Jazz italiano en Montevideo

Enrique Hetzel

EN EL CICLO de conciertos del "Jazz Tour", se presentará el martes 9 de mayo en el Teatro Solís, el dúo integrado por el trompetista y fliscornista Enrico Rava y el pianista Stefano Bollani. Este último, 33 años, hace una década que está ascendiendo en la consideración de los aficionados europeos. En cambio Rava, 67, es desde los años 60 el más conspicuo representante mundial del jazz italiano.

Rava descubrió a Bollani en 1995. "Él acompañaba a cantantes populares y me llamó la atención su toque pianístico. De modo que lo convencí de que se dedicara al jazz en serio. Fue una buena decisión, porque se ha convertido en uno de los pianistas preferidos del jazz italiano". El diálogo musical entre ambos instrumentistas ha recibido elogiosas críticas y sus discos y actuaciones internacionales han tenido muy buena aceptación.

COMIENZO TARDíO. Enrico Rava nació en Trieste en 1939. Escuchó atentamente los discos de la colección de su hermano mayor, pero de chico no pensó en estudiar música. Un concierto del trompetista Miles Davis, que andaba de gira en 1957, le abrió su verdadera vocación. "Quedé fascinado. El quinteto de Miles era deslumbrante y él tocaba de manera que uno quedaba hipnotizado. Hasta cuando no tocaba yo no podía quitarle la vista de encima".

Dieciocho años tenía cuando compró su primera trompeta y trató de soplarla. Su tesón, su fino oído, la práctica constante y un buen profesor de música le permitieron progresar rápidamente. Los discos de Davis y de Chet Baker ayudaron a completar su basamento jazzístico.

Su carrera profesional se inició en 1962, durante un tiempo en el que estuvo tocando con el saxofonista argentino Leandro "Gato" Barbieri. Luego tuvo la oportunidad de trabajar con el pianista Mal Waldron y, a fines de 1965, comenzó una fructífera relación con el saxo soprano Steve Lacy. Éste había llegado a Roma y el trompetista lo invitó a tocar con él. El entendimiento mutuo fue tal que Lacy incorporó a Rava a su cuarteto y juntos continuaron la gira en Londres en marzo de 1966. Con los sudafricanos Johnny Dyani en bajo y Louis Moholo en batería, llegaron hasta Argentina pocos días después y en octubre grabaron el disco The Forest and the Zoo (sello ESP).

"Coincidimos con el golpe de estado argentino. Durante unos meses estuvimos tocando en un local donde alternábamos con Astor Piazzolla y su quinteto. Cada tanto yo me escapaba para ir a tocar con colegas argentinos, Néstor Astarita, Jorge González, Roberto ‘Fats’ Fernández. Pero Steve vio que no hacíamos mucho dinero y para mí el ambiente se estaba poniendo irrespirable, la gente tenía miedo. De modo que decidimos dejar el país".

EN LOS ESTADOS UNIDOS. El cuarteto viajó a New York al año siguiente. Gracias a Lacy, Rava entró en contacto con el trombonista Roswell Rudd, el pianista Cecil Taylor y otros adeptos al free jazz. Allí se convenció que la evolución del jazz tenía sus carriles en tierras estadounidenses. "Roswell realmente abrió mi cerebro. Mi vida empezó a cambiar. Fue un momento histórico en el que me di cuenta que no podía quedarme exclusivamente en el terreno del ‘bop’. Por supuesto que me seguían interesando la armonía y la melodía, pero sentí la necesidad de romper un poco ciertas ataduras formales. Quería expresarme con más libertad".

Rava consiguió la green card, documento imprescindible para trabajar como músico, y se quedó hasta 1978. Allí grabó discos como Pupa o Crisalide y Quotation Marks, ambos de 1973, junto con John Abercrombie, David Horowitz, Jack DeJohnette y otros. También intervino en el monumental Escalator Over the Hill, grabado por la Jazz Composer’s Orchestra dirigida por Carla Bley y terminado en 1971.

"New York era entonces el centro de la música afroamericana. Yo quería vivirla como actor, no como espectador. Percibí que en Italia teníamos muy buenos músicos, pero que nos faltaba la experiencia de los negros de EEUU. Ellos han creado un arte que es lo único verdaderamente original que ha dado este país al mundo y que la sociedad blanca, orgullosa de su poder, su riqueza y su tecnología, ha tratado de minimizar. Poderosas industrias discográficas le abrieron las puertas a los músicos blancos, pero muchos jazzistas negros —que son más auténticos— han quedado relegados".

DISCOS A GRANEL. Rava no abandonó su apego por tierras europeas. Como líder grabó en Turín Il giro del giorno in 80 mundi (1972), en Alemania Katcharpari Rava (1973), en Roma Jazz a confronto (1974), en Oslo The Plot (1976), en Milán Rava String Band (1984). Un contrato con la influyente empresa discográfica de Manfred Eicher, ECM, le permitió producir una serie de excelentes discos registrados en Ludwigsburg entre 1975 y 1986, junto a figuras de la talla del danés Palle Danielsson, el francés Jean-Franois Jenny Clark, el italiano Franco D’Andrea y el argentino Dino Saluzzi. "Son las realizaciones de un sobresaliente músico de Europa. Enrico Rava tiene esa suerte de sonido intensamente lírico y reflexivo, esa cualidad dramática de contar historias tanto en sus solos como en sus composiciones. Su creatividad muestra su fina sensibilidad europea" (Michael Tucker en la revista Jazz Journal). Sus últimos CDs para el sello ECM han sido Easy Living (2004, elegido por la revista inglesa Jazzwise entre los diez mejores discos del año) y Tati (2005, producido en homenaje al actor y director de cine francés Jacques Tati).

Como sideman ha grabado álbumes bajo las órdenes de jazzistas importantes: Two Pictures con Gato Barbieri (1965), Stereo Konitz con Lee Konitz (1968), Angel con el multiinstrumentista alemán Gunter Hampel (1972), African Space Program con Dollar Brand (1973), Inside Job con Roswell Rudd (1976), Compositions, con la formidable Globe Unity Orchestra en la que además figuraban Albert Mangelsdorff, Anthony Braxton, Evan Parker, Bob Stewart, Alexander von Schlippenbach y otros grandes (1979), Irina con Barry Altschul (1983), Winged Serpent con Cecil Taylor (1984), Little Red Moon con Archie Shepp (1985), Nausicaa con Enrico Pieranunzi (1993), Scratching the Seventies con Steve Lacy (1997), Duo en noir con Ran Blake (1999), Litania Sibilante con la Italian Instabile Orchestra (2000).

Rava ha sido premiado en varias ocasiones como mejor músico del año y su combo fue elegido como mejor conjunto de jazz en las votaciones de los críticos de la revista italiana Musica Jazz. Recientemente ganó el prestigioso premio Jazzpar, otorgado en Copenhague por un panel internacional de expertos. Su biografía, Note Necessarie, escrita en colaboración con Alberto Riva, fue editada en 2003.

STEFANO BOLLANI. Pianista, compositor y arreglador, nació en Milán en 1972. Tenía buena voz y a los seis años quiso ser cantante, pero un teclado electrónico que había en su casa lo inclinó hacia ese instrumento. El maestro Luca Flores le enseñó los rudimentos, se perfeccionó con Mauro Grossi y a los 13 años fue a Siena a estudiar jazz con el pianista Franco D’Andrea. Sus primeros ídolos fueron Oscar Peterson, Art Tatum y Bill Evans.

Estudió composición, armonía y teoría musical en el Conservatorio de Florencia, donde se graduó en 1993. Luego siguió una ascendente carrera tocando con los mejores jazzistas italianos y en 1998 fue elegido como "Nuevo talento del año" por los críticos de Musica Jazz. En 2002 ganó el premio Positano Jazz como mejor músico y al año siguiente la revista japonesa Swing lo designó como "Nueva estrella del año" y eligió su CD Falando de amor como el mejor disco de jazz. Ha trabajado con Richard Galliano, Gato Barbieri, Phil Woods, Pat Metheny, Michel Portal, Martial Solal, Lee Konitz y otras personalidades, y con Enrico Rava en varios de los discos mencionados anteriormente.

Como líder ha grabado un par de CDs con su quinteto llamado "L’Orchestra del Titanic". Con motivo del CD Les fleurs bleues, realizado en 2001 con Scott Colley (contrabajo) y Clarence Penn (batería), el crítico Carlos Sampayo escribió: "Stefano Bollani es un pianista completo y múltiple. (..) Tiene un estilo, una naturaleza y un toque propios" (en la revista española Cuadernos de Jazz). Su último disco fue registrado en Copenhague, en 2004, con un bajista y un baterista daneses. Se titula Gleda (Songs from Scandinavia) y ha recibido un elogioso reconocimiento por parte de la crítica europea.

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