Daniel Rovira Alhers
LA INFLUENCIA que ejercieron los Beatles sobre la música popular uruguaya y del mundo durante los años ‘60 no es novedad. Lo curioso es encontrar pistas en sentido inverso: descubrir supuestos datos sobre el conocimiento que los genios de Liverpool pudieron tener sobre la actividad de músicos uruguayos.
En un reportaje publicado a principios de 1965 en la revista argentina Idolos de la juventud (No. 7, enero-febrero), se le atribuye a John Lennon la afirmación de que los cuatro Beatles escucharon una grabación del grupo uruguayo Los Malditos, donde entre otros músicos tocaba Eduardo Mateo. Los cuatro Beatles no aparecían en conjunto, sino reporteados de forma individual en cuatro notas diferentes. Claro que, por esos años, Argentina estaba repleta de revistas que inventaban supuestos reportajes a los Beatles, que publicaban como reales, y que en algunos casos —tras descubrirse el engaño— se transformaron en verdaderos escándalos. Este podría ser un caso.
Es poco probable que Lennon haya escuchado a Mateo, y menos en una grabación casera, como se afirma. Lennon escuchaba muy poco, y era muy exquisito. Quien sí buscaba música nueva y de vanguardia era McCartney. De todas formas no deja de ser curioso que Lennon y Mateo aparezcan allí, sobre todo por el momento musical que ambos vivían.
EN CRISIS. No era una época cualquiera en la vida de los Beatles. Por ese entonces, y luego de haber editado cuatro discos larga duración (Please Please me, With The Beatles, A Hard Day’s Night y Beatles For Sale), la carrera de los músicos de Liverpool pasaba por una inflexión importante. Estaban cansados, y además aparecían nuevos grupos de rock como The Rolling Stones o The Doors —por nombrar los más importantes— lo cual hacía dudar al cuarteto. "¡Desconocemos el cansancio! Lo que quiero significar es que nos parece que ya es hora de que seamos reemplazados por otros valores que surjan", dijo Lennon al supuesto enviado especial a Londres de Idolos de la Juventud, el periodista Arthur Alexander.
También Paul McCartney se quejaba. En otro reportaje supuestamente realizado por Irving Raster y publicado en la misma revista, decía: "El éxito que logramos nos superó por completo. Llegó un instante en que junto a George Martin, nuestro asesor, empezamos a devanarnos los sesos pensando qué era lo que deberíamos grabar. Comenzamos a tener miedo de que el repertorio seleccionado ya no satisfaga a nuestros fans". Incluso sostenía: "hemos cumplido nuestra etapa. Me parece que dentro de un año seremos un conjunto más... o quizá ya no existamos". Luego, como se sabe, la historia cambiaría.
UN URUGUAYO MALDITO. John Lennon sigue contando que el grupo había recibido una cinta en la que se escuchaba a los uruguayos. "Hace pocos días nos llegó una cinta magnética desde la República Oriental del Uruguay. Un crítico musical había grabado durante un Festival Latinoamericano de Música y Canciones a un conjunto uruguayo que tiene el sugestivo nombre de Los Malditos", agregando que "nos quedamos asombrados al escuchar la cinta. Y conste que la grabación fue realizada en pésimas condiciones, en un local en el que no había buena acústica, con un sólo micrófono... Lo concreto es que pese a las deficiencias de la grabación pudimos advertir que estábamos escuchando a un grupo nuevaolero de relevantes condiciones".
Lo cierto es que Los Malditos fue una formación musical de enorme y efímera repercusión en Uruguay y en Argentina, previo a la existencia de El Kinto, donde la figura de Eduardo Mateo sería uno de los pilares. Los Malditos se había formado poco después del regreso de Mateo de Brasil en 1964. Lo integraban Walter Cambón en segunda guitarra, Miguel Mattos en bajo, Carlos "Chango" Castro en batería, Ernesto Soca en piano y Mateo en primera guitarra y voz.
El baterista del grupo, Miguel Mattos, afirmó en declaraciones para el libro de Guilherme de Alencar Pinto Razones Locas, que "el nombre de Los Malditos se lo puse yo. Porque en aquella época decir maldito era como una cosa demasiado estridente a los oídos, y escabrosa. Es una cosa que te lo dicen una vez y no te olvidás". Aunque el punto es polémico. El conductor radial Elías Buchálter, por ese entonces el productor del grupo, defiende en el mismo libro ser el responsable de la autoría del nombre de Los Malditos.
Los uruguayos tocaban la música de Los Beatles y algo de los Rolling Stones. "Empezamos a hacer ‘Tendría que saberlo mejor’, y todos esos temas de los primeros longplays de Los Beatles", recuerda el baterista. El repertorio que hicieron Los Malditos era 90 por ciento Beatles. El grupo tuvo una vida corta que abarcó casi dos años, desde fines de 1964 a setiembre de 1966.
Todos o casi todos los grupos musicales del Río de la Plata copiaban la música de Los Beatles. La particularidad de Los Malditos seguramente se deba a la fuerte influencia que ejerció Mateo en la definición armónica de los temas que presentaban. Muchos músicos de la época recuerdan el "color" diferente que tenían los conocidos temas británicos en manos de estos uruguayos. El grupo no llegó a desarrollar temas propios pero, "Los Malditos sonaban diferentes, porque con lo que Mateo había aprendido con Ylzo Prestes (en su viaje a Brasil del que recién regresaba), nosotros le cambiábamos las armonías a los temas. Entonces sonaban mucho más modernos. O sea, él en esa época estaba en la parte armónica. Y tenía esa característica el grupo, que se diferenciaba de los otros por la guitarra de Mateo", dijo Mattos.
Como ejemplo habló del manejo que hacían Los Malditos de una versión del tema "Perfidia" "que le habíamos cambiado totalmente la armonía, y le habíamos metido unos acordes modernos, que lo único que le dejamos intacto era la melodía que la tocaba la guitarra. Atrás estaba todo cambiado, y sonaba que era un disparate. Todos los chiquilines que en aquella época nos seguían, en todos los bailes nos pedían ‘Perfidia’", dijo Mattos. Esta forma de concebir la interpretación de los covers, esa concepción diferente agregando toques de bossa nova, quizá sea una de las razones que provocaron el comentario de Lennon.
HACERSE CONOCER. Los Malditos no grabaron discos; sólo circularon cintas con algunas grabaciones caseras. En esos años no había recitales ni presentaciones multitudinarias, y una de las mayores fuentes de recursos económicos para los músicos eran las actuaciones que realizaban los fines de semana en bailes y fiestas particulares. En todo Montevideo eran muchos los salones o clubes —tal vez más de 20 en la mejor época—, en que se organizaban bailes y en algunos, incluso con más de una pista donde convivían distintos estilos musicales. Podían estar las orquestas típicas (tango), y a pocos metros las que representaban a los más jóvenes, los de la Nueva Ola, denominación de la época para los grupos de rock y twist. Además podían ligar alguna actuación en radio y en TV.
En el libro mencionado, el músico Alberto Magnone recuerda las presentaciones que Los Malditos realizaban en la Fonoplatea de radio El Espectador. "Era uno de los dos grupos que causaban furor aquí en Uruguay. A veces los veía en algún baile, también. Pero me acuerdo que un día por semana tocaban en la Fonoplatea de El Espectador". Magnone admite la influencia y admiración que sentía por esos músicos y que "iba a robar de él (Mateo) y de Cambón" su forma de tocar. Los Malditos realizaron giras por todo el Uruguay haciendo numerosas presentaciones, pero también tuvieron su momento en Buenos Aires. En 1965 son contratados por una organización de espectáculos musicales llamada Escala Musical que manejaba un programa de radio, uno de televisión, y cuatro grandes bailes simultáneos de afluencia masiva en la capital argentina. Esta organización ya tenía entre sus artistas destacados a otros uruguayos como los Shakers, que sonaban mucho. La presencia de Los Malditos en Buenos Aires tuvo una concurrencia masiva. Los avisos del grupo en los muros de la ciudad eran "impresionantes", afirmó Walter Cambón, otro integrante del grupo. "En Buenos Aires hacíamos los jueves siete shows, más o menos, los viernes hacíamos otro tanto, los sábados llegábamos a catorce, quince, y los domingos hacíamos de siete a diez. La infraestructura que nos habían hecho en Buenos Aires era una cosa impresionante", afirmó en el libro Razones Locas.
Luego de un incidente que frustró la grabación de un tema para el sello CBS, su carrera en Argentina —junto con su vida— se apagó. Para 1967 Mateo ya estaba integrando un nuevo grupo, El Kinto, con nombres como Ruben Rada, entre otros. Que un ignoto cronista argentino mencione a Los Malditos —en un episodio real o imaginario— es prueba de que Mateo empezaba a abrir su camino a la fama con mucha fuerza. l