Los blancos en marcha

JAVIER GARCÍA

Casi 180 años de vida y hoy, en 400 listas, 16.000 jóvenes se postulan en el Partido Nacional. Lejos de las elecciones nacionales, sin otra recompensa ni motivación que poner sus nombres en una lista para que de allí salga la Convención Nacional y las Departamentales y uno de ellos ocupe un lugar en nombre de todos en el Directorio nacionalista. Algunos votarán por primera vez y lo harán en una elección que marcó un antes y un después de la vida partidaria. Hay que compartir con los muchachos charlas y anhelos para descubrir sin mucho esfuerzo que hay Partido Nacional para rato.

Una vez escuché a alguien de quien la historia nada recordará que los blancos son pura emoción y folklore. Lo hacía notoriamente en forma despectiva arrimando nuestra existencia casi que a una masa irracional, bruta, que lejos de la inteligencia que distingue a las personas definía que nuestra adhesión política es casi que por instinto pavloviano. Lo que nadie se preguntó nunca es cómo es posible que sin ideas ni razones miles y miles de compatriotas 176 años después sigan adhiriendo y militando en el partido político más viejo del mundo.

Seguramente la emoción tenga algo que ver, porque es emoción que emana de cosas profundas, de valores por los que vale la pena pelear, no es sensiblería, sino sensibilidad. La libertad, la justicia, la posibilidad de que todos tengan un lugar en la sociedad sin distingos de clase, economía ni poder ninguno y que desde el más pobre al más rico sean iguales no solo frente a la urna sino también frente a la ley. Así que lo de la emoción lejos de ser un agravio para los blancos es un orgullo, casi que podría integrar nuestra Carta Orgánica, que en definitiva vibrar por cosas tan profundas es signo del alma y no de la piel, de lo profundo y no de lo superficial. Y que los que tienen la bendición de saberlo hacer lo hayan inmortalizado en música y letra también reconforta.

El problema no lo tenemos quienes tenemos cosas para recordar sino aquellos a los que les puede dar vergüenza recordar algunas cosas. Yo no sé si todo esto explica lo que pasará hoy, pero sí que mucho de ello hace que 16.000 muchachas y jóvenes hayan puesto su nombre en una lista para militar por el Partido Nacional.

El promedio de edad de los candidatos no supera los 20 años, nacidos todos después de la reconquista democrática. No son hijos de la tradición en el sentido de la larga herencia, son hijos de la convicción que se nutre de la historia. Brotes bien nuevos y raíces bien profundas.

Este mes habrá otra elección, la interna del FA, allí el promedio de edad ronda los 70 años. Se dirá que se votan cosas distintas, es verdad, pero lo que pasa es que allí no votan los jóvenes.

No existen las elecciones de jóvenes, los eligen los mayores. Se recurre a ellos para pintar carteles y colgar pasacalles, pero eso no es participación eso es mano de obra.

¿Hemos logrado toda la renovación?

No, nos falta mucho y sobre todo nos falta escuchar y aprender más de estos muchachos que tienen una agenda política propia para incluir en el debate partidario. La renovación no se hace sólo con los jóvenes, pero tampoco sin ellos y su rebeldía.

Será un enorme éxito político que garantiza la vigencia del Partido Nacional, que nadie quede en las casas.

Hoy votan aquí abajo, arriba hay mucho ruido, es la sonrisa de Wilson que los mira con orgullo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar