Tarea y esplendor de la palabra

Rafael Courtoisie

EN EL DÍA Internacional de la Poesía, celebrado el 21 de marzo pasado, la Academia Nacional de Letras llevó a cabo el acto de recepción oficial de la Académica de Honor Amanda Berenguer en el Museo Juan Manuel Blanes, en el Prado.

El nombramiento es justo y necesario. Llega en un momento en que la poeta está en plena posesión de sus poderes creativos y cuando en foros nacionales e internacionales ya se la ha consagrado como la figura más inquieta, multiforme, proteica y prometeica de la legendaria "generación del ’45" en Uruguay.

En efecto, la autora viene de publicar en la prestigiosa colección La hoja que piensa, de la editorial Linardi y Risso, el libro Las mil y una preguntas que la muestra en un cabal dominio del oficio pero también arriesgando, dando un paso más allá en un discurso que nunca se repite, que se construye nuevo en cada entrega, que se arriesga siempre más allá de lo previsible y, lo que es más importante, acierta.

El volumen publicado por Linardi y Risso porta un brillante prólogo del profesor Hugo Achugar titulado "¿La poesía como pregunta? ¿Reflexiones/conjeturas sobre la poesía de Amanda Berenguer?".

Debe aclararse que las preguntas de Berenguer no son las nerudianas de hace más de treinta años. O mejor dicho: tal vez parten de la misma sustancia interrogante reformulada, constituyendo enteramente otras cuestiones, inéditas, inauditas, con algo de las interrogaciones paradójicas zen junto a un equilibrio racional y prístino en la formulación:

¿Viajar agranda el mundo— y observar un mapa lo achica?

¿Por qué se me aparecen siempre los extremos?

¿Lo sabía Shakespeare cuando dice that is the question?

¿Es el equilibrio una forma tediosa de la perfección?

(pág. 78)

MIL PREGUNTAS. El riesgo mayor de un libro de más de "mil preguntas" es agotarse y agotar al lector antes de llegar a un punto de producción de significado. En efecto, la retórica de la pregunta (y en obvio juego de palabras la "pregunta retórica") plantea el riesgo de fatigar y volverse mero artificio. Berenguer, ya desde los primeros tramos, exorciza ese riesgo con destreza: a una serie de preguntas, y en particular a la última de esa serie, sigue un poema-acción que dinamiza y hace estallar la monotonía. Lo hace mediante un hábil proceso de intra-textualidad que obliga a releer a la autora Berenguer del pasado desde un presente inquisitorial y móvil:

"¿Hago limpieza del sótano y abro

los párpados de par en par?

Sacudo las telarañas del cielo

desmantelado

con el mismo utensilio

de todos los días,

sacudo el polvo obsecuente

de los objetos regulares, sacudo

el polvo

de astros, cósmico abatimiento

de siempre, siempremuertacaricia

cubriendo el mobiliario terrestre

(...)

(págs. 21-22)

La pregunta corresponde al libro del 2005 y la parte "asertiva" (no podría llamarse sin cierta distorsión ni "respuesta" ni "parte afirmativa") pertenece a un fragmento del poema "Tarea doméstica" del libro Quehaceres e invenciones, de 1963.

Este procedimiento se reitera con fragmentos de El pescador de caña (libro de 1995, publicado originalmente en Caracas, Venezuela), de La invitación (1957), de Materia prima (1966), de Trazo y derivados (1978), de Contracanto (1957), de Suficiente maravilla (1979), de Escritos (2002), de El tigre alfabetario (1979), de La estranguladora (1998), de Poner la mesa del 3er. milenio (2002), de La Dama de Elche (1987), de La botella verde (1995), de Declaración conjunta (1964), y de un numeroso conjunto de inéditos de la autora más algunos fragmentos de otros poetas.

Esta estructura puede hacer pensar en el remedo de un procedimiento dialógico en que la poeta se "interroga a sí misma" y responde citándose. Pero no se trata de eso. Esa sería una burda y engañosa simplificación de lo que el presente título propone. Hay sí, como fue dicho, el recurso a un reiterado procedimiento intra-textual (excepcionalmente inter-textual), pero en el resultado último de ese procedimiento se advierte una reflexión crítica, una resignificación de una parte considerable y representativa del material reunido en Constelación del Navío (2002) y, lo que es mucho más sorprendente, la apertura de un espacio textual absolutamente nuevo, en donde se descubre y disfruta una suerte de curvatura topológica del corpus poético anterior.

EL JUEGO Y LAS PALABRAS. Suelto y de expresa propuesta lúdica desde la frase entre paréntesis que complementa el título, es el libro editado por Artefato: Casas donde viven criaturas del lenguaje y El Diccionario. En la portada se lee: "(no se crea Usted loco, es arquitectura para pocos)".

Estas criaturas del lenguaje son el Sr. Substantivo también llamado "Nombre", el Sr. Adjetivo, el excelentísimo Sr. Verbo, las niñas Preposiciones (que viven primero en la escuela), las Srtas. Conjunciones, el Sr. Predicado.

En un orden superior de complejidad se afirma lo inabarcable de la casa de la abogada Sra. Oración (y es inevitable pensar en largos corredores o pasillos, si se reflexiona acerca de la linealidad sintagmática saussureana).

Más complejo aún resulta tomar el té con la Sra. Imagen (lo que remitiría al estudioso a algunos de los formalistas rusos).

En antepenúltimo lugar se describe por aproximación el habitáculo de la Sra. Metáfora, nada más y nada menos y, por último, se realiza una visita guiada por los andurriales del Sr. Significado (otra vez la sombra del ginebrino que dictó sus clases en la Sorbonne, Ferdinand de Saussure).

Con ironía y confesa admiración El Diccionario está dedicado a "María Moliner: gran diosa lexicógrafa".

En la Casa, y en El diccionario todo es juego gozoso y comprensión meta-gramatical. Profusa y adecuadamente ilustrado por el plástico Yamandú Canosa el volumen se transforma en juguete serio y de edición cuidada y armónica.

Estas casas de palabras, esos lugares donde habitan las palabras, constituyen un conjunto de viviendas abierto y sólido pero a la vez ligero, habitable y dotado de un confort intelectual que pocas veces se descubre en la poesía contemporánea de frecuente "pose" sustentada en la aridez.

Se trata de un pequeño libro para disfrutar, para regalar, para difundir. Una oferta poética aleccionadora que tal vez debería ser de uso obligatorio en los primeros años de secundaria, entre otras cosas para sacudir la solemnidad y evitar la estrechez de miras de cierta enseñanza gramatical, para seducir y celebrar por la poesía la tarea y el esplendor de las palabras.

LAS MIL Y UNA PREGUNTAS Y PROPICIOS CONTEXTOS, de Amanda Berenguer. Librería Linardi y Risso. Montevideo, 2005. 160 págs.

CASAS DONDE VIVEN CRIATURAS DEL LENGUAJE Y EL DICCIONARIO, de Amanda Berenguer. Editorial Artefato. Montevideo, 2005. 80 págs.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar