BBERNARD WERBER
Solicitud paradójica
CUANDO tenía siete años, el pequeño Ericsson miraba a su padre que intentaba hacer entrar un ternero en el establo. El padre tiraba muy fuerte de la cuerda pero el ternero se encabritaba y se negaba a avanzar. El pequeño Ericsson explotó de risa y se burló de su padre. El padre le dijo: "Hazlo mejor, si te crees tan listo". Entonces el pequeño Ericsson tuvo la idea de, en lugar de tirar de la cuerda, dar una vuelta alrededor del ternero y tirarle la cola. Enseguida, por reacción, el ternero empujó para adelante y entró en el establo.
Cuarenta años más tarde, este niño inventó la "hipnosis ericsoniana", una manera de utilizar la solicitud suave y la solicitud paradójica para que los pacientes se portaran mejor. De la misma manera, cuando uno es padre, puede verificar que si un niño tiene su cuarto desordenado y se le pide que lo ordene, él se negará. Sin embargo, si uno agrava el desorden tirando más juguetes y ropa en cualquier lugar, el niño dirá: "Basta, papá, esto es insoportable, hay que ordenar".
Si consideramos la historia, la "solicitud paradójica" es constantemente utilizada, consciente o inconscientemente. Se necesitaron dos guerras mundiales y millones de muertos para inventar la Sociedad de Naciones y luego la ONU. Se necesitaron los excesos de los tiranos para inventar los Derechos del Hombre. Se necesitó Chernobyl para tomar conciencia de los peligros de las centrales atómicas mal vigiladas.
Síndrome de Bambi
AMAR ES a veces tan peligroso como odiar. En los parques nacionales de Europa y de América del Norte, los visitantes se suelen encontrar con cervatillos. Estos animales parecen solitarios aunque su madre no esté lejos. Enternecido, feliz de acercarse a un animal poco arisco que se parece a un gran peluche, el visitante quiere acariciarlo. El gesto no tiene nada de agresivo, bien al contrario, es la suavidad del animal que entrena ese movimiento de ternura humana. Pero esta caricia constituye un gesto mortal. Durante las primeras semanas, la madre reconoce al pequeño sólo por su olor. El contacto humano impregnará al cervatillo de efluvios humanos. Estas emanaciones contaminantes, aunque sean ínfimas, destruyen el documento de identidad olfativo del cervatillo que será en ese mismo momento abandonado por su familia, condenado a morirse de hambre. Esa caricia asesina se llama "Síndrome de Bambi" o también "Síndrome de Walt Disney".
Paradoja de Epiménides
LA FRASE "esta frase es falsa" constituye ella sola la paradoja de Epiménides. ¿Qué frase es falsa? Esta frase. Si digo que es falsa, estoy diciendo la verdad. Entonces no es falsa. Entonces es verdadera. La frase reenvía a su propio reflejo invertido. Y no tiene fin.
Masoquismo
EN EL origen del masoquismo existe el miedo a un futuro evento doloroso. El ser humano le teme porque no sabe cuándo vendrá y de qué intensidad será. El masoquista comprendió que una manera de reducir este miedo es provocar uno mismo el evento temido. El problema es que suscitando él mismo el evento temible, el masoquista descubre que controla por fin su vida. Es capaz de decidir cuándo, cómo y por qué llegan las desgracias. Es entonces invadido por una voluntad de controlarlo todo. Provoca entonces todo lo que le da miedo para asegurarse de que no será sorprendido.
Cuanta más tortura se inflige a él mismo, menos tiene la impresión de estar sacudido por un destino que lo sobrepasa. Mejor todavía, puede medir su fuerza. Porque sabe que los otros no podrán igualar en intensidad dolorosa lo que se inflige él mismo. No tiene por lo tanto nada que temerle a la vida. No es raro entonces que muchos dirigentes y personas de poder estén acostumbrados a ese tipo de fantasías.
Sin embargo hay un precio a pagar. A fuerza de ligar la noción de sufrimiento a la noción de dominio de su vida, el masoquista pierde la noción de placer. Se vuelve anti-hedonista. Es decir que no quiere recibir ninguna satisfacción más, se queda únicamente en la búsqueda de nuevas pruebas cada vez más difíciles.
El autor
BERNARD WERBER es uno de los autores más leídos en Francia. Nació en 1961 en Toulouse. Estos extractos provienen de su L`Encyclopédie du Savoir Relatif et Absolu (Éditions Albin Michel, 2000), y fueron traducidos por Eleonor Wauquier. Durante diez años practicó el periodismo científico, que influyó mucho en las temáticas de sus novelas, en las que utiliza una forma de construcción que alterna artículos informativos de enciclopedia y dos hilos narrativos. Sus obras más conocidas son la trilogía de Las Hormigas (Plaza & Janés, 1994), que fue traducida a más de treinta idiomas y recibió el premio de los lectores de la revista Science et Avenir, y El Imperio de los ángeles (Geleos, 2000), que obtuvo el premio Jules Verne.