Milton Fornaro
EL ESCRITOR norteamericano Richard Powers (1957) no es muy conocido en Uruguay. Es autor de siete novelas, que ha publicado regularmente cada tres años, entre las que Mondadori tradujo y editó Galatea 2.2, en 1997. Celebrado por otros novelistas y por la crítica, obtuvo en 1986 el premio de la American Academy of Arts and Letters, y es reconocido en su país por una obra profundamente crítica de su sociedad.
Heredero de Upton Sinclair, de John Dos Passos, y, más cercanos en el tiempo, de Kurt Vonnegut y Norman Mailer, con Ganancia Powers se integra a la larga lista de escritores norteamericanos cuyas obras funcionan como despertadores en medio de la noche, sacudiendo la modorra del American Dream, ese sueño inducido por cantos de sirena lanzados desde las cumbres del poder y alentado por un poderoso barbitúrico denominado dinero. Desde sus comienzos como país, los términos "nación" y "empresa" han marchado juntos, muchas veces confundiéndose, y de eso escribe Powers aquí.
Dice el crítico español Rafael Conte en el prólogo al Dossier Paul Auster: "Los Estados Unidos de América del Norte no poseen un nombre propio, sino una definición empresarial, una especie de logotipo de intereses: son un conjunto de estados, países, literaturas, una entidad multinacional, a la que mantiene unida un común idioma mayoritario, un sistema político flexible y homogéneo, una ideología conservadora, aunque laxa y elemental, una concepción de la cultura como ocio, entretenimiento y negocio, unas condiciones materiales tan ricas como plurales y un sistema de intercambio de intereses que beneficia holgadamente a sus diversas minorías mayoritarias." La denominación del país como logotipo empresarial, como marca, ya estaba presente en U.S.A., la famosa trilogía mamut de Dos Passos.
Al diferencia del autor de Manhattan Transfer, en lugar de la dispersión, Powers opta por dar su visión de doscientos años de la historia de Estados Unidos a través de la saga familiar de los Clare, inmigrantes ingleses dedicados al comercio y posteriormente fabricantes de velas y jabones, cuyos herederos hacia fines del siglo XX son los responsables de una multinacional diversificada, que fabrica, comercializa o gestiona en todos los rubros imaginables, desde jabones hasta seguros de vida. Los grandes hitos de la historia norteamericana están referidos al crecimiento de la pujante industria Clare, en términos tales que, parafraseando el título del filme de D.W. Griffith, la novela podría subtitularse "El nacimiento de una nación-empresa". Por ejemplo, la guerra de secesión es a los ojos de los empresarios la gran oportunidad de ampliar su negocio. Así, los grandes hechos registrados en los libros de historia estadounidense son narrados desde la óptica de los beneficios o perjuicios de la empresa.
Pero Powers no se queda únicamente en la vertiente histórica, sino que ella constituye apenas una parte de la novela, que crece con el contrapunto de la saga de los Clare y el drama de los últimos días de Laura Rowen, una norteamericana de fines del siglo XX, enferma terminal de un cáncer ocasionado por los residuos de las industrias Clare. La vida queda reducida al dinero: dime cuánto tienes y te diré cuánto vales, es la tónica de Ganancia. Powers no ahorra crítica a la hora de señalar a las multinacionales de la industria de medicamentos, a las cuales un oncólogo califica de "minas de oro del cáncer y el sida". Pero la quimera del dinero no queda reservada únicamente a los empresarios, sino que obsesiona a todos, inclusive a la moribunda, y particularmente a su ex marido, quien siente que está ante un filón de demandas al descubrir el origen del cáncer de Laura.
