Viernes 19 de setiembre de 2003 | Año 86 - Nº 29494
Internet Año 8 - Nº 2604 | Montevideo - Uruguay
Inicio
Suscriptores
Reg. de usuarios
El País Móvil
Publicidad
Correo
Mapa del sitio
 Noticias
 Producción Digital
 Especiales
 Suplementos
Agropecuario
Cultural
DS - Domingos
Di Candia
Economía y Mercado
El Escolar
El Empresario
Paula
Qué pasa
Sábado Show
 Servicios
 Participación
ed. anteriores
<< 22 29 5 12
  Ver Todas
Lou Reed y Edgar Allan Poe
Extrañas compañías

Gabriel Sosa

PARA ADAPTAR a Poe es necesaria una fuerte dosis de iconoclastia. En teoría al menos, esa característica abunda en la música rock, por lo que a primera vista Poe y el género musical más popular del siglo XX estarían hechos para encontrarse. En la práctica, los escasos contactos entre ambos fueron más bien decepcionantes.

Ahora aparece The Raven (El cuervo), un álbum que podría cambiar la pisada. Uno de los más prestigiosos y reverenciados auteurs del rock, Lou Reed, decide dedicarle a Poe un disco doble donde no sólo incluye canciones sino recitados de textos clásicos de Poe y reescrituras propias. El encuentro de Reed y Edgar Allan Poe, hermanados por obsesiones y búsquedas, puede ser antológico. Pero el mismo encuentro entre ambos, separados por diferentes y contrapuestos usos del lenguaje (seco y callejero el de Reed, complejo y alucinado el de Poe), puede ser un fracaso.

PARECE DE AHORA. Edgar Allan Poe (Boston, 1809 - Baltimore, 1849), según Reed "el más clásico de los escritores norteamericanos, un autor más peculiarmente sintonizado con el pulso de nuestro nuevo siglo de lo que nunca estuvo al del suyo", fue el posible fundador de media docena de géneros literarios y un referente gigantesco en la narrativa norteamericana, cuyas influencias se extendieron a otras épocas y continentes. Baudelaire, su admirador y traductor al francés, es un caso típico y citado. Sus tendencias autodestructivas, su muy mala respuesta al alcohol y una vida en general desdichada, en la que osciló entre la fama y el olvido absoluto, crearon en torno suyo una leyenda trágica, que a diferencia de la mayoría de los casos de leyendas literarias, es casi toda real. Su solitaria muerte es el último acto de esa vida, abandonado en la calle presa de delirios y alucinaciones provocados por una última y definitiva borrachera, inducida probablemente por agentes electorales que acostumbraban embriagar vagabundos para hacerlos votar varias veces en la misma elección.

La obra mejor de Poe, repleta de pulsaciones siniestras, obsesiones malsanas y sentimientos inquietantes, en frases de una hermosura perturbadora (para Poe, la poesía era la "rítmica creación de belleza"), es campo fértil para un poeta de lo urbano y lo malsano como Reed, quien reflexiona que hoy "obsesiones, paranoia, actos conscientes de autodestrucción, nos rodean constantemente. A medida que crecemos, oímos los gritos de aquellos para quienes la atracción del doloroso caos es monumental". Y obsesiones, paranoia, autodestrucción y atracción por el caos es algo que abunda en la obra de Poe, no menos que en la de Reed.

REVELACION DE HALLOWEEN. La carrera de Reed comenzó en la década de los sesenta como miembro fundador y líder de The Velvet Underground, uno de los grupos más influyentes en la historia del rock. A principios de los setenta inició con fuerza su carrera solista (aunque puede argumentarse que, salvo en el nombre, eso ya ocurría desde los últimos dos discos de The Velvet Underground), que siguió con altibajos hasta que declinó ferozmente a mediados de los años ochenta. Pero antes del fin de esa década Reed se redescubrió a sí mismo, y con un álbum fundamental (New York, 1989) inició una etapa de brillantes composiciones musicales y de búsqueda de una expresión poética más refinada, sacándole partido al hecho de tener un título en letras de la Universidad de Syracuse, donde su tutor e influencia principal fue el poeta Delmore Schwartz.

La lírica de Reed ha avanzado y ganado complejidad a lo largo de su última media docena de álbumes, pero nunca enfrentó un desafío como el que supone The Raven, homenaje, acto de amor y enfrentamiento con un ícono cultural. La pasión de Reed con Poe comenzó en su época de universitario, donde ya lo consideraba uno de sus dos escritores favoritos (el otro es Raymond Chandler, de un estilo más acorde con el suyo propio), pero el gran cambio se dio en 1997. "Entré verdaderamente en el mundo de Poe cuando participé en una celebración de Halloween en la iglesia de St. Anne. Cuando recité ‘El corazón delator’ logré entenderlo de una forma completamente distinta y me di cuenta de que mi comprensión de Poe había sido hasta entonces totalmente superficial".

