VIERNES 28 de febrero de 2003- Año 85 -Nº 29296
Internet Año 7 - Nº 2406 | Montevideo - Uruguay
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Libros del Mundo

László Erdélyi

PARADOJAS DE LA CIENCIA. La historia de la ciencia, esa nueva disciplina que atrae cada vez más curiosos, ha cometido un error recurrente al trivializar o caricaturizar la vida de quienes hicieron los grandes descubrimientos. La receta es simple: plantear al nóvel descubridor como un paria luchando contra la ignorancia de su época, el viejo cuento de la buena ciencia contra la ciencia mala y mezquina. Como en toda simplificación, la verdad queda por el camino.

El libro de John Waller Fabulous science (Oxford) pone sobre la mesa la realidad y los mitos en torno de los casos más notorios, con protagonistas como Pasteur, Isaac Newton, Gregor Mendel, Alexander Fleming, y el propio Einstein, entre otros. El resultado es fascinante. Un caso paradigmático es el del descubridor de la bacteria del cólera, el inglés John Snow. Basándose en el estudio de un caso, el de la calle Broad de Londres, el científico teorizó —en forma correcta—que el vehículo de contagio era el agua consumida en un grifo público y no a partir del aire, como sostenían sus colegas contemporáneos. De hecho pugnaban dos teorías: la vieja, donde el origen de las enfermedades estaba en las miasmas o materias putrefactas, y la nueva, que hablaba de pequeñas bacterias de cólera sólo visibles al microscopio.

Waller desmiente el gesto de Snow cerrando definitivamente la famosa canilla (no la cerró él sino un comité de salud, y cuando el agua ya no estaba más contaminada); explica, además, hasta qué punto la investigación de Snow era criticable en términos científicos, mientras que las teorías contrarias poseían un bagaje empírico superior, con una cantidad enorme de datos sistematizados. Aunque estaba en lo cierto, de acuerdo a parámetros actuales Snow no merecía ser tomado en serio, lo cual es paradojal.

Esas paradojas vuelven en las demás historias, como cuando el gran biólogo Louis Pasteur suprime datos de su investigación que no confirmaban su teoría, o cuando se describen lo mugrientas que estaban las salas de operaciones donde el médico Joseph Lister introdujo las modernas prácticas antisépticas en cirugía, aunque el mito las plantea inmaculadas. Son en total unos 20 casos cuyo retrato de época cautivará al lector.

ATACANDO A KADDAFI. La historia de los ataques terroristas de origen musulmán contra Occidente, y en particular Estados Unidos, lleva ya varias décadas. Las operaciones militares derivadas de los atentados del 11 de setiembre siguen, a esta altura, un patrón bastante similar. Prueba de ello es el libro de Joseph T. Stanik, El Dorado Canyon (Naval Institute Press) describiendo la operación "El Dorado Canyon", consistente en bombardeos norteamericanos contra Libia (1986) en respuesta a atentados terroristas ocurridos en Europa, donde soldados norteamericanos resultaron víctimas, y a firmes sospechas de que Libia estaba fabricando armas químicas.

El libro resulta pertinente por dos cosas. Primero, porque todo parece una película ya vista: las armas ahora apuntan a Saddam Hussein por sus esfuerzos en producir armas químicas y biológicas, y aún no dejaron de tronar las armas en Afganistán, donde Estados Unidos y sus aliados atacaron a la organización terrorista Al Qaeda y al régimen anfitrión, los Talibán. En segundo término, porque las dos décadas transcurridas han permitido disponer de mucha información nueva —hasta ahora secreta— sobre lo que realmente sucedió en la Libia de Kaddafi, los objetivos que se atacaron, y el alcance de los enfrentamientos directos con los libios en el Golfo de Sidra y el espacio aéreo circundante, así como también los errores y aciertos de la diplomacia norteamericana durante el conflicto.

El trabajo de Stanik hace un minucioso recuento de todas las etapas del caso, desde los vínculos con el terrorismo que mantenía Kaddafi —con bases de entrenamiento en la propia Libia—, la escalada de enfrentamientos verbales y militares entre Reagan y Kaddafi entre 1981 y 1986, que culminó en la operación "El Dorado Canyon", e insólitos detalles de los enfrentamientos aéreos, con un relato que pone al lector dentro de la cabina de los aviones. El autor, a su vez, no deja cabos sueltos en las diversas ramificaciones del caso. A modo de ejemplo, explica todo lo concerniente a los atentados en Alemania, descubriendo tramas cinematográficas como el de la bomba en la discoteca La Belle en Berlín Oeste. La justicia alemana terminó procesando a los responsables de este atentado en el 2001, develando la colaboración de los servicios secretos de Alemania Oriental (STASI) en la preparación y ejecución del hecho.

BELLEZA VERTICAL. A pesar de la desaparición de las Torres Gemelas, el skyline de New York mantiene dos rascacielos cuya belleza y personalidad arquitectónica nunca tuvieron rival: el Empire State Building (1931), y el Chrysler Building (1930). El primero, 200 pies más alto que el segundo, pasó a ser el símbolo arquitectónico de la modernidad. A partir de allí el Chrysler fue el hermano menor, cuyo recargado estilo art decó le mereció calificativos peyorativos, entre ellos el de "kitsch prostituído".

Pero las cosas cambian. Prueba de ello es la aparición de The Chrysler Building, Creating an New York Icon Day by Day de David Stravitz (Princeton Architectural Press), volumen de fotografías de época tratadas digitalmente, en lujosa edición de gran tamaño y tapas duras, recorriendo todo el proceso, desde la elección de terreno, instalación de fundamentos, hasta el proceso constructivo piso por piso. Dicho registro fotográfico cobra inusual intensidad durante la consolidación de los últimos pisos, donde el decorado art decó en metal y sus caprichosas formas se han transformado en un referente visual del midtown neoyorquino.

Como parte de este reencuentro con el Chrysler apareció también la edición actualizada de The Architectural Guidebook to New York City de Francis Morrone (Gibbs Smith Publisher), rival de la tradicional guía de la AIA (American Institute of Architects) con un enfoque anecdótico, opinado y accesible para el lector general. Buenos mapas permiten armar recorridos a pie, y transformar al libro en un buen compañero de viaje, al ofrecer datos, historia y análisis estético de cientos de edificios de la Gran Manzana. Un buen ejemplo es la entrada sobre el propio edificio Chrysler: "Quiero defender a este edificio. Ninguno, en esta ciudad, es capaz de provocar la sonrisa al ver el sol brillando en su cúpula", para agregar que "una encuesta entre arquitectos lo colocaría como el edificio más importante de New York".

Los amantes del art decó estarán felices.



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