AMILCAR NOCHETTI
LA PIEDRA del escándalo parece ser la miniserie Big Love, que HBO emite los domingos en Uruguay por televisión cable. Allí se cuenta la historia del dueño de una cadena de supermercados de artículos para el hogar que profesa el credo mormón en su variante más extrema, la poligamia, practicada con tres mujeres. Ese hombre, empero, enfrentará el rechazo de sus vecinos, deberá cambiar el negocio e incluso será combatido por su propia comunidad religiosa, que se declara ajena a esa práctica reñida con la ley. En Estados Unidos la serie levantó polvareda aunque, bien mirada, más que piedra de escándalo Big Love parece ser una inquietante punta de iceberg.
UN POCO DE HISTORIA. Las controversias desatadas por la miniserie se han redoblado ante el estreno, el 24 de agosto, de September Dawn (Christopher Cain, 2006). El film, con Jon Voight y Terence Stamp en el rol del histórico líder mormón Brigham Young, da cuenta de una masacre que no debe olvidarse. Young sucedió en 1844 como presidente de la secta al fundador de la misma, Joseph Smith, linchado por una multitud enardecida en Illinois. En 1847 guió a sus miembros en una larga marcha hasta Utah, donde fundaron Salt Lake City y declararon un Estado libre e independiente. Pero el Congreso de Estados Unidos creó el Territorio de Utah y nombró a Young gobernador, erigiéndose así en soberano absoluto. Por ello fue necesario recurrir al envío del ejército para permitir el acceso al gobierno de funcionarios federales ajenos a la secta, mientras Young se proclamó sucesor profético de Joseph Smith, convenciendo a los suyos de que había tenido una revelación en la que el fundador daba su beneplácito a la práctica de la poligamia.
En 1857 Young pronunció encendidos discursos que alentaron a varios de sus seguidores a atacar una caravana de emigrantes procedentes de Missouri y Arkansas en ruta hacia California. La matanza, ocurrida un 11 de setiembre, dejó un saldo de 120 viajeros asesinados, y sólo se perdonó la vida a siete niños, que serían luego adoptados por los mormones. Los intentos del gobierno federal por investigar lo que pasó a llamarse "la masacre de Mountain Meadows", y llevar ante la justicia a sus responsables, se vieron obstaculizados por la falta de cooperación de la comunidad mormona. El Estado impuso un nuevo gobernador para sustituir a Young y restringir la práctica de la poligamia. Pese a ello, Young continuó siendo la personalidad más influyente de Utah y llegó a amasar una fortuna de dos millones y medio de dólares que, a su muerte, legaría a sus 17 esposas y 56 hijos.
Las escasas películas que se preocuparon de la controvertida secta siempre eludieron sus aristas más espinosas. Cuatro títulos parecen sobrevivir en un siglo de cine: 1) A Mormon Maid (Robert Z. Leonard, 1917), una melodramática propaganda antimormona con Mae Murray y Frank Borzage, que aún no dirigía. 2) Trapped by the Mormon (H. B. Parkinson, 1922), otro panfleto, reflotado por Ian Allen en 2005 como thriller de humor negro. 3) Hijos de Dios (Henry Hathaway, 1940), que contó la travesía de Young (Dean Jagger) desde Illinois a Utah, apuntó los datos de poligamia del personaje, y se distrajo en un costado aventurero y romántico, porque los protagonistas eran los jóvenes y bellos Tyrone Power y Linda Darnell, que practicaban la monogamia. 4) Caravana de valientes (John Ford, 1950), que fue complaciente con la secta, aunque sin tomar partido a su favor, ya que a Ford sólo le interesó el tema del heroísmo y sacrificio de los pioneros del Oeste, por encima de cualquier credo religioso.
