta la dudosa distinción de ser elegido para salvar a Roma del desastre evidente. Aunque se siente tentado a abandonarlo todo, en forma sucesiva entran en juego una íntima e inconfesable vanidad, el respeto a su ilustre abolengo y el orgullo de ciudadano, para concebir finalmente el poder tardío como una trampa: "todo aquello era un gran escenario, un teatro donde se representaba una historia de decadencia y disolución y él, a quien todos habían prometido en su tierna adolescencia un papel brillante, descubría ahora que su parte en el argumento era amarga, sin salida".
Más allá de la eficacia en la comunicación de la crisis del protagonista, "el senador" alcanza óptimos niveles como construcción de lenguaje y como representación de una época y una cultura. Para esto ayuda el conocimiento del mundo romano que tiene el autor, quien es Profesor de Lengua y Literatura Latinas. Se advierte que disfruta reconstruyendo morosamente las costumbres e imaginando las inflexiones que pudo asumir el latín oral o discriminando estilos del latín escrito en los últimos días de Roma. El lenguaje es pulido, exuberante y matizado de arcaísmos. Un estilo igualmente cuidado, quizá más atento a la observación del detalle y a la descripción del gesto mínimo se despliega en "Descartes", en el que el ámbito se traslada a dos cafés montevideanos en los que puede reconocerse el Sorocabana y el Mincho Bar. Es la historia de un personaje de café, anónimo y excéntrico, de quien se revelan más sombras que luces, presentado fragmentariamente a partir del punto de vista de otro contertulio. La ambición desmesurada e imposible, en este caso por conocer y dominar el lenguaje, condiciona las posibilidades del protagonista. Otra forma de la desmesura, en cuanto desajuste entre la aspiración artística y su realización, ocurre en "Tríptico". Se escoge un protagonista que carece de orgullo, un pintor que se dedica a copiar el estilo de los consagrados y ante quien la materia se rebela a su pesar. La idea del Arte que puede extraerse del misterioso relato se resume en "un objeto llegado de otro mundo, que [...] más bien movía el desasosiego y hasta la repulsión. Y sin embargo, nos atrapaba con la fascinación del hechizo". La frase podría definir a "Enmascarado", el más extenso de los relatos, en el que, a través de un juego alucinatorio, se recrean los días finales de José E. Rodó en Palermo. La idea se inspira en una frase de Emilio Oribe, para quien Rodó era un "enmascarado" cuya intimidad permanecía en el misterio. Décadas después, la investigación ha intentado respuestas escudriñando su diario de viaje y sus últimos papeles, pero el enigma permanece. Sólo así se explica que Introini busque respuestas en una narración osada y experimental, que es una forma de explicar también la cultura uruguaya a través de uno de sus grandes mitos. Y que también lo haya intentado ficcionar hace poco Fernando Loustaunau en Diario de un demócrata moribundo (Planeta, 2006).
Distintas formas de la fe, las más de las veces sin Dios, manifestada como formas del temor o de unción frente al destino o a la conciencia de un plan suprahumano que la razón no puede explicar, recorre y da espesor a los cuentos de Enmascarado. Con estas historias el autor confirma un lugar ganado, como en pequeñas y fascinantes dosis, con El intruso (1989), La llave de plata y otros cuentos (1995) y La tumba (nouvelle y cuentos, 2002).
ENMASCARADO, de Juan Introini. Ediciones del Caballo Perdido, Montevideo, 2007. Distribuye Gussi. 96 págs.