Gabriel Sosa
PARA ADAPTAR a Poe es necesaria una fuerte dosis
de iconoclastia. En teoría al menos, esa característica
abunda en la música rock, por lo que a primera vista
Poe y el género musical más popular del siglo XX
estarían hechos para encontrarse. En la práctica, los
escasos contactos entre ambos fueron más bien
decepcionantes.
Ahora aparece The Raven (El cuervo), un álbum que
podría cambiar la pisada. Uno de los más prestigiosos
y reverenciados auteurs del rock, Lou Reed, decide
dedicarle a Poe un disco doble donde no sólo incluye
canciones sino recitados de textos clásicos de Poe y
reescrituras propias. El encuentro de Reed y Edgar
Allan Poe, hermanados por obsesiones y búsquedas,
puede ser antológico. Pero el mismo encuentro entre
ambos, separados por diferentes y contrapuestos
usos del lenguaje (seco y callejero el de Reed,
complejo y alucinado el de Poe), puede ser un fracaso.
PARECE DE AHORA. Edgar Allan Poe (Boston, 1809 -
Baltimore, 1849), según Reed "el más clásico de los
escritores norteamericanos, un autor más
peculiarmente sintonizado con el pulso de nuestro
nuevo siglo de lo que nunca estuvo al del suyo", fue el
posible fundador de media docena de géneros
literarios y un referente gigantesco en la narrativa
norteamericana, cuyas influencias se extendieron a
otras épocas y continentes. Baudelaire, su admirador y
traductor al francés, es un caso típico y citado. Sus
tendencias autodestructivas, su muy mala respuesta al
alcohol y una vida en general desdichada, en la que
osciló entre la fama y el olvido absoluto, crearon en
torno suyo una leyenda trágica, que a diferencia de la
mayoría de los casos de leyendas literarias, es casi
toda real. Su solitaria muerte es el último acto de esa
vida, abandonado en la calle presa de delirios y
alucinaciones provocados por una última y definitiva
borrachera, inducida probablemente por agentes
electorales que acostumbraban embriagar
vagabundos para hacerlos votar varias veces en la
misma elección.
La obra mejor de Poe, repleta de pulsaciones
siniestras, obsesiones malsanas y sentimientos
inquietantes, en frases de una hermosura
perturbadora (para Poe, la poesía era la "rítmica
creación de belleza"), es campo fértil para un poeta de
lo urbano y lo malsano como Reed, quien reflexiona
que hoy "obsesiones, paranoia, actos conscientes de
autodestrucción, nos rodean constantemente. A
medida que crecemos, oímos los gritos de aquellos
para quienes la atracción del doloroso caos es
monumental". Y obsesiones, paranoia,
autodestrucción y atracción por el caos es algo que
abunda en la obra de Poe, no menos que en la de
Reed.
REVELACION DE HALLOWEEN. La carrera de Reed
comenzó en la década de los sesenta como miembro
fundador y líder de The Velvet Underground, uno de los
grupos más influyentes en la historia del rock. A
principios de los setenta inició con fuerza su carrera
solista (aunque puede argumentarse que, salvo en el
nombre, eso ya ocurría desde los últimos dos discos
de The Velvet Underground), que siguió con altibajos
hasta que declinó ferozmente a mediados de los años
ochenta. Pero antes del fin de esa década Reed se
redescubrió a sí mismo, y con un álbum fundamental
(New York, 1989) inició una etapa de brillantes
composiciones musicales y de búsqueda de una
expresión poética más refinada, sacándole partido al
hecho de tener un título en letras de la Universidad de
Syracuse, donde su tutor e influencia principal fue el
poeta Delmore Schwartz.
La lírica de Reed ha avanzado y ganado complejidad a
lo largo de su última media docena de álbumes, pero
nunca enfrentó un desafío como el que supone The
Raven, homenaje, acto de amor y enfrentamiento con
un ícono cultural. La pasión de Reed con Poe comenzó
en su época de universitario, donde ya lo consideraba
uno de sus dos escritores favoritos (el otro es
Raymond Chandler, de un estilo más acorde con el
suyo propio), pero el gran cambio se dio en 1997.
"Entré verdaderamente en el mundo de Poe cuando
participé en una celebración de Halloween en la
iglesia de St. Anne. Cuando recité ‘El corazón delator’
logré entenderlo de una forma completamente distinta
y me di cuenta de que mi comprensión de Poe había
sido hasta entonces totalmente superficial".
Junto a este redescubrimiento llegó la invitación del
director teatral Robert Wilson para participar en una
puesta basada en la vida del escritor. Wilson, nacido
en Estados Unidos, es una celebridad en Alemania
por sus obras para el Thalia Theater. El director y el
músico ya habían colaborado el año anterior, en una
obra titulada Time Rocker, y Reed se sumergió en
POEtry, una recreación de la vida de Poe a través de
una docena de sus cuentos más célebres,
combinados con apuntes biográficos. Escribió para la
obra trece temas, una obertura y un libreto, además de
varios segmentos de música ambiental.