EL TEMA, HOY. Esa escasez de material histórico contrasta con la abundancia registrada en los últimos siete años, donde hay varios títulos destacables, aunque la mayoría de ellos permanezcan inéditos en Uruguay. El documental Many Wives: Vows of Silence (Menasheh Fogel y Steve Pecchia-Bekkum, 2000) abrió el fuego al estudiar el caso de cinco mujeres que huyeron de una vida de poligamia y esclavitud en Utah, iniciando una controversia política que hoy parece más candente que nunca. En un plano más comercial, Hidden Evil (Mario Azzopardi, 2002), coproducción británico-canadiense basada en el caso real de Roch Thériault, dio cuenta de la historia de un líder religioso, carismático y amoral, que abusa de sus fieles en aras del Amor y de Dios.
Mucho más valor tuvo el polémico y galardonado documental para TV Leaving Bountiful (2002), basado en la vida de Debbie Palmer, casada a los 15 años con Ray Blackmore, un veterano líder mormón que ya tenía 5 mujeres y 30 hijos. A su vez, Debbie fue obligada a tener 3 maridos, con los que dio a luz 8 hijos. Al final esa mujer huyó de Bountiful (Columbia Británica) para que la historia no se repitiera en sus descendientes. La película rescata a Debbie en la actualidad, convertida en abogada de las jóvenes y niñas que aún permanecen en la comuna, liderada ahora por un hijo de Blackmore. Otro excelente documental, Burying the Past (Brian Patrick, 2004), hincó el diente en la ya mencionada matanza del 11 de setiembre de 1857. Por su parte, Banking on Heaven (Dot Reidelbach, 2005) examinó en detalle las características del culto polígamo de ciertas comunidades pertenecientes a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, deteniéndose en la situación de esclavitud en la que permanecen las mujeres de Colorado City, el sistemático abuso físico, mental y sexual al que se ven sometidas, y la siniestra personalidad del líder Warren Jeffs, un hombre largamente buscado por el FBI. Parte de lo que ese documental relata fue abordado desde la ficción por In God`s Country (John L`Ecuyer, 2007), exhibido este año en cable en Uruguay.
Salta a la vista que el enfoque del tema mormón en el contexto del cine actual es claramente negativo para con los miembros de esa secta, y una película como Brigham City (Richard Dutcher, 2001) puede ser la excepción a la regla. Ese film, visto en cable en Uruguay, es un thriller donde el sheriff de una localidad rural debe investigar un asesinato junto a un miembro del FBI. Lo que destaca al título del grueso de la producción policíaca habitual es el dato de que ese sheriff es, además, el líder religioso de la comunidad, con lo cual los territorios de la ley de los hombres y la Ley de Dios se difuminan, desembocando en el tema de la culpa y el arrepentimiento, que el libreto aborda con notoria simpatía hacia su pueblerino protagonista.
Parece claro que el atentado a las Torres Gemelas, con su saldo de muerte y fanatismo religioso, ha hecho volver sobre sí mismos a los norteamericanos, provocándoles una reflexión acerca de sus propios fundamentalismos. El tema del extremismo mormón sería, entonces, el inicio de un revisionismo. La idea no resulta descabellada cuando se descubre que las fechas de producción de todo ese cine cuestionador son contemporáneas o posteriores a 2001, y que un film como September Dawn establece claros paralelismos entre el terrorismo islámico y lo realizado por los mormones de Utah en 1857. Sería deseable que los estadounidenses continuaran en esa línea de investigación sin caer en un fundamentalismo al revés, porque debe quedar claro que la poligamia está prohibida en Utah desde 1862, y la propia Iglesia de los Santos de los Últimos Días la condenó a partir de 1890, siendo practicada sólo por los grupos más radicales de fieles.
Parece haber más que revisión, sin embargo, en estas condenas al fundamentalismo religioso, porque títulos como Big Love y September Dawn llegan justo cuando el multimillonario mormón Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts, está compitiendo por el liderazgo del Partido Republicano. De triunfar, Romney sería un candidato natural en la carrera para la presidencia en 2008. Dados sus antecedentes (ultraderechista, bisnieto de un líder religioso que practicó la poligamia) Bush podría parecer un tímido liberal. Entre denuncias históricas y oportunismos políticos, el cine nos advierte que la lucha entre liberales y conservadores no agota el tema del conflicto interno estadounidense. En ambos casos el componente religioso podrá tener la última palabra.