Con las medidas preventivas y la aplicación estricta de las reglamentaciones de seguridad que marcan y aconsejan las normas internacionales comunes a los puertos, la Prefectura del Puerto de Montevideo confía reducir el número de accidentes de los pesqueros coreanos. Por lo pronto en el 2011 solo registraron uno y en lo que va de este año se produjo otro, ademas de un incidente promovido por dos tripulantes vietnamitas que fue conjurado rápidamente. Lo importante que se rescata de toda esta incidencia es que la Prefectura logró sostener en todo momento la actividad portuaria en sus miles de acciones diarias con múltiples actores, es decir se logró que el Puerto no pierda confiabilidad. Hoy el puerto de Montevideo esta demandado diariamente por naves portacontenedores, barcos arroceros, chiperos, barcos ganaderos, las naves de la carrera, pesqueros, y naves a efectuar reparaciones, trasbordos, tránsitos, y los cruceros de turismo; ese bullir cotidiano es permanente y debe tener continuidad en el tiempo responsabilidad que la Prefectura como Autoridad Marítima atiende las 24 horas los siete días de la semana. ejecutando esta política de "stand by" continuo, trabajando conjuntamente con la actividad privada. En esta segunda parte de la entrevista con el C/A Federico Lebel, Prefecto Nacional Naval y al C/N Guido Ferrari, volvemos a destacar todas estas ideas y conceptos que muestran de parte de los jerarcas y sus instituciones preocupación y sensibilidad en el marco de la valoración de la actividad comercial del puerto. Pero hay detalles no bien conocidos que rescatamos de esta entrevista, y destacamos el hecho de actuar en siniestros marítimos de acuerdo con el marco legal vigente (ley 17.121 de forma rápida y eficaz a efectos no solo de minimizar daños ya ocurridos sino de evitar males mayores a la infraestructura y bienes de terceros como ser incendios de buques contiguos al siniestro o hundimientos que entorpezcan la consiguiente actividad portuaria, o sea prevenir y reducir la magnitud de los accidentes.
EL FUEGO. En primer lugar el combate contra el fuego a bordo de una nave es un hecho muy complejo y representa una labor no solo profesional de Bomberos sino que su accionar debe contar con conocimientos técnicos - náuticos. Porque lanzar agua en un pesquero para apagar el incendio es muy fácil pero pronto comienza la escora tras lo cual sobreviene el hundimiento. En el incendio de marzo, el combate al fuego tuvo otras características bien inteligentes que lograron salvar el barco ya que mientras se lanzaba agua, otra bomba de achique instalada por la Prefectura extraía la que entraba, con lo cual se logró sostener su flotabilidad al tiempo que se procuraba bajar la temperatura de las chapas del casco que en algún momento alcanzaron los mil grados. Con ello se impidió el hundimiento de la nave que habría causado enormes perjuicios económicos para el puerto, no solo su reflotamiento y daños ambientales sino que la actividad portuaria no se vio interrumpida (lucro cesante).
Como dijo el Prefecto Nacional Lebel "no es lo mismo combatir un incendio en tierra que en una nave, y los daños no son solo para el armador del buque sino que pueden ser para la infraestructura portuaria, a terceros (a otros buques) y al medio ambiente, con todo lo que ello representa de gravedad. Evitar esto conlleva acciones aceleradas y al instante por parte de la Autoridad Marítima como por ejemplo coordinar con Bomberos con los cuales se ha llegado a una excelente interacción, coordinar con remolcadores privados que apoyan en el traslado del buque incendiado, utilización de medios marítimos propios de Prefectura de Puerto y otras múltiples decisiones que no son menores. Incluye coordinar con otras unidades de la Armada Nacional como el Grupo de Buceo a quien le corresponde la importante acción del control de averías de mantener el barco a flote (algo muy complicado que requiere esfuerzo físico y conocimientos técnicos especiales), la coordinación del Practico Asesor conjuntamente con Control Marítimo Montevideo que debe regular la operativa marítima portuaria y con el siempre, constante e invalorable apoyo de la ANP y su Capitanía. Por si fuera poco estos accidentes o incendios se han dado en horas de la madrugada que exigen decisiones bajo enorme presión, sin importar las condiciones climáticas, además de la dificultad de entenderse idiomáticamente con los marinos coreanos y vietnamitas. En medio del incendio hay que tirarse a bordo, salvar vidas, colocar un cabo al remolcador para sacarlo del muelle cuanto antes y evitar que contamine el fuego a otros. "Estamos preparados para esta acción", dice Lebel.