Películas y apuntes

MICHELANGELO ANTONIONI

Tres días

RECUERDO EL CÉSPED verde, la casa rosada, el suelo de losetas quemadas por el sol entre la hierba. También la chica estaba llena de sol. Un sol nórdico como ella. Nunca antes la había visto; me sonreía con gran naturalidad y también yo le sonreía, pero enseguida dejé de hacerlo y le pregunté si quería venirse a vivir conmigo. Un profundo estupor le iluminó la cara. Pero no tan profundo como justificaba la pregunta a boca de jarro.

Y se vino a vivir conmigo. Duró tres días. Y fueron tres días de profundo estupor.

Una mañana y una tarde

INTENTEMOS PENSAR en una película que cuente dos días de la vida de un hombre. El día en que nace y el día en que muere. Una historia cuyo prólogo parece orientarse hacia un camino y cuyo epílogo revela haber recorrido otro alejadísimo del primero, incluso geográficamente.

Intentemos pensar en una película que conste de una mañana y de una tarde, pero no del trajín del tiempo que hay en medio.

Apuntes

SIEMPRE QUE ME dispongo a rodar una película, se me ocurre otra.

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Nochebuena. Una noche lluviosa y olorosa. "Olorosa" no es un adjetivo cinematográfico, pero yo estoy convencido de que el cine puede proporcionar incluso esa sensación.

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Es un encuadre trivial, pero esto de la trivialidad es una licencia que empleo para seguir adelante, una hipótesis de popularidad.

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Trato de figurarme la fotogenia de aquel rostro. La fotogenia no tiene reglas. Por lo general, sirve quien tiene una frente amplia, unos ojos separados, una nariz pequeña y una mandíbula no prominente. Pero la historia del divismo está tan plagada de excepciones que hace dudar de que esa sea una regla.

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Hace unos años me encontraba casualmente en Roma y no sabía qué hacer. Cuando no sé qué hacer, me pongo a mirar. Hay una técnica incluso para esto, o mejor, hay muchas. Yo tengo la mía. Que consiste en remontarse de una serie de imágenes a un estado de cosas. La experiencia me ha enseñado que cuando una intuición es bella, es también certera. No sé por qué. Wittgenstein lo sabría.

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Que la luz de los faros queda grabada en los árboles cuando los alumbra de noche es algo que aprendí una vez que enfoqué los de mi coche sobre un roble, bajé del coche y fui a ver. La corteza bullía de hormigas que iban y venían con su estúpida porfía habitual. Sólo el cerco iluminado por los faros estaba desierto. Las hormigas daban vueltas alrededor y rozaban su perímetro sin traspasarlo nunca. Y siguieron sin rebasarlo nunca. Y siguieron sin rebasarlo incluso cuando, apagados los faros, la luz desapareció de mis ojos. No de los suyos, claro está.

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Olga es una chica con dos ojos risueños a los lados de una nariz perfecta. Todo en ella parece perfecto, empezando por su carácter y por una misteriosa virtud que la hace estar siempre donde uno cree que está. Si se la busca en un sitio, ahí está. Una de esas mujeres cuya sola existencia da gusto.

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Siempre me he preguntado si está bien darles siempre un final a los relatos, sean literarios, teatrales o cinematográficos. Una vez encerrada en su seno, una historia corre el riesgo de morir dentro, si no se le da otra dimensión, si no se deja que su tiempo se prolongue al tiempo externo donde estamos nosotros, protagonistas de todas las historias. Donde no hay nada acabado.

El autor

MICHELANGELO ANTONIONI nació en Ferrara (Italia) el 29 de septiembre de 1912 y murió en Roma el 30 de julio de 2007. Se graduó en Economía en la Universidad de Boloña. Desde 1942 estudió en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Cineccitá, donde conoció a los creadores cinematográficos con los que colaboraría en los años siguientes, en especial Roberto Rossellini. A partir de La aventura desarrolló un estilo inconfundible. Entre sus films se destacan Crónica de un amor (1950), La señora sin camelias (1953), Las amigas (1955), El grito (1957), La aventura (1960), La noche (1961), El eclipse (1962), El desierto rojo (1964), Blow Up (1966), Zabriskie Point (1970), El pasajero (1975), Identificación de una mujer (1982), Más allá de las nubes (1995). Algunos de los textos de esta página se tomaron de la recopilación Más allá de las nubes (Mondadori, 2000).

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