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América Latina según Mignolo
La herida colonial

MARÍA DE LOS ÁNGELES GONZÁLEZ

WALTER MIGNOLO es argentino y se formó en la Universidad de Córdoba. Durante sus primeros años profesionales dedicó esfuerzos a los estudios literarios, bajo la influencia de la lingüística y la semiótica. En la última década ha incursionado en campos interdisciplinarios, abordando en sus ensayos temáticas culturales desde un ángulo político, por ejemplo: historias locales, diseños globales: colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo. Desde hace tiempo reside en Estados Unidos, ejerciendo como Profesor en la Universidad de Duke. Esa posición lo ubica entre un grupo cada vez más numeroso de intelectuales que, desde las Universidades del Norte, se ocupa de repensar la historia y la cultura del sur, sobre todo indagando en el tema de la identidad y la especificidad, las condiciones de opresión, los traumas originarios, las causas y consecuencias de las posiciones periféricas. La situación del profesor universitario radicado en Estados Unidos es, en cierta medida, incómoda, puesto que debe expresarse "desde afuera", gozando de condiciones de trabajo y remuneraciones mucho más convenientes que sus pares afincados en estas latitudes y, sin embargo, necesitando el contacto permanente con su objeto de estudio, que es la cultura latinoamericana en su diferencia.

REVISITANDO EL SUR. En su más reciente libro, Mignolo revisa la historia de la construcción ideológica de la noción subcontinental, desde una perspectiva que llama "descolonizadora". El primer propósito es explicar los cimientos imperiales-coloniales de esa concepción, desentrañar sus bases geopolíticas, revisándola desde la "perspectiva de la colonialidad", es decir, desde un lugar que asume ese conflicto originario. Para esto, postula que es necesario desenmascarar y conservar la memoria de la apropiación colonial y sus consecuencias psicológicas, históricas, éticas y teóricas. Lo que llama la "herida colonial" ha impuesto un sentimiento de inferioridad que no siempre se ha hecho consciente en el discurso intelectual e ideológico suramericano. Un claro antecedente reconocido por Mignolo en la revisión de los procesos históricos -y la consiguiente transformación descolonial en el campo del conocimiento- ha sido el martiniqués Frantz Fanon, quien marcó una tendencia crítica de la historia en las décadas del 60 y 70, sobre todo con Los condenados de la tierra y Piel negra, máscaras blancas. Mignolo reconoce, además, un pionero antecedente en la obra de Guaman Poma de Ayala, peruano de origen indígena, quien en Nueva Crónica y buen gobierno (1615), dirigida a Felipe III, proponía un sistema político que devolviera el poder a los indios. La mayor contribución de Guaman estaría en la forma en que reveló, tan tempranamente, la lógica de la dominación colonial.

El libro de Mignolo se organiza en torno a tres momentos históricos determinantes de la relación entre Europa y América: el Renacimiento, cuando la idea de América ingresa en la conciencia europea; la Ilustración, cuando se forja la idea de la "latinidad" y, por último, las últimas décadas posteriores a la Guerra Fría, en las que surgen nuevos cuestionamientos a la clásica división entre una "América Latina" y una "América Sajona", segmento en el cual entra de saco en las políticas actuales. Por un lado, el contacto de los europeos con el nuevo mundo es indisociable de la construcción del mundo moderno. Entonces la modernidad, desde una perspectiva descolonizadora, sería "el nombre del proceso histórico con que Europa inició su hegemonía. Su lado oscuro es la colonialidad". América Latina se concibe como una invención europea, el nombre que encierra esa idea sustituyó las denominaciones que los pueblos que vivían en el territorio -y que nunca tuvieron una concepción continental- se daban a sí mismos. Cuando los europeos se apropian del territorio y del poder lo hacen sobre la base de una desculturación y una desposesión (material y espiritual). "Invención" es la alternativa descolonizadora que sustituye el acto que los europeos llamaron "descubrimiento". El mismo fenómeno fue vivido de otro modo por los nativos: para el pueblo aimara el hecho es concebido como un "packakuti", es decir, "un trastorno total del tiempo y el espacio, una revolución invertida". Claro que la perspectiva aimara no está legitimada como relato histórico de validez universal. Para explicar esa marginación, Mignolo revisa en un capítulo de su libro, "La invención de América", de qué manera Occidente pasó a ocupar el centro del mundo y cómo Europa se convirtió en el único "lugar de enunciación" desde el cual puede y debe escribirse la historia, posicionándose como centro que define, clasifica y determina los márgenes. Desde que el europeo se atribuye una superioridad racial, religiosa, filosófica y científica, su ubicación geopolítica se construye como privilegiada. Partiendo de esa medida, América Latina fue admitida en los confines de Occidente, formando parte de su órbita de influencia, aunque en su periferia.

