VERA VON KREUTZBRUCK (desde Berlín)
EN 1968 Andy Warhol dijo que en el futuro todos seríamos famosos por 15 minutos, y hoy en día su predicción se ha hecho realidad. La televisión está plagada de reality shows cuyos protagonistas son personas que, en su mayoría, no poseen otro talento que el de respirar y decir estupideces. Todos podemos ser superestrellas, aunque sólo sea por un par de semanas.
En coincidencia con los veinte años de la muerte de Andy Warhol y tomando como premisa esta frase célebre del rey del arte pop, el colectivo teatral germano-británico Gob Squad también le da sus 15 minutos de fama a los espectadores de su último trabajo titulado Gob Squad`s Kitchen, You`ve never had it so good. Esta obra de teatro irónica y sumamente entretenida está inspirada en los films voyeur de Warhol Kitchen, Sleep, Eat y Kiss, en los que registraba a gente realizando actividades cotidianas tales como dormir, comer, besarse o hablar sobre temas banales.
El espectáculo trata sobre cuatro personas que quieren recrear en un show el ambiente hedonista y experimental que se vivía en la escena underground artística del Nueva York de los años 60. El escenario está compuesto por tres pantallas gigantes sobre las que se proyecta la acción que ocurre detrás de ellas en una cocina, en un dormitorio con una cama y en un ambiente con fondo negro (en el que sólo se puede ver un primer plano en blanco y negro de una persona mirando a la cámara). Uno tras otro, los actores fracasan en su intento de revivir los sesenta y entonces deciden pedir ayuda a los espectadores. Y así el público termina rescatando al show.
Los integrantes de Gob Squad se conocieron en 1994 en la Universidad de Nottingham, Inglaterra, y poco tiempo después empezaron a trabajar juntos realizando obras de teatro callejero. El colectivo de performers -como se hacen llamar- está formado por tres actores ingleses, Sean Patten, Sarah Thom, Simon Will, y por tres actores alemanes Johanna Freiburg, Berit Stumpf y Bastian Trost. Actualmente tienen sus bases en Berlín y es considerado uno de los ensembles de actores más innovadores del ambiente teatral experimental europeo.
Poco después del estreno de Gob Squad`s Kitchen en Berlín, en el teatro Volksbühne im Prater, un pequeño teatro para representaciones experimentales que forma parte del prestigioso Volksbühne, se estableció un diálogo con el actor británico Sean Patten, uno de los miembros fundadores del grupo.
POR QUÉ TEATRO POP.
-¿Cómo fue que decidieron basar su nueva obra de teatro en los films de Andy Warhol?
-Hace un tiempo vimos un par de films de Warhol y llegamos a la conclusión que hoy en día existe un mito alrededor de los sesenta. Es decir, la sociedad en general piensa que entonces la gente era más libre. Y en cierta forma es verdad, porque en ese período se empezó a forjar un concepto nuevo de "individuo" cuyo objetivo primordial era encontrar la felicidad a través de sus necesidades y deseos. Muchos de los valores que existen en la cultura joven actual nacieron en esa época. Y así fue como se nos ocurrió recrear Kitchen, el film de Warhol. Él fue el primero en filmar a una persona mientras dormía o comía; y ahora, cuarenta años más tarde, esto se ve con frecuencia en nuestra cultura popular. La mitad de la programación de la televisión está basada en la idea de que observar a gente común y corriente haciendo cosas ordinarias puede ser algo interesante o entretenido.
-¿Qué fue lo que les atrajo de Andy Warhol?
-Warhol era un personaje muy ambiguo y fascinante a la vez. Aunque uno haya leído todos sus diarios íntimos y cuadernos con anotaciones uno sigue sin saber si era naïf o si simplemente estaba enamorado de la cultura pop. Es decir, ¿pintó las latas de sopa Campbell porque le gustaba esa sopa o acaso existe un mensaje oculto de un genio posmoderno y anticapitalista detrás de las latas? Pero si bien su obra se centra en lo superficial y en el glamour, también tiene piezas más oscuras como el cuadro The Electric Chair (La Silla Eléctrica) o sus pinturas sobre accidentes de autos. Y a nosotros nos atrae esta dualidad entre lo superficial y lo oscuro.
-Las obras de teatro de Gob Squad son difíciles de clasificar. Algunos críticos dicen que hacen "teatro pop".
-Hace un tiempo un crítico dijo que nuestro show Room Service era "El Gran Hermano dirigido por Andy Warhol", y eso nos encantó.
-¿Por qué en las performances de Gob Squad se mezclan distintos géneros?
-El cine y la televisión son parte de nuestro lenguaje cotidiano. Utilizamos el video porque te permite acercarte mucho a una persona y filmar un primer plano de la cara. Y el efecto es raro porque, por un lado, esta cercanía crea una barrera que no permite ver a la persona de cuerpo entero pero, por otro, también crea una experiencia íntima. Esta dicotomía entre intimidad y distanciamiento nos interesa mucho. Sin embargo, trabajar con video puede tornarse un poco demasiado conceptual y emocionalmente frío. Nosotros lo usamos para hacer cosas emocionalmente poderosas, para crear una experiencia colectiva. En nuestras performances hay unas cien personas en el público, todos desconocidos, pero durante esas dos horas somos una comunidad temporaria de individuos. Y al traer a una persona de la audiencia al escenario se crea una empatía, el público se ríe; y la risa es una forma de unir a las personas.
-Sus shows tratan sobre temas cotidianos. ¿Por qué eligieron este enfoque?
-Intentamos ponerle un "marco" a la vida cotidiana. Una vez un amigo me contó de una costumbre de los lords ingleses en el siglo XVII. Resulta que cuando paseaban por sus tierras, a menudo iban acompañados de un sirviente que llevaba consigo un marco y cuando su patrón le avisaba, debía colocar el marco en un pedestal para "encuadrar" una porción del paisaje al aire libre, para que así éste pudiera contemplar mejor sus tierras. Y eso es lo que intentamos hacer, enmarcar un pedazo de la vida diaria para poder analizar su contenido detenidamente.
-¿Hay un mensaje filosófico?
-Si bien nos referimos a la vida cotidiana, al aburrimiento y a la soledad, también hablamos sobre la necesidad de soñar. Todos tenemos nuestros sueños. En fin, creo que somos unos románticos.
-Todas sus obras hacen referencia al dominio de la cultura norteamericana en el mundo.
-No podemos ignorar el hecho de que vivimos en una cultura visual que a su vez está impregnada con los valores de la cultura norteamericana dominante. En la sociedad de nuestros días existe un culto a la perfección y al glamour que es casi dictatorial. Por ejemplo, justo en frente de mi edificio hay una publicidad gigante de Claudia Schiffer para una crema humectante que me mira todos los días cuando salgo de mi casa. Este tipo de anuncios, sumados a las películas de Hollywood, nos vinculan de forma inconsciente y poderosa con nuestra imaginación y fantasía. Lo que hacemos nosotros es usar este lenguaje visual para mirar detrás de ese anuncio.
PARTICIPACIÓN DEL PÚBLICO.
-La participación del público es esencial en sus shows. ¿Esto hace que sus shows sean siempre distintos?
-Sí, cada noche es distinta. El show comienza con cuatro performers en una cocina que están intentando recrear el film Kitchen y uno tras otro fracasa. Entonces deciden que para poder recrear de forma auténtica la atmósfera que se vivía en los sesenta, hay que elegir a una persona del público a la que le damos unos auriculares y le decimos qué tiene que hacer y decir, pero como es un ser humano y no un robot, puede hacer lo que quiere. Entonces cada noche es diferente ya que a veces me reemplaza un joven de dieciocho años, y otras, una mujer de 65.
-¿Tienen un nuevo proyecto?
-Sí, tenemos un proyecto muy ambicioso titulado Saving the World (Salvando al mundo). Queremos filmar a gente real en una plaza y proyectarla en tiempo real en un teatro. Esta plaza representaría el mundo. La idea detrás de este proyecto es que hoy la gente siente que no tiene poder político. Es decir, la mayoría sabe lo que está mal en el mundo pero siente que no tiene el poder para cambiarlo. Y esto es terrible. Cuando yo era un niño, en la época de Thatcher, era distinto. La gente realmente estaba luchando por algo. Hoy ya no. A principios del siglo XX tuvimos revoluciones en las que la sociedad estaba cambiando el mundo literalmente. Quién sabe, quizás durante la performance podremos salvar la plaza o algo por el estilo.