Los estadounidenses han elegido hombres para la Mayor Oficina del País con la esperanza de que sean duros, pero justos, gente común pero aun así presidenciales. Como Josiah Bartlet, quien reinó con dignidad por 7 temporadas de "The west wing".
Durante algunos de los momentos más perdidos de la presidencia hay gente que ha llegado a sugerir que Martin Sheen, quien interpreta a Bartlet, debería darle un giro hacia la realidad. Sheen ha escuchado el reclamo de la gente y está en medio de un tour de cincuenta y cinco días por el país en su campaña. Pero es para convencer a los simpatizantes de que salgan a ver El camino, su nueva película, dirigida por su hijo Emilio Estevez.
Luego de tres días en ese viaje, con el dúo de padre e hijo encabezando funciones y participando en conferencias, se le pregunta a Estevez en una entrevista telefónica si puede decir dónde están. "No tengo ni idea", dice. Le preguntó a su padre. Ni una pista tampoco. Pero hasta ahora todo va bien. "Todavía no nos hemos peleado", cuenta. "Y la gente que ve la película parece amarla".
El camino sigue la historia de un padre llamado Tom (Sheen) quien viaja a Saint-Jean-Pied-de-Port, Francia, pa-ra recuperar los restos de su hijo (Estevez), quien murió durante una caminata en una tormenta en los Pirineos y hace breves apariciones fantasmales. Tom, un oftalmólogo que recién quedó viudo, con una vida marcada por los convencionalismos sociales, termina en un viaje muy distinto. Y hace un peregrinaje de setecientos kilómetros por España, en algo llamado El camino de Santiago.
A lo largo de ese camino Tom descubre que un hijo que parece haber desperdiciado su vida en realidad estaba viviendo una muy buena en realidad.
Estevez, de 49 años, y Sheen, de 71, han hecho otras películas juntos (The war at home y Bobby) pero su compromiso con El camino linda con el fanatismo. Viven muy cerca uno de otro en Malibú, California, según cuenta Estevez y usualmente se ven casi todos los días.
Y en tiempos pasados, ambos hicieron una gira por el lado oscuro. Mientras que Sheen era alcohólico (y perdía la cordura en Apocalypse now en Filipinas), Estevez tenía 14 años y acompañaba a sus compañeros de bebida en Manila. Sheen sufrió un pequeño ataque cardíaco tras un año de rodaje, se limpió del alcohol y se metió en la fe católica que heredó de una madre irlandesa y un padre español. Sheen ha trabajado con constancia desde entonces, interpretando a un presidente real (John F. Kennedy) en una mini serie de televisión. Estevez se metió en la actuación y tuvo papeles importantes en Los marginados, El club de los cinco y El primer año del resto de nuestras vidas.
Los Sheen son, en cierta forma, esa familia del barrio que tiene puntos más altos que los demás pero también caídas más marcadas que las del resto. Ellos pueden caer duro pero no se excusan por sus fallas. Les tenemos pena y los envidiamos, pero nunca dudamos de su humanidad.
En la película, cuando Tom recibe la guía y la mochila que tenía su hijo, se siente tan superado por la pérdida y el deseo de entenderlo que resuelve partir en un viaje religioso que los peregrinos han seguido por más de mil años.
Impaciente y malhumorado, Tom se hace amigo de tres ex-viajeros. Uno de ellos es un holandés (Yorick van Wageningen) con un gran apetito por la vida pero algo perdido a la hora de orientarse; otro es una fumadora empedernida canadiense Canada (Deborah Kara Unger); y el tercero es un irlandés (James Nesbitt) con un grave problema de bloqueo de escritor. Cada integrante de esta tribu encuentra algo que necesita a lo largo de este camino.
"Creo que la película nos recuerda que cada uno de nosotros tiene que aceptar sus propias grietas" dice Sheen. "Vivimos en un tiempo en que supuestamente estamos muy conectados por la tecnología, pero no lo puedo ver tan así. Esta es una película sobre gente muy distinta viajando juntos para encontrar una forma de conectarse con los demás".
No hay tiroteos, romances o choques de autos, cosa que puede explicar que los grandes estudios de Hollywood tuvieron poco interés. "Cuando empezamos a reunir los fondos para la película y luchamos por eso, le dije a Emilio que no íbamos a dejar el proyecto solo porque a Hollywood no le interesase", contó David Alexanian, el productor.
Dado el temor de Hollywood hacia películas con aspecto religioso, productores y director tuvieron que armar una forma de financiación a través de varios inversores privados. "Estamos haciendo esta gira promocional en parte para asegurarnos que puedan recuperar su dinero", explicó Estevez.
El productor John Sloss dijo que cree que El camino será interesante para una gran variedad de personas. Entre ellos cuenta a "el público de fe, el público especializado, la gente que gusta de los viajes, los seguidores de Martin Sheen y luego una gran cantidad de gente que se enterará por los comentarios del boca a boca".
Cuando el productor David Alexanian elogió la fuerza de Sheen durante el rodaje, sugirió de algún modo que tiene la clase de material que puede hacer a un buen líder político. "Bueno, ya probamos con un exactor como presidente y con otro como gobernador de California y no resultó muy bien", cuenta Sheen, ferviente simpatizante de políticas liberales. "Creo que me voy a adherir a la campaña de la película de Emilio Es algo más fácil de vender".
Un padre incansable con una historia real
El camino también trae a colación otra relación familiar. Con los temas de un hijo perdido y un padre angustiado no es difícil discernir la metáfora de lo que Sheen ha vivido con su hijo Charlie Sheen, quien mientras se filmaba esta película había convertido su vida personal en un espectáculo. Al hablar por teléfono desde el ómnibus de la gira, Sheen enfatizó que la película es un producto de la visión de Estevez como guionista y director, pero reconoció que el público puede pensar en la muy pública batalla de Charlie contra sus propios demonios.
Estevez reconoció que "nuestro contexto familiar estará en la mente de la gente" y agregó que "Charlie vio un primer corte de la película y complementó mucho". Martin dijo que Charlie se ha puesto más en contacto últimamente y da señales de estar dando vuelta la página.
"Todavía no ha terminado el proceso pero todo lo que puedes hacer es mantenerte firme ahí y esperar que pueda ver la luz en la oscuridad", dijo. Él y Charlie tuvieron hace poco un evento para un homenaje que el segundo recibió durante un programa de televisión.
Sheen y Estevez hacen paradas en sitios como Kansas City, Detroit, Santa Fe y otros que a menudo son ignorados por la industria del cine. La gira incluye una parada larga en Nueva York para una conferencia que será moderada por el expresidente Bill Clinton. Estevez cuenta que el viaje en ómnibus ha sido divertido hasta ahora, en parte por la locuacidad de su padre y el interés que despiertan las conversaciones en cada lugar. Pero esas cualidades no fueron de tanta ayuda mientras hacían una película con un cronograma ajustado durante la temporada de lluvias en España.
"Tenía que recordarle siempre a Martin que su personaje no era un tipo amistoso, que él desconfiaba de los demás porque esa era su naturaleza", cuenta el director. El productor David Alexanian contó que le pareció fascinante ver trabajar juntos al padre y al hijo. "Martin es un católico devoto y Emilio está explorando la religión. Creo que la tensión creativa funcionó muy bien para la película", contó. "Y sí, toca temas espirituales pero no predica". Y agregó que Sheen marcó el ánimo de todo el equipo.
"Filmábamos en una locación distinta cada día, así que fue algo duro. Pero ahí tenías a este tipo de setenta y un años marchando por los Pirineos día tras día. Es una roca".