THOMAS BERNHARD
Famosos
EL FAMOSO CIRUJANO y profesor que, después de haber tenido que interrumpir una operación en sí nada difícil y, por consiguiente, tampoco peligrosa, porque de pronto perdió la cabeza, y de haber tenido que confiar a su ayudante la continuación de la operación, no fue sincero ante la opinión pública y, por consiguiente, ante la paciente que había recuperado el sentido, lo que quiere decir que no tuvo la entereza de carácter suficiente pare conocer lo que realmente había pasado, y se dejó felicitar por la paciente por aquella operación realizada con éxito. Por no hablar de los regalos, exageradamente valiosos, entre otros un reloj de bolsillo de oro que, al parecer, llevó Napoleón I, que aceptó sin más de la paciente. No sabemos cuántos cirujanos famosos pierden todos los días la cabeza e interrumpen operaciones y confían a sus ayudantes la continuación de esas operaciones y se dejan felicitar y agasajar por ellas, pero su número debe de ser tan alto como el de cirujanos famosos. Y el número de ayudantes desconocidos y no reconocidos que, sencillamente, jamás pueden permitirse perder la cabeza es igualmente alto. Siempre hemos preferido hacernos operar por los ayudantes de los cirujanos famosos, que son también siempre famosos profesores de medicina, y no por los cirujanos y profesores mismos. Y siempre hemos salido sanos y salvos.
Correo
AÑOS AÚN después de haber muerto nuestra madre, el correo nos traía cartas dirigidas a ella. El correo no se había enterado de su muerte.
La moza
LA SEMANA PASADA vimos cómo cinco vacas, una tras otra, se precipitaban contra el expreso con el que tuvimos que volver a Viena, resultando totalmente despedazadas. Después de haber limpiado la vía el personal del tren e incluso el maquinista, que acudió con su zapapico, el tren continuó su viaje tras una detención de unos cuarenta minutos. Al mirar por la ventanilla, pude ver a la moza que corría llorando hacia una granja envuelta en el crepúsculo.
Ingleses decepcionados
VARIOS INGLESES, que se dejaron engañar por un guía del Tirol oriental y subieron con él a las Tres Cúspides, se sintieron tan decepcionados cuando llegaron a la más alta de las tres cumbres, por lo que la Naturaleza les ofrecía en esa cumbre, que, sin más, mataron a golpes al guía, un padre de familia con tres hijos y una mujer, según se dice, sorda. Sin embargo, cuando se dieron cuenta de lo que realmente habían hecho, se precipitaron uno tras otro en el vacío. Un periódico de Birmingham escribió al respecto que Birmingham había perdido a su más destacado editor de periódicos, su más extraordinario director de banco y su más capacitado empresario de pompas fúnebres.
Locura
EN LEND DEJARON cesante a un cartero, que durante años no repartió todas las cartas de las que sospechaba noticias tristes ni, como es natural, todas las esquelas que recibía, sino que las quemaba en su casa. Finalmente, el Correo hizo que lo internaran en el manicomio de Scherrnberg, donde, con uniforme de cartero, va de un lado a otro repartiendo continuamente cartas, que echa en un buzón colocado expresamente para ellos por la administración del manicomio en uno de los muros del manicomio, y que están dirigidas a los demás pacientes. Inmediatamente después de ser internado en el manicomio de Scherrnberg, el cartero pidió su uniforme de cartero, según se dice, para no tener que volverse loco.
El autor
THOMAS BERNHARD nació por casualidad en Holanda en 1931, y murió en Austria en 1989. Con un estilo inconfundible, fustigó toda su vida a su país (Austria) y sus personajes. La intensidad de sus diatribas, y sus exageraciones hiperbólicas terminaban por producir un humor muy especial y vigoroso. Se cuenta entre los autores mayores que han escrito en lengua alemana en el siglo XX. Su obra dramática fue tan densa e influyente como su obra narrativa. A menudo sus libros son análisis entre desesperados y desopilantes de la vida cultural de su país. Entre sus numerosos libros pueden citarse: Trastorno, Corrección, La calera, Maestros antiguos, Extinción, Tala. Escribió su autobiografía en cinco delgados tomos: El origen, El sótano, El aliento, El frío y Un niño. Los textos aquí incluidos pertenecen a El imitador de voces, que reúne más de cien relatos, publicados inicialmente en un diario.