Discursos que sorprenden

Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación". Esa frase del genial Charles Dickens calza justo como disparador de reflexiones ante la serie de palabras de jerarcas de los últimos gobiernos frentistas acerca de las dificultades del ejercicio del poder, y de su rol cuando fueron oposición.

La más reciente de estas sorprendentes declaraciones fue del ex intendente de Montevideo, Mariano Arana, quien en una extensa entrevista en un portal web afirma entre otras cosas que "nosotros como oposición fuimos bastante duros, y a veces muy poco equilibrados". Todo un reconocimiento por parte de quien fuera una de las espadas más agresivas del hoy oficialismo contra los gobiernos que los precedieron.

Arana sostiene allí que incluso en ocasión del gobierno municipal del ex intendente colorado Aquiles Lanza, él habría sido partidario de apoyar sus primeras y duras medidas presupuestales, aunque luego eso no se pudo concretar porque algunas "fuertes personalidades" que había por entonces en el Frente Amplio se habría opuesto, acusándolo de "ingenuidad política".

La entrevista con Arana tiene otros aspectos de interés, como cuando consultado por su promesa de que al fin de su gobierno municipal iba a haber cisnes de cuello negro en el arroyo Miguelete, lejos del tibio arrepentimiento previo, dobla la apuesta, y afirma que hoy en día hay "patitos, tortugas y peces". Algo que a menos que estemos ante una mutación casi radioactiva, con nuevas especies de animales capaces de resistir la putrefacción y las toneladas de basura que asfixian dicho curso de agua, dignas de ser relevadas por la National Geographic, parece muy poco creíble.

Pero lo de Arana es sólo la última de una serie de confesiones de jerarcas frentistas acerca de lo pernicioso e infantil de su rol opositor previo. Tal vez el más explícito haya sido el vicepresidente Astori, quien en una entrevista hace unos meses llegó a decir que "en nuestros años de oposición cometimos una enorme cantidad de errores, algunos no pequeños, y de los cuales hoy, al ver las cosas de este lado del mostrador, me arrepiento sinceramente". Y para ser más concreto sostuvo que "asumimos posiciones contrarias al sector privado que no solo no convenían al país, sino que ahora desde el gobierno ponemos en práctica lo que cuestionamos".

Realmente palabras muy fuertes las del contador Astori, quien tiene el don de que durante los gobiernos que integra suele hacer declaraciones sensatas, moderadas, con las que no hay más que estar de acuerdo. Pero que en cuanto se acerca algún evento electoral experimenta una mutación digna de un Dr. Jekyll de las Pampas, cambia la corbata por alguna campera "proletaria", y en sus discursos se convierte en el adalid de la lucha de los desposeídos contra de la oligarquía y la "derecha".

Curiosamente quién comenzó esta serie de actos de contrición entre la nomenklatura frentista fue el presidente del Banco Central, Mario Bergara, quién ya en 2005, a poco de la victoria electoral de su partido, y nada menos que en Washington ante jerarcas del FMI y el Banco Mundial, afirmaba que "había cosas ridículas, como decir: `vamos a votar en contra del tema de la empresa de petróleo, no porque la asociación esté mal sino porque los que lo van a hacer son ellos. En cambio ahora, que lo vamos a hacer nosotros, lo podemos apoyar". Unas declaraciones casi olvidadas, pero que su presencia destacada en la web de sus correligionarios del PVP, permite refrescar pese al tiempo transcurrido.

Curioso porque por estas fechas Bergara, en declaraciones políticas poco adecuadas para el alto cargo técnico que ocupa, se ha lanzado a atacar a los partidos de oposición por decir que el actual suceso económico del país se debe a que se han continuado las políticas previas. O sea, se contradice a sí mismo.

Pero volviendo a la frase de Dickens, casi tan importante como el arrepentimiento es la reparación, algo que en este caso parece muy difícil. ¿Cómo reparar el daño ocasionado al país entero por haberse opuesto cerrilmente a políticas que se sabía que eran positivas, tan sólo por minúsculos cálculos electorales? ¿Cómo sería el Uruguay hoy si se hubieran podido implementar tantas medidas que quedaron frustradas por esa postura egoísta?

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