DANIEL VELOSO
EN SU NOVELA Los ojos del sobremundo el escritor de ciencia ficción Jack Vance describe unas lentillas violetas que cuando son usadas permiten ver un mundo paralelo y fantástico, invisible a todos: el sobremundo. Alcatena no precisa de estos cristales mágicos para imaginar y desarrollar sus escenarios fantásticos. Esa capacidad imaginativa le llevó a adaptarse con facilidad a otras narraciones, cuando le ofrecieron dibujar historietas para el mercado estadounidense: el Hombre Halcón, Batman o Conan. Pero son sus propias creaciones, con atmósferas casi de pesadilla y con personajes que se debaten contra poderes superiores, las que le ganaron el aprecio de sus lectores.
MITOS. Enrique Alcatena, de 50 años, vive en en el barrio porteño de Caballito. Su estudio de dibujo, en el segundo piso de su casa, está repleto de libros, revistas, películas y discos. Allí, "aislado pero no tanto", trabaja desde bien temprano, "con las interrupciones de rigor", hasta altas horas de la noche. "Reconozco que soy un bicho nocturno", explica. Según cuenta, nunca tuvo dificultad para conseguir la disciplina necesaria para dibujar y cumplir sus metas, entre las que se encontraba conseguir "vivir de lo que me gusta". De sus dos hijos, la menor, Dolores, de ocho años, es la que se ve atraída por el dibujo. "Como yo a su edad, se pasa el día sobre su mesa llenando hojas de papel". Explica que no es su intención hacer a sus hijos "militantes de la historieta", pero sí se interesa en cuáles leen. "Las veces que les acerqué una historieta, fue teniendo en cuenta lo que podían disfrutar de acuerdo a su edad. Mi hija menor ha descubierto a La Pequeña Lulú -una verdadera joya- y está encantada", cuenta.
Preguntado sobre qué conocía de la historieta uruguaya, Quique, como le llaman sus amigos, cuenta que ha leído las publicaciones del Grupo Belerofonte y de la revista Guacho. También destaca a Alberto Breccia y a Eduardo Barreto. De los nuevos talentos, conoce a Renzo Vayra, "un dibujante notable". Recientemente el grupo editorial Belerofonte ha publicado Nuggu y los cuatro, con guión de su colaborador de muchos años, Eduardo Mazzitelli. Este cómic, inédito hasta la fecha en español, es la primera obra de Alcatena en ser publicada en Uruguay y una buena oportunidad para iniciarse en el universo de este creador.
Allí aparecen varios de sus elementos creativos más significativos. Lo sobrenatural, por ejemplo, presente en la atmósfera del bosque, o en los cuatro guerreros, que enfrentan imperturbables un destino ya marcado. Pero a diferencia de obras anteriores, inspiradas en el imaginario de las sagas del norte de Europa, ésta abreva en fuentes orientales. "Busqué crear una ambientación que sin ser china ni japonesa, tomara elementos de esas culturas, no sólo en lo conceptual sino también en el lenguaje gráfico", explica. Reconoce que el cineasta japonés Akira Kurosawa ha influenciado su trabajo, pero en esta obra en especial "veo más al Mizoguchi de Ugetsu Monogatari, mágico y melancólico".
LOS HÉROES. Su carrera de historietista comenzó a mediados de los años setenta, atraído fuertemente por los dibujantes del sello Marvel, hoy personajes de leyenda, como Jack Kirby y Steve Ditko. Luego dibujó para la revista Anteojito, para la editorial inglesa Thompson, y más tarde para la editorial García Ferré. Trabajando con esta última pudo desarrollar sus guiones fantásticos en cómics como Cascabel, Capitán Morsa y Arlequín. En 1987, para la revista Skorpio, dibujó con el guionista Ricardo Barreiro La fortaleza móvil, uno de sus trabajos preferidos, porque "ahí empecé a definir un estilo".
A fines de la década de los ochenta, la carrera de Alcatena se benefició en dos aspectos. Por un lado, junto a su desarrollo estilístico comenzó a trabajar con el guionista Eduardo Mazzitelli, con el que hizo el cómic Pesadillas. Por el otro, dio un salto profesional al trabajar para las grandes empresas del género. Para la estadounidense DC Comics, entintó la serie Hawkworld, sobre el origen del Hombre Halcón, imprimiéndole el "look barroco y exótico de La fortaleza móvil", comenta. A mediados de los 90` hizo para la Marvel Conan el bárbaro, historieta que "toda la vida quise dibujar". Otro sueño hecho realidad fue dibujar a Batman, junto al personaje Clayface, para la serie Legends of the Dark Knight. Por esos años también dibujó Los 4 fantásticos, creación de Jack Kirby, su ídolo de la infancia. Este trabajo lo dejó insatisfecho porque estos personajes, ya clásicos, "no se adaptan fácilmente a interpretaciones personales de los artistas", según explica.
LAS HISTORIAS. Su pasión por lo fantástico y lo mitológico proviene del hábito adquirido de niño de leer libros de historia y mitología. Entre la innumerable cantidad de mitos y leyendas existentes, no tiene favoritas, al contrario, le atraen todas. "Por poco que bucees en cualquiera que elijas, vas a encontrar una explicación poética y cosmogónica del devenir humano", comenta.
Entre 1992 y 1993 Alcatena dibujó para la revista Nippur Magnum, la serie Merlín, basada en las leyendas del Rey Arturo, junto al guionista paraguayo Robin Wood, creador del clásico Nippur de Lagash. "Trabajar con uno de mis ídolos de la adolescencia fue gratificante y estimulante. Robin ama las historias que yo también amo y hablamos el mismo idioma", cuenta emocionado.
Alcatena confiesa que no le interesa el rigor histórico, aunque afirma ser obsesivo "con la documentación de las referencias visuales". Prefiere buscar el "espíritu de la época", siguiendo a otro de sus maestros, Federico Fellini. "En Satyricon, Fellini recrea la `idea` de Roma o en Casanova la `idea` del siglo XVIII, en vez de dejarse atrapar por afanes historicistas", dice. En ese sentido reafirma el valor de Nippur, de Robin Wood y del dibujante Lucho Olivera. "Ellos buscaban recrear la antigüedad y no les importaba si las cronologías eran fidedignas, de hecho no lo son". Inspirado también en el antiguo Oriente, realizó junto a Mazzitelli El Ziggurat.
Interrogado sobre la película 300, basada en el cómic del estadounidense Frank Miller, en el que recrea las guerras médicas, Alcatena dijo que no le gustaron ni el film ni la historieta. "No le objeto a Miller haber recreado el episodio de las Termópilas, sí haberlo hecho con tan mal gusto. Aprecio a Miller como dibujante, pero no como guionista", sentencia.
La recreación de una época como contexto de sus propias narraciones se manifiesta con toda su fuerza en uno de sus últimos trabajos, El Libro Secreto de Marco Polo, realizado para Francia y editado en español este año. Actualmente Quique Alcatena se encuentra trabajando junto a Mazzitelli en un nuevo proyecto, de título Shankar, en el que retorna a los mitos del Lejano Oriente. "Ya está listo el Primer Arco, que se desarrolla en la India y ya comenzamos con el segundo, que será en China". La obra se editará en la revista italiana Skorpio.