Se trata de una novela despiadada, narrada con maestría por un escritor que deslumbra por la cantidad y variedad de información que maneja. Powers informa, por ejemplo, cómo se fabrica el jabón, los pasos que se dieron para lograr los primeros anestésicos, o detalles de la discusión originada en 1840 acerca de la ley que autoriza las sociedades anónimas, entre otras muchas cosas. Pero además utiliza con destreza la publicidad, e inserta memorables piezas creativas, en forma de avisos de prensa, notas, jingles, guiones de spots televisivos que permiten redondear la filosofía empresarial de Clare. Es recomendable en este sentido leer la "nota de prensa" titulada "La vida según la química" en la página 207, o los avisos en forma de sentencias bíblicas donde Industrias Clare sustituyen a Dios o al Bien.
Ganancia es una gran novela, que obligará a estar atentos a otras obras de Powers que se editen en castellano. l
GANANCIA, de Richard Powers. Mondadori, Barcelona, 2002. Distribuye Sudamericana. 475 págs.
EL ESCRITOR norteamericano Richard Powers (1957) no es muy conocido en Uruguay. Es autor de siete novelas, que ha publicado regularmente cada tres años, entre las que Mondadori tradujo y editó Galatea 2.2, en 1997. Celebrado por otros novelistas y por la crítica, obtuvo en 1986 el premio de la American Academy of Arts and Letters, y es reconocido en su país por una obra profundamente crítica de su sociedad.
Heredero de Upton Sinclair, de John Dos Passos, y, más cercanos en el tiempo, de Kurt Vonnegut y Norman Mailer, con Ganancia Powers se integra a la larga lista de escritores norteamericanos cuyas obras funcionan como despertadores en medio de la noche, sacudiendo la modorra del American Dream, ese sueño inducido por cantos de sirena lanzados desde las cumbres del poder y alentado por un poderoso barbitúrico denominado dinero. Desde sus comienzos como país, los términos "nación" y "empresa" han marchado juntos, muchas veces confundiéndose, y de eso escribe Powers aquí.
Dice el crítico español Rafael Conte en el prólogo al Dossier Paul Auster: "Los Estados Unidos de América del Norte no poseen un nombre propio, sino una definición empresarial, una especie de logotipo de intereses: son un conjunto de estados, países, literaturas, una entidad multinacional, a la que mantiene unida un común idioma mayoritario, un sistema político flexible y homogéneo, una ideología conservadora, aunque laxa y elemental, una concepción de la cultura como ocio, entretenimiento y negocio, unas condiciones materiales tan ricas como plurales y un sistema de intercambio de intereses que beneficia holgadamente a sus diversas minorías mayoritarias." La denominación del país como logotipo empresarial, como marca, ya estaba presente en U.S.A., la famosa trilogía mamut de Dos Passos.
Al diferencia del autor de Manhattan Transfer, en lugar de la dispersión, Powers opta por dar su visión de doscientos años de la historia de Estados Unidos a través de la saga familiar de los Clare, inmigrantes ingleses dedicados al comercio y posteriormente fabricantes de velas y jabones, cuyos herederos hacia fines del siglo XX son los responsables de una multinacional diversificada, que fabrica, comercializa o gestiona en todos los rubros imaginables, desde jabones hasta seguros de vida. Los grandes hitos de la historia norteamericana están referidos al crecimiento de la pujante industria Clare, en términos tales que, parafraseando el título del filme de D.W. Griffith, la novela podría subtitularse "El nacimiento de una nación-empresa". Por ejemplo, la guerra de secesión es a los ojos de los empresarios la gran oportunidad de ampliar su negocio. Así, los grandes hechos registrados en los libros de historia estadounidense son narrados desde la óptica de los beneficios o perjuicios de la empresa.
Pero Powers no se queda únicamente en la vertiente histórica, sino que ella constituye apenas una parte de la novela, que crece con el contrapunto de la saga de los Clare y el drama de los últimos días de Laura Rowen, una norteamericana de fines del siglo XX, enferma terminal de un cáncer ocasionado por los residuos de las industrias Clare. La vida queda reducida al dinero: dime cuánto tienes y te diré cuánto vales, es la tónica de Ganancia. Powers no ahorra crítica a la hora de señalar a las multinacionales de la industria de medicamentos, a las cuales un oncólogo califica de "minas de oro del cáncer y el sida". Pero la quimera del dinero no queda reservada únicamente a los empresarios, sino que obsesiona a todos, inclusive a la moribunda, y particularmente a su ex marido, quien siente que está ante un filón de demandas al descubrir el origen del cáncer de Laura.