Mignolo gusta llevar las paradojas al límite y llega a decir que el nombre América Latina corresponde únicamente a un continente habitado por pueblos de origen europeo. Como alternativa, esgrime que los grupos indigenistas proponen en el presente la denominación de Abya-Yala para denominar al subcontinente. Era el que le daban a su territorio los indígenas que habitaban la región que hoy ocupa Panamá, como otros denominaban Tahuantinsuyu a la región andina, o Anáhuac al actual valle de México. Abya-Yala significa "región de vida" en lengua kuna y sería reivindicado por casi todos los pueblos indígenas que habitan "desde Chile hasta Canadá".

TENDENCIAS DEL XXI. En el epílogo Mignolo hace un balance del presente político continental a partir del avance electoral de la izquierda. Aunque estudia los múltiples procesos y alianzas políticas y económicas que pueden reconocerse hoy en el mapa de la región, distingue dos caminos posibles. Uno se orienta al crecimiento económico desde la inserción -aunque tardía y desigual- al mundo capitalista. El Brasil de Lula sería un ejemplo que podría liderar esa opción. Un segundo modelo, aún en construcción, representado básicamente por Evo Morales y Rafael Correa, alteraría las bases mismas de la idea de desarrollo y de progreso. En el medio hay varias opciones, y algunas de alcance incierto, como el kirchnerismo, o más aún el chavismo. Evo Morales propuso en el Foro Social América "vivir bien sin neoliberalismo" como un objetivo posible para el continente. El presidente de origen aimara argumentó que "vivir bien" no es producir más, "no es vivir mejor" y menos aún "vivir mejor que otros", a la vez que propuso una sociedad no escindida en "sujetos consumistas" y "sujetos desechables". Las nuevas opciones de la política regional implican cambios de paradigmas y pueden llevar a la obsolescencia categorías como "izquierda" y "derecha". Exigen nuevas repuestas, por ejemplo, de los intelectuales marxistas, a quienes Mignolo -que es blanco- llama "la izquierda blanca", quienes deben renunciar al privilegio de liderar una revolución que sólo podía concebirse en un sentido, el que implica que las minorías étnicas se unan a un proyecto socialista-eurocentrado. La nueva opción descolonial, que encarnarían Morales y Correa en la política real, siempre según el autor, supone la crítica al concepto mismo de Estado tal como lo concibe el socialismo/comunismo y tal como lo han implementado los gobiernos liberales. Esto, porque no se parte de la idea de que las naciones no criollas sean "reconocidas" por un Estado que sigue teniendo el control sobre ellas (como ocurre con las teorías multiculturalistas), sino de un Estado gestionado por las distintas naciones que conforman un país. Según Mignolo, para la comunidad internacional Morales en Bolivia es más problemático que Bachelet en Chile, por más que ésta sea mujer y de orientación socialista, porque intranquiliza más un presidente indígena que una presidenta blanca. La enorme cantidad de movimientos indígenas, sus reclamos y sus conquistas, el crecimiento del Foro Social América y las multitudinarias manifestaciones de latinos en Estados Unidos, abrirían un abanico de transformaciones posibles en el futuro que no pueden calibrarse todavía.

En este cuadro, la "latinidad" ya no puede ser un concepto ajeno para Estados Unidos, el país de América que concentra la mayor población de origen hispanoamericano después de México, aunque postule que el concepto de América Latina está decayendo a favor de la idea de "Unión Sudamericana". El propio autor considera los escollos y las debilidades de estos desafíos, que corren el riesgo de sustituir utopías perdidas y transformarse en "entretenimiento de académicos".

LA IDEA DE AMÉRICA LATINA. LA HERIDA COLONIAL, de Walter Mignolo. Gedisa Editores, Barcelona, 2007. Distribuye Océano. 248 págs.

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