EL CAIRO | Después de toda una vida sin decidir quién los gobernaría, los egipcios se lanzaron ayer con entusiasmo a la incertidumbre de las primeras elecciones disputadas en el mundo árabe. Hasta el último minuto, los votantes enfrentaron unos comicios polarizados entre laicos con raíces en la antigua autocracia de Hosni Mubarak e islamistas que tienen la esperanza de infundirle religión al Estado.
Las opciones en competencia han provocado entre muchos preocupaciones sobre qué tipo de democracia surgirá en Egipto. Y el resultado final, que posiblemente sólo se conozca después de una segunda vuelta el próximo mes, abrirá un nuevo capítulo de lucha política.
La batalla real es entre cuatro candidatos: dos islamistas, Mohammed Morsi y Abdel-Moneim Abolfotoh, y dos seculares, el exprimer ministro de Mubarak, Ahmed Shafiq, y el excanciller también del antiguo régimen Amr Moussa.
Los votantes de esta nación de 82 millones de habitantes tenían la opción de elegir entre 13 candidatos. Unos 50 millones de personas tienen derecho a sufragar. Tal era el entusiasmo que largas filas de espera se empezaron a formar incluso antes de que abrieran. Y continuarán esta jornada.
En tanto, un policía fue muerto a balazos fuera de un centro de votación del barrio de Shubra, en El Cairo, antes de la apertura de las mesas de votación.
Según fuentes de seguridad, el agente fue baleado ayer cuando fue llamado al exterior del centro por una pelea. El Ministerio del Interior desmintió que lo hayan asesinado cuando trasladaba listas. Más allá de otras protestas aisladas, la jornada se vivió en paz. AP, AFP Y ANSA