La emoción y el alto nivel de los participantes dominaron la primera gala de Soñando por cantar en Montevideo. "Tienen grandes valores, el casting fue desbordante", dijo a El País el conductor Mariano Iúdica.
El jurado integrado por Patricia Sosa, Alejandro Lerner, Oscar Mediavilla y Valeria Lynch no bajó ni una palanca en la primera gala celebrada en el Palacio Peñarol y en lugar de elegir entre tres y seis participantes -como estipula el reglamento- seleccionó diez movido por el buen desempeño de los uruguayos.
Era la primera vez que Soñando por cantar se hacía fuera de Argentina, por eso Mariano Iúdica estaba nervioso como si se tratara de un estreno. "Para la televisión de alta competencia, tener éxito con un programa con este contenido es muy raro, muy loco y un gran honor", dijo a El País en el backstage, minutos antes de salir a escena. El espacio que conduce se despegó del resto de los productos de Ideas del Sur al prescindir de los escándalos y peleas mediáticas que son tan comunes en el Bailando por un sueño.
Para él "trabajar con gente famosa es muy distinto que hacerlo con ignotos" porque "el famoso tiene colocado el ego en un lugar muy difícil de llevar". Y ahí radica la diferencia. "El chico desconocido no tiene ego, solamente ganas de actuar y de conmover. El jurado, además, como no trabaja con famosos no tiene competencia de egos, no está en esa de ver quién la tiene más larga, entonces naturalmente no se arma ese juego. Se dio un contenido distinto. El Bailando por un sueño, en cambio, es una gran hoguera de vanidades".
El rol de Iúdica es fundamental en este fenómeno lacrimógeno que impactó fuerte a nivel popular. En el Palacio Peñarol las miles de personas que fueron a alentar a los concursantes con pancartas y banderas gritaron con energía desmedida durante las tres horas de espectáculo. Una euforia pocas veces vista en el público uruguayo.
En la previa, los cantantes que esa misma tarde habían hecho un ensayo general, comían empanadas, recibían retoques en los peinados y en el maquillaje, y trataban de mitigar la ansiedad contándose sus historias. Algunos se tenían más fe que otros y ninguno tuvo contacto con el jurado antes de salir al ruedo. De hecho, Mediavilla y Lerner llegaron una hora antes del programa y se recluyeron en sus camarines. Una de las frases más lindas que se escuchó de Lynch fue: "cuando canta el pueblo uno se tiene que callar la boca". Si bien confesó a El País que no es "de lágrima fácil", contó que "todos se sorprendieron del giro que dio el programa" y de que hoy importe más una historia de vida que bajar la palanca a un postulante. "No queremos dejar a nadie afuera. Para mí esto es muy intenso. Nos encanta descubrir gente común que viene con el corazón abierto".
Dentro del jurado destaca la capacidad que tiene Patricia Sosa para conmover con sus devoluciones. Pero ella lo resume muy fácil: "me quedo pasmada al ver a esas personas con historias de vida tan fuertes. Las devoluciones las hago invocando a mis guías y desde lo más profundo de mi ser sabiendo que somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal. Cuando se entiende eso se vive más feliz".
EN ESCENA. Marcos Cena, un obrero metalúrgico, fue el encargado de abrir la competencia con Dueño de nada del Puma Rodríguez. "¡Si empezamos así qué noche nos espera!", exclamó Sosa, anticipándose al gran nivel de intérpretes. Luego Camila Mainetto salió airosa a pesar de haber elegido un tema difícil de Christina Aguilera (Genio atrapado), y lo mismo pasó con los otros trece aspirantes. El más elogiado fue Diver Martínez , "de lo mejor de la gala" -según manifestó Lerner- un joven de 24 años que trabaja en la verdulería de un supermercado y se lució con Y me dijeron de Claudio Basso.
Está claro que lo ocurrido en el Peñarol no termina allí y no sólo a instancias del Soñando por cantar. A modo de ejemplo, Martínez contó a este medio que luego de tantos nervios, cuando las luces se apagaron, se sentó en el sillón de su casa "a respirar": "¡si es un sueño no quiero despertar!", decía emocionado. Tampoco podía creer que hubo gente que se acercó a la verdulería para felicitarlo. "Es increíble, me tomé el día libre pero mis compañeros me llamaron para contarme. Y me pararon en la calle. ¡Un guarda de ómnibus se bajó y me dio un abrazo!" Martínez comenzó a cantar hace cuatro años como miembro de la revista La Compañía y ahora considera desarrollar más esa veta, "porque soñar no cuesta nada".
Cómo fue el casting
El encargado del casting en Montevideo, Matías Amaya, explicó que se presentaron más de 2.000. La evaluación se hizo con un sistema muy utilizado en Nueva York. Entran de a grupos de 30 o 40 personas y dos coachs (uno de cerca y otro de más lejos) chequean las condiciones de los aspirantes que deben cantar 30 segundos de un tema. Para el equipo de Ideas del Sur fue una intensa jornada de quince horas sin parar. Ya van por el casting número doce desde que comenzó el programa.
Lo mejor de la gala inicial
¿Qué ocurre con los que pasan a la final? Según la producción todo se archiva para fin de año, momento en que se realizarán las instancias finales del certamen. "Todavía no sabemos dónde serán, es probable que los uruguayos participen en la gala de Buenos Aires", dijo Matías Amaya de Ideas del Sur.
Los diez elegidos de la primera gala son: Alejandra Díaz, Diver Martínez, Nabil Murad, Pablo Cocina, Carolina Favier, Camila Mainetto, el cuarteto Los Sureños, Joel Techera, Marcos Cena y Laura Vargas.
Laura Vargas terminó interpretando "Todo a pulmón" a dúo con Lerner. Se le rompió la guitarra minutos antes de su actuación.
Nabil Murad sorprendió al jurado con su habilidad para cantar "Habibi" de Amr Dieb, un tema sumamente complejo a nivel técnico, al punto que Lynch le pedía: "contanos cómo hacés".
Carolina Favier marcó la diferencia al hacer un paso de comedia musical con un fragmento de "Cabaret". "Esto es un número de Broadway", le dijo Patricia Sosa.
El cuarteto folclórico Los Sureños se lució con un clásico del Chaqueño Palavecino: "La ley y la trampa".
Sergio Occhiuzzi, si bien no pasó a la final, logró conmover con "Y si fuera ella" de Alejandro Sanz. Para Mediavilla tiene todo lo que se necesita.
Aunque tampoco pasaron a la siguiente ronda Ana Laura Orrego con "What a feeling" de la película "Flashdance", Evelyn Flores con "Caruso" en versión de Lara Fabián y Sofía Cervetto con "Falsas esperanzas" de Christina Aguilera, demostraron sus grandes cualidades.
A todos los participantes se les aclara que hasta no subir a escena sólo están preseleccionados. Pasan a ser participantes desde el momento en que actúan.