Controlan intento de motín en cárcel de Canelones

Un intento de motín en la cárcel de Canelones fue rápidamente controlado el sábado de noche. Posteriormente se hizo una requisa en la que se incautaron cortes, espadas y puntas. Además, se detuvo a dos jóvenes que pretendían ingresar un arma, drogas y celulares.

El desorden comenzó en el Sector C del módulo II donde conviven unos 140 presos que cumplen pena por rapiña y otros delitos violentos. Treinta de los internos fueron vistos por el guardia cárceles cuando intentaban abrir el candado de la reja del sector, para salir. Era la hora 22.

Cuando el policía se percató avisó al oficial de guardia y a los llaveros restantes. Un grupo armado se acercó a intentar disuadirlos pero estos respondieron intentando atacar a los uniformados. Entró entonces el Grupo Especial de Operaciones –GEO- que finalmente no actuó en la disolución del conflicto.

Finalmente fue la guardia interna del establecimiento la que logró, mediante el diálogo, que los presos depusieran su actitud.

Posteriormente se hizo una requisa, que terminó a la una de la madrugada del domingo. Se incautaron cargadores, 5 litros de escabio (bebida de fabricación casera), 15 cortes, seis "espadas" (varas largas utilizadas para puntear a otra persona desde una distancia considerable) y 29 puntas (objeto con punta que no es un cuchillo).

Esto ocurrió a pocas horas de haberse abortado un ingreso de un arma, drogas y celulares a la cárcel, por parte de dos adolescentes.

Los jovencitos de 16 y 17 años, circulaban en una moto en las afueras de la cárcel, en ruta 107, a metros de la 11. Iban con los cascos puestos para tapar el rostro. La policía los detuvo y revisó la mochila que llevaban. Tenían consigo un revólver, tres teléfonos celulares un cargador y marihuana todo empaquetado para tirarlo hacia el patio del establecimiento.

Una vez puestos en evidencia confesaron que un recluso les había pedido le llevaran arma, drogas y teléfonos. Puestos a disposición del juez, se inició un proceso infraccional y fueron entregados a sus padres

Canelones – Patricia Mango

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