Destrozadas

FELIPE POLLERI

NO QUIERO hablar del estilo de Jane Bowles (1917-1973), sino de mi veneración por ella. Pero, bueno, hablemos del estilo de Jane Bowles porque esta es una columna reconocidamente seria y formal. Entonces: decir que, estilística y semiológicamente, es una escritora realista resulta tan absurdo como decir lo contrario. Digamos que en su caso el realismo es sólo una superficie, lo suficientemente persuasiva, de la que se vale para hacer verosímiles a sus extrañísimas heroínas (o antiheroínas). A sus víctimas. A esas desgraciadas a las que yo quiero tanto.

Destrozadas.

Empiezo de nuevo, porque esta es una columna reconocidamente personal y arbitraria. Además de reconocidamente seria y reconocidamente culta. Empiezo:

Lo que caracteriza a las protagonistas de Jane Bowles, aún a las más ingeniosas, a las más divertidas, es que están destrozadas o van en camino de estarlo: la soledad, la desesperación, la locura, la muerte en sus formas más bochornosas, etc., etc, esperan puntualmente a esas mujeres tan desequilibradas como indefensas, tan malheridas, tan incurables, tan desahuciadas… por la naturaleza. En el cuento "Un día al aire libre" una prostituta de aspecto "simiesco", paupérrima y cancerosa y dulcísima, explica que ya no puede salir a la calle: "En cuanto ando unas manzanas, me canso mucho y tengo que buscar un parque para sentarme. Luego se me acerca alguien tratando de venderme orquídeas y yo las compro. Esta semana he salido tres veces y siempre he comprado flores. Ya sabes que no puedo permitírmelo, pero estoy tan débil y enferma, que cada día me parezco más a mi abuela. Tenía la impresión de que Dios o quien fuera no la quería en esta tierra, así que pensaba que nunca debía negarle nada a nadie". Por lo general las mujeres de Bowles, conscientemente o no, sienten que Dios o quien sea no las quiere en esta tierra y hacen lo posible y lo imposible por arruinarse, perderse, desaparecer.

Bowles escribió poco: una gran novela, Dos damas muy serias, y un gran libro de cuentos, Placeres sencillos, que contiene, amén de "Un día al aire libre", varias obras maestras. El preferido de muchos es el cuento "Camp Cataract": relata la tensísima relación entre tres hermanas que desemboca en la locura y en la muerte; que la tragedia esté narrada con ese tono razonable, e incluso humorístico, que es la marca de fábrica de Bowles, sólo contribuye a que el relato sea aún más terrorífico y devastador. Sí: hay mucho humor, mucho de comedia negra en la escritura de Bowles, formando una delgada capa por encima de la desolación que abruma a la propia Bowles y que rápidamente la destrozó. A los 40 años, una hemorragia cerebral, producto del abuso de drogas y del alcohol, la arrancó del mundo y de la literatura. Su cuerpo vivió unos 15 años más, recluido en un hospital porque Dios o quien sea no la quiso mucho, ni mucho tiempo, en esta tierra.

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