HERMANO CUERVO. Terminado su trabajo con
Wilson, Reed permaneció enganchado con Poe, a
quien sentía mas cercano que nunca a sus propias
obsesiones. "Poe escribió un ensayo titulado ‘El
demonio de la perversidad’ en el que se pregunta por
qué nos sentimos atraídos hacia cosas que sabemos
que nos dañan, y ese tema recorre toda su obra. Es
cierto que se trata de un tema universal y yo me siento
muy identificado con esa idea". Entusiasmado con
POEtry decidió recoger sus canciones en un disco,
pero agregándole más material, concretamente quince
textos recitados —de Poe, sobre Poe o basados en
Poe.
Para dar forma a su proyecto, Reed enroló a una serie
de colaboradores. Para los recitados llamó a los
actores Willem Dafoe, Steve Buscemi y Amanda
Plummer entre otros. Para la parte musical, además
de su banda habitual, contó con la participación de
Laurie Anderson (su pareja desde hace tiempo),
Ornette Coleman, David Bowie, el grupo gospel The
Blind Boys of Alabama, las hermanas Kate y Anna
McGarrigle y Antony, un vocalista con una voz etérea y
sorprendente.
El resultado de semejante esfuerzo, un disco doble
que llevó cuatro años de producción, desconcertó al
público. Si bien hay trece canciones dispersas en la
obra, la mezcla con textos y recitados y lo heterogéneo
de sus estilos despertó por igual pasiones y rechazos
viscerales. En la parte musical, el disco es cualquier
cosa menos compacto. Junto a temas típicos del
actual sonido de guitarras de Reed hay otros que
recuerdan a The Velvet Underground, a los
experimentos más extremos del músico (un tema,
"Fire Music", parece sacado de Metal Machine Music,
un disco de 1975 compuesto íntegramente por
feedbacks y distorsiones, e indiscutiblemente
inaudible) y un par de versiones de temas antiguos
("Perfect Day" de 1972 y "The Bed" de 1973). Incluso en
la parte lírica el disco es desparejo, desde la belleza
de los versos de "Guardian Angel" al desconcertante
"Edgar Allan Poe", un rock básico y distorsionado cuyo
estribillo ("Esta es la historia de Edgar Allan Poe, no
exactamente el vecinito de al lado") divierte a los que lo
toman como un chiste, o enfurece a los que lo toman
como una vergonzosa boutade.
Admiradores o detractores, nadie se acerca a The
Raven con indiferencia, ni a su versión completa de
más de dos horas ni a su versión resumida, que
incluye sólo los temas musicales. Espléndido para
algunos, fallido para otros, producto de un narcisismo
desatado o de una genialidad absoluta, The Raven es
en definitiva el cruce entre dos talentos mayores,
erráticos y desparejos pero brillantes en sus mejores
momentos. Probablemente nadie pueda digerir el
disco en su totalidad, pero sin duda merece más de
una audición atenta y desprejuiciada. Tratándose de
un experimento que expande los límites de la música
popular, y de un intento por poner al día una de las
obras narrativas más importantes del siglo XIX,
difícilmente el oyente atento y curioso pueda pasar a
través de la experiencia sin rescatar algo de placer,
regocijo o admiración.
Conexiones
LOU REED ha tenido una carrera larga y ha
frecuentado mucha gente. A lo largo de cuarenta años,
es natural el entrecruzamiento de muchos de los
artistas que participan en The Raven y ello hace las
delicias de ciertos fanáticos. Por ejemplo, el productor
es Hal Wilner, responsable de la banda de sonido de
Pandillas de Nueva York, dirigida por Martin Scorsese.
Por su parte, Scorsese usó un tema de Reed en la
banda de sonido de su película de 1984 Mean Streets,
protagonizada por Harvey Keitel. Este actor también
protagoniza Blue in the Face de Wayne Wang y Paul
Auster, donde Reed aparece en un breve segmento.
Además, las fotos del empaque de The Raven son de
Julian Schnabel, que dirigió una película sobre el
pintor Jean-Michel Basquiat, apadrinado en los
ochenta por Andy Warhol. A su vez, dos décadas antes,
Warhol apadrinó a la Velvet Underground de Reed y
diseñó la cubierta del primer disco del grupo
—célebre, con una banana en la tapa. En la película de
Schnabel, Warhol es protagonizado por David Bowie,
que produjo el segundo álbum solista de Reed en
1972 (Transformer) y en The Raven canta un tema.