Joaquín Lavado era un mendocino que confiaba en sus condiciones mucho más que el resto de la gente. Así, un día abandonó su querida provincia y se lanzó a la conquista de Buenos Aires, teniendo como únicas armas un block y un lápiz, que armonizaban sus respectivas funciones para reflejar el talento de un dibujante creativo. Nada fácil resultó el intento de imponerse en la gran ciudad. Se anudaban los reveses de sus ilusionados proyectos, hasta que un día una agencia lo citó a fin de conversar acerca de un plan que preparaba para introducir un nuevo producto en la aprobación del público: sabían lo que querían los directores de la empresa; una ilustración llamativa, de rápida imposición en el mercado, que se identificara con la nueva marca hasta lograr ampliamente ese objetivo. Joaquín Lavado -es decir, ya para algunos el dibujante "Quino"- enfrentó con fe la prueba, y unos días después volvió a la agencia con un croquis que mostraba a una niña ("Mafalda") por debajo de los 10 años, que lucía un gran moño atravesando su negra cabellera, una graciosa pollerita y unos zapatitos charolados. Su decepción tardó pocos minutos en producirse, porque casi enseguida vino la desaprobación: quienes le hicieron el encargo trataron de aclarar: "No es esto lo que queremos. Está divorciado del eje temático de la campaña".
Le agregaron entonces: "Será para otra vez, "Quino"... con ese tono de "Nunca jamás" que se piensa y no llega a pronunciarse: sin embargo, "Quino" adivinó el verdadero sentimiento que cerraba el diálogo. Regresó a su estudio y guardó la caricatura de la niña para exhumarla quién podía saber cuándo, pero esta vez sí con muchas ganas de triunfar. Corría marzo de 1963; y Mafalda descansó allí por más de un año -septiembre de 1964- en que apareció en el semanario "Primera Plana": no lo hizo sola, sino que la acompañaban sus amiguitos -la desconcertante Susanita y el malcraneado Manolito- a los que luego se incorporaría "Guille" -el hermanito de la estrella- que construyó su propia popularidad a impulsos de su chupete. Hoy día, esa deleitable tribu se adueña de la sonrisa del mundo, liderada por una precocidad que, simplemente contemplando un hogareño globo terráqueo vierte comentarios muy ajustados a sus reflexiones en torno a la vida actual, sin dejar de preguntar lo poquísimo que no sabe a sus asombrados padres, a quienes les cuesta creer que comparten la vida con niña prodigio teniéndola a su lado desde el desayuno hasta la hora de dormir.
Ahora, entre los "biógrafos del personaje se plantea una duda que conmueve a medio planeta: mientras por una parte se trata de imponer la fecha de su estreno en "Primera Plana" -29 de septiembre de 1964, según lo declara "Quino"- otro núcleo de opinantes sostiene que su nacimiento data del 15 de marzo de 1962, fecha de creación de aquel invento fracasado, destinado a ilustrar una campaña de publicidad que, finalmente... ¡¡¡no llegó a salir!!!