Junto a este redescubrimiento llegó la invitación del director teatral Robert Wilson para participar en una puesta basada en la vida del escritor. Wilson, nacido en Estados Unidos, es una celebridad en Alemania por sus obras para el Thalia Theater. El director y el músico ya habían colaborado el año anterior, en una obra titulada Time Rocker, y Reed se sumergió en POEtry, una recreación de la vida de Poe a través de una docena de sus cuentos más célebres, combinados con apuntes biográficos. Escribió para la obra trece temas, una obertura y un libreto, además de varios segmentos de música ambiental.

HERMANO CUERVO. Terminado su trabajo con Wilson, Reed permaneció enganchado con Poe, a quien sentía mas cercano que nunca a sus propias obsesiones. "Poe escribió un ensayo titulado ‘El demonio de la perversidad’ en el que se pregunta por qué nos sentimos atraídos hacia cosas que sabemos que nos dañan, y ese tema recorre toda su obra. Es cierto que se trata de un tema universal y yo me siento muy identificado con esa idea". Entusiasmado con POEtry decidió recoger sus canciones en un disco, pero agregándole más material, concretamente quince textos recitados —de Poe, sobre Poe o basados en Poe.

Para dar forma a su proyecto, Reed enroló a una serie de colaboradores. Para los recitados llamó a los actores Willem Dafoe, Steve Buscemi y Amanda Plummer entre otros. Para la parte musical, además de su banda habitual, contó con la participación de Laurie Anderson (su pareja desde hace tiempo), Ornette Coleman, David Bowie, el grupo gospel The Blind Boys of Alabama, las hermanas Kate y Anna McGarrigle y Antony, un vocalista con una voz etérea y sorprendente.

El resultado de semejante esfuerzo, un disco doble que llevó cuatro años de producción, desconcertó al público. Si bien hay trece canciones dispersas en la obra, la mezcla con textos y recitados y lo heterogéneo de sus estilos despertó por igual pasiones y rechazos viscerales. En la parte musical, el disco es cualquier cosa menos compacto. Junto a temas típicos del actual sonido de guitarras de Reed hay otros que recuerdan a The Velvet Underground, a los experimentos más extremos del músico (un tema, "Fire Music", parece sacado de Metal Machine Music, un disco de 1975 compuesto íntegramente por feedbacks y distorsiones, e indiscutiblemente inaudible) y un par de versiones de temas antiguos ("Perfect Day" de 1972 y "The Bed" de 1973). Incluso en la parte lírica el disco es desparejo, desde la belleza de los versos de "Guardian Angel" al desconcertante "Edgar Allan Poe", un rock básico y distorsionado cuyo estribillo ("Esta es la historia de Edgar Allan Poe, no exactamente el vecinito de al lado") divierte a los que lo toman como un chiste, o enfurece a los que lo toman como una vergonzosa boutade.

Admiradores o detractores, nadie se acerca a The Raven con indiferencia, ni a su versión completa de más de dos horas ni a su versión resumida, que incluye sólo los temas musicales. Espléndido para algunos, fallido para otros, producto de un narcisismo desatado o de una genialidad absoluta, The Raven es en definitiva el cruce entre dos talentos mayores, erráticos y desparejos pero brillantes en sus mejores momentos. Probablemente nadie pueda digerir el disco en su totalidad, pero sin duda merece más de una audición atenta y desprejuiciada. Tratándose de un experimento que expande los límites de la música popular, y de un intento por poner al día una de las obras narrativas más importantes del siglo XIX, difícilmente el oyente atento y curioso pueda pasar a través de la experiencia sin rescatar algo de placer, regocijo o admiración.

Conexiones

LOU REED ha tenido una carrera larga y ha frecuentado mucha gente. A lo largo de cuarenta años, es natural el entrecruzamiento de muchos de los artistas que participan en The Raven y ello hace las delicias de ciertos fanáticos. Por ejemplo, el productor es Hal Wilner, responsable de la banda de sonido de Pandillas de Nueva York, dirigida por Martin Scorsese. Por su parte, Scorsese usó un tema de Reed en la banda de sonido de su película de 1984 Mean Streets, protagonizada por Harvey Keitel. Este actor también protagoniza Blue in the Face de Wayne Wang y Paul Auster, donde Reed aparece en un breve segmento. Además, las fotos del empaque de The Raven son de Julian Schnabel, que dirigió una película sobre el pintor Jean-Michel Basquiat, apadrinado en los ochenta por Andy Warhol. A su vez, dos décadas antes, Warhol apadrinó a la Velvet Underground de Reed y diseñó la cubierta del primer disco del grupo —célebre, con una banana en la tapa. En la película de Schnabel, Warhol es protagonizado por David Bowie, que produjo el segundo álbum solista de Reed en 1972 (Transformer) y en The Raven canta un tema.



noticias | tiempo | buscador | avisos funebres | titulares por e-mail | ecos
correo | television | turismo | salud | congresos | clasificados
negocios | cursos | guía de sitios

Copyright © EL PAIS 1996-2003
Zelmar Michelini 1287, CP. 11100 , Montevideo - Uruguay
Tel: 902 0115 - Fax: 902 0464

Imprimir
Enviar nota
Tamaño de LetraAumentar el tamaño de la letraDisminuir el tamaño de la letra