ORQUESTA SINFÓNICA DEL SODRE
Ficha
Concierto dirigido por Stefan Lano.
Solista: Eugene Ugorski (violinista).
Programa: "Concierto en Re mayor para violín y orquesta op. 35" y "Sinfonía N° 5 en Mi menor op 64", de Tchaikovsky.
Sala: Auditorio Nacional Adela Reta, mayo 12.
El año próximo se cumplirán 120 años del fallecimiento de Tchaikovsky. ¿Podrá ser ésta la razón de que este año en particular se hayan ejecutado tantas obras de este compositor? O tal vez la respuesta sea que cada día aumente más su popularidad. Para los compositores de vanguardia este autor no tenía futuro; lo acusaban de demasiado romántico y anticuado. En vida de Tchaikovsky los rusos y los franceses lo consideraban demasiado alemán; mientras que los alemanes lo tildaban de afrancesado. A pesar de todas estas críticas su obra ha triunfado. El 28 de abril pasado el Centro Cultural de Música inauguraba su temporada con el Concierto para violín de Tchaikovsky a cargo del violinista Alexei Bruni con la Russian Nacional Orchestra bajo la dirección de José Serebrier. A casi dos semanas de diferencia tenemos la ocasión de poder comparar las interpretaciones.
La versión de Bruni fue intimista mientras que la de Ugorski fue pasional. Cada espectador elegirá la que más le haya llegado. Ugorski con tan sólo 23 años puso de manifiesto una personalidad inconfundible, la cual le otorga el privilegio de no ser comparable a ningún otro gran violinista de la actualidad. Virtuoso en el más amplio sentido de la palabra, con una musicalidad y un fraseo extraordinario; posee un dominio total de la técnica sin nunca dar señales de esfuerzo. Su mano izquierda es un prodigio de afinación, así como sus cuatro dedos lo son en igualdad. Su arco es impecable, jamás se le nota la menor diferenciación si el pasaje es ejecutado al talón o a la punta del arco. Sorprenden el equilibrio sonoro y los tan bien controlados pianísimos por el vibrato y el arco. La cadencia del primer movimiento no sólo sirvió para mostrar el vértigo de sus dedos sino también su expresividad interpretativa. Por su parte Stefan Lano nuevamente dio una clase magistral de lo que debe ser acompañar a un solista. Además hizo que la orquesta luciera como en sus primeros momentos. Debido a la gran efusividad del público, el joven violinista ofreció como bis una de las hermosas partitas de Bach para violín solo, mostrando así su versatilidad y destreza.
La Quinta sinfonía de Tchaikovsky fue estrenada el 5 de noviembre de 1888 en San Petersburgo bajo la dirección de su propio autor. Esta sinfonía fue recibida cordialmente por el público, pero la prensa tuvo más dudas esta vez, siendo muchos los críticos que opinaron que el autor había dado mayor atención al color orquestal que a las verdaderas ideas musicales. Por otra parte el compositor no quedó conforme con su obra, argumentando que era "demasiado abigarrada, demasiado maciza, poco sincera, muy larga y poco atrayente en general." No obstante estas declaraciones la sinfonía goza de una gran popularidad.
El tema del destino habla aún más enérgicamente en la Quinta que en la Cuarta sinfonía. En el primer movimiento el destino es presentado a modo de introducción por los clarinetes; su color sombrío y triste parece tanto una marcha como un coral. Un pasaje preliminar en las cuerdas graves inicia el tema principal del segundo movimiento. Es una melodía romántica a cargo del corno que se desarrolla en forma de lied, la que para muchos críticos es el movimiento sinfónico más hermoso que escribió Tchaikovsky. El tercer movimiento es un elegante vals que poco a poco va tomando mayor velocidad, por donde pasan rápidos e insistentes staccatos de cuerdas y de maderas. El movimiento final retrotrae a la lucha, a la agitación, al drama. En ella se festeja el triunfo, la victoria del bien sobre el mal, la esperanza sobre la agonía.
Los progresos de la Sinfónica al frente de su director estable cada día son más notorios. Si Bocca consiguió levantar el ballet, Lano está realizando una labor no menor con la orquesta. Una vez más se demuestra la importancia de tener un director permanente para que la Sinfónica vuelva a lucir como cuando fuera dirigida por los maestros Lamberto Baldi, Juan José Castro y Paul Paray. En gran medida estimula que el público haya sabido valorar esta propuesta extraordinaria que engloba los tres concierto de otoño, colmando la enorme sala del auditorio en las dos ocasiones, estando ya agotadas las entradas para la tercera.