Después de la caída

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JORGE GUTIÉRREZ

ESTA NOVELA narra el conflictivo encuentro, en una apartada casa de descanso, de una familia de la alta burguesía española un año después de la muerte de Matilda Turpin, la madre. La reunión deja al descubierto que el funcionamiento aparentemente impecable de la familia dependía de Matilda, una encantadora, hiperactiva y exitosa financista cuya personalidad y modelo de vida son la quintaesencia de lo que el capitalismo global considera la perfección. Su muerte disuelve los vínculos familiares, cuestiona identidades y expone la debilidad del modelo que ella impuso con su dinero y energía.

La fortuna de Matilda Turpin, que obtuvo el premio Planeta 2006, se inscribe en lo que a esta altura constituye un subgénero de la literatura y el cine: la reunión, usualmente breve y en un único lugar, en la que estallan antiguos conflictos interpersonales. Se trata de un subgénero que requiere realismo y un autor con talento para la disección de ideas y emociones, talento que Álvaro Pombo (España, 1939), multipremiado narrador y poeta con formación universitaria en filosofía, posee de sobra. Narrada en presente, con frecuentes intervenciones aclaratorias del autor y una prosa rica en términos filosóficos, imágenes y comparaciones (pero hinchada de cantidad de palabras y vocabulario, defectos de los que la narrativa española parece incapaz de librarse), La fortuna de Matilda Turpin aborda dos temas fundamentales de nuestra época. En primer lugar, lo que podría considerarse uno de los principios ontológicos y éticos del capitalismo global: la "capacidad de producir constantemente más y más acciones nuevas". En segundo lugar, lo que podría considerarse su fin o, al menos, su promesa: una vida exenta de sufrimiento. Representado en toda su enorme capacidad de realización por Matilda (a quien Pombo describe como un "arcángel positivo"), el principio de la producción de nuevas acciones alcanza su fin en la familia Turpin, ejemplo de vida fácil e indolora. La novela comienza cuando, sin Matilda, los demás integrantes de la familia descubren que fueron privados de las experiencias y valores necesarios para que los vaivenes de la existencia (empezando por la muerte) tengan significado. La gama de sus reacciones ante tal descubrimiento abarca un impotente deseo de venganza, el suicidio o la caída en algo que se parece mucho al infierno sádico.

En otras palabras, La fortuna... plantea una situación de límpido triunfo de la filosofía predominante de nuestra época y examina, con agudeza, sus posibilidades de respuesta ante el sufrimiento y la muerte. No obstante, la eficacia con que se plantea y examina el tema no corre pareja con la eficacia del mundo novelístico que le da carnadura. Una y otra vez se pone en evidencia que la historia es un experimento imaginario, y los personajes meros cobayos. De hecho, salta a la vista cómo Pombo arma las situaciones, dibuja los decorados, vocaliza las frases e inyecta las emociones, en algunos casos llegando al absurdo en una novela realista (en una acalorada discusión, uno de los personajes, lleno de hostilidad hacia sus interlocutores, dice: "yo medito acerca de los llenos que ha dejado mi madre al desaparecer, en vez de meditar acerca de los vacíos, que, puesto que no son, no pueden ser objetivados ante el entendimiento"). Inteligente pero artificiosa, La fortuna... falla en establecer la relación emocional del lector con las situaciones y los personajes que necesita toda novela. Las consecuencias son una recurrente sensación de incredulidad y marcadas fluctuaciones de un interés que sólo el placer intelectual que provoca la capacidad de análisis de Pombo logra reavivar.

LA FORTUNA DE MATILDA TURPIN, de Álvaro Pombo. Planeta, Bogotá, 2007. Distribuye Planeta. 442 págs.

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