Se trata de una novela despiadada, narrada con maestría por un escritor que deslumbra por la cantidad y variedad de información que maneja. Powers informa, por ejemplo, cómo se fabrica el jabón, los pasos que se dieron para lograr los primeros anestésicos, o detalles de la discusión originada en 1840 acerca de la ley que autoriza las sociedades anónimas, entre otras muchas cosas. Pero además utiliza con destreza la publicidad, e inserta memorables piezas creativas, en forma de avisos de prensa, notas, jingles, guiones de spots televisivos que permiten redondear la filosofía empresarial de Clare. Es recomendable en este sentido leer la "nota de prensa" titulada "La vida según la química" en la página 207, o los avisos en forma de sentencias bíblicas donde Industrias Clare sustituyen a Dios o al Bien.
Ganancia es una gran novela, que obligará a estar atentos a otras obras de Powers que se editen en castellano.
GANANCIA, de Richard Powers. Mondadori, Barcelona, 2002. Distribuye Sudamericana. 475 págs.
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Testimonio
INMIGRANTE. Tras las huellas de mi padre, de Esther Mostovich de Cukierman, Ediciones La Gotera, Montevideo, marzo de 2003. 150 páginas.
A SU PADRE y a todos los que como él fueron inmigrantes, Esther Mostovich de Cukierman dedica su libro. Las memorias que Gregorio Mostovich escribió cuando tenía ochenta y un años, en 1984, sirvieron a su hija, estudiosa del Derecho y las fuentes tradicionales hebreas, de la historia y la cultura del pueblo judío, como punto de partida para hacerlo "hablar" y registrar en forma de diálogo mucho más que anécdotas y peripecias de vida.
Como el libro, la historia de Gregorio se inicia en 1903 en un pueblo de Polonia. Los capítulos siguientes están regidos por continuas mudanzas impuestas a la familia por la falta de trabajo que sobrevino a la Primera Guerra Mundial y luego, al incipiente nuevo orden social del régimen comunista. Allí donde podían subsistir iban Gregorio, sus padres y sus nueve hermanos. Vivieron en Varsovia y Vitebsk hasta 1917; luego los varones del clan se mudaron a Moscú para trabajar y mantuvieron una panadería clandestina durante siete años. A los 21 años, cuando por su "estado social", (judío y artesano), se le prohibió el ingreso a la universidad, Gregorio decidió emigrar a América.
Mostovich escribe parte de la rica historia de la comunidad judía de Montevideo al contar el itinerario de su padre desde la llegada hasta hoy, comenzando por primera residencia en el Hotel de los Inmigrantes y más tarde en un altillo de Villa Muñoz. Allí están los oficios de los que vivían los inmigrantes en los primeros tiempos, el casamiento, los amigos y las diversiones, y la formación de la primera cooperativa de ayuda mutua de la comunidad, tranformada luego en el Banco de Goes.
El subtitulo del libro, "Tras las huellas de mi padre", da cuenta de una segunda intención de la autora, quien se involucra en la narración como protagonista de la búsqueda que la llevó a escribir el libro, —e incluso, a visitar los lugares de su padre en Polonia y Moscú— pero esa intromisión parece quitar espacio a la lucidez de Gregorio sin poder justificarlo. Y es hasta enojoso que apunte varias veces preguntas como la que se hacía recorriendo Varsovia: "¿tal vez si mi padre no hubiera inmigrado al Uruguay, yo sería hoy un habitante de esta ciudad?".
La lucidez de Mostovich se muestra, en cambio, al dar cuenta de las tradiciones familiares judías que operan en ella como parte de la identidad de una diáspora. Hasta las notas al pie que informan a los lectores ajenos a la colectividad sobre las fiestas del calendario judío, logran despertar envidia hacia ese pueblo que ha llenado de simbolismo su vida cotidiana. Y hay que resaltar la inteligencia con que la autora seleccionó los testimonios de su padre, para decir sin escribirlo, que aún en las peores condiciones de vida, aún cuando todo lo que da fundamento a la existencia parece disolverse, hubo, hay, gente que reconstruye su esperanza y empieza de nuevo. Este parece ser el mensaje que traduce Mostovich de cualquier comunidad de inmigrantes: cuando al esfuerzo individual se suma la ayuda mutua se sale de la miseria.
S. M. P.
Periodismo
EL PULSO DEL MUNDO, artículos periodísticos 1978-2002, de Cristina Peri Rossi. Edición e introducción Mercedes Rowinsky. Ediciones Trilce, Montevideo, 2003. Distribuye Gussi. 279 págs.
CRISTINA Peri Rossi es conocida por su obra narrativa, poética y ensayística, pero también ha cultivado durante más de 30 años el artículo periodístico, otra variedad de la escritura cuyos frutos reúne por primera vez en este libro. Empezó por considerarlo como un género menor pero terminó por convencerse de lo que le dijera Hugo Alfaro en Marcha al iniciarse en la crítica: "el buen periodismo también es literatura". Tuvo presente esa enseñanza cuando el exilio la obligó en los años 70 a conquistar a través de la prensa a un público español que ignoraba su obra anterior. Sus artículos fueron hechos bajo el lema "no escribir una sola línea que no pueda figurar en una utópica publicación de mis Obras Completas".
El periodismo de firma o de opinión tal como lo ejerce desde entonces la seduce, según cuenta, porque reúne en una misma tarea el arte y el compromiso con su tiempo.
Esta recopilación permite ver a la escritora enfrentada a las exigencias del género. En un espacio acotado, dentro de una publicación pasajera por excelencia, impelida a conquistar en las primeras líneas a un lector que de otra manera pasará a otro artículo, Peri Rossi persigue la ambición de escribir piezas recordables. Lo consigue, porque esas limitaciones pueden ser también virtudes, administradas con talento. El estilo conciso, el planteo directo, la ironía o el humor como modos de la síntesis, el impacto de la forma para resaltar un contenido, el latigazo de la frase precisa y bella.
Muchos de los artículos fueron publicados en España, algunos en Uruguay y otros han aparecido en la prensa internacional a través de la Agencia EFE, en su servicio Grandes Firmas. La mayoría conserva su vigencia, a pesar de los años, sobre todo aquellos que no se inspiraron en acontecimientos políticos y sociales inmediatos. En esos casos si bien la mirada sigue siendo aguda, la reflexión no aporta mucho de nuevo y en ocasiones la primacía de las emociones sobre las ideas le quita fuerza una vez pasado el tiempo. Las mejores de estas piezas son las directamente satíricas como "¿Verdadero o Falso?" o "Una gran familia". Mucho más fresca y elocuente es la forma que tiene de rescatar en pocas líneas los acontecimientos nimios, perfectamente planos al ojo distraído, como el sentido de los viajes, el efecto de las vacaciones o el descubrimiento de una ciudad nueva. La condición de la mujer provoca algún artículo de un feminismo tal vez demasiado antimasculino tanto como alguna de las especulaciones más sutiles. La vida de las cuarentonas, el futuro de las parejas y la institución tradicional de las familias son vistas con un humor levemente desencantado y nada dramático, que se disfruta como de un caramelo ácido. En suma, un libro para saborear despacio, en la dosis en que los artículos fueron escritos originalmente. Son grageas densas, bien escritas, de sabor variable y de provecho seguro.
R. G.