Paulo Herkenhoff
LA PINTURA DE Kuitca hace frente a la muerte de la pintura, cuestión recurrente en el siglo XX. Al pintor no le cabría, en consecuencia, salvar a la pintura de la muerte sino deconstruir, a través de la pintura misma, el carácter irreductible de esa dificultad. (...) Casi aún adolescente, Kuitca comprendió la cuestión de "la muerte de la pintura" y pintar fue el modo de realizar el "trabajo de duelo". Si el muerto (la pintura) no moría ni era enterrado, tampoco se daba la pérdida ni el desapego del "objeto de afecto" —etapas psíquicas del duelo—sino un fomento de la pintura.
Extracto del ensayo en el catálogo de la